"¿Sabe usted cómo escribo yo mis cuentos? -le dijo a Korolenko, el periodista y narrador radical, cuando acababan de conocerse- Así." Echó una ojeada a la mesa -cuenta Korolenko- tomó el primer objeto que encontró, que resultó ser un cenicero, y poniéndomelo delante dijo: " Si usted quiere mañana tendrá un cuento. Se llamará El cenicero."Y en aquel mismo instante le pareció a Korolenko que aquel cenicero estaba experimentando una transformación mágica: "Ciertas situaciones indefinidas, aventuras que aún no habían hallado una forma concreta, estaban empezando a cristalizar en torno al cenicero". V.NABOKOV/ Chéjov

"¿Has visto alguna vez un montaje realmente hermoso de, digamos, "El jardín de los cerezos"? No me digas que sí. Nadie lo ha visto. Puede que hayas visto "montajes inspirados, montajes eficaces", pero nunca algo hermoso. Nunca una versión en la cual todos los que salen al escenario estén a la altura del talento de Chéjovè, matiz por matiz, carácter por carácter."-J.D.Salinger

lunes, 21 de diciembre de 2009

ALDA MERINI / GIORGIO MORANDI

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El misticismo ascético de los bodegones de Giorgio Morandi (Bolonia 1890-1964) va bien con el misticismo menos ascético, o ascético de otra manera, de Alda Merini Milán 1931-Roma 2009),y así quedan unidos dos grandes artistas de la Italia septentrional

Giorgio Morandi, 1954, Naturaleza muerta,ól/lz, 25,9 x 30,5.

Le dune del canto si sono chiuse,
o dannata magia dell'universo,
che tutto può sopra una molle sfera.
Non venire tu quindi al mio passato
non aprirai del delta vorticosi,
delle piaghe latenti, degli accesi
alle scale che mobili si danno
sopra la balaustra del declino;
resta, potresti anche essere Orfeo
che mi viene a ritogliere dal nulla,
resta o mio ardito e sommo cavaliere,
io patisco la luce, nelle ombre
sono regina ma fuori nel mondo
potrei essere morta e tu sai
lo smarrimento che mi prende pieno
quando io vedo un albero sicuro.



Las dunas del canto se han cerrado,
¡oh maldita magia del universo,
que todo puede sobre una blanda esfera!
No vengas por lo tanto a mi pasado,
no abrirás deltas voraginosos,
llagas latentes, accesos
a las escalinatas que móviles se abren
sobre la balaustrada del declive;
quédate, quizá podrías ser Orfeo
que de nuevo viene a rescatarme de la nada,
quédate valiente y sumo caballero,
yo padezco la luz, en las sombras
soy reina pero afuera en el mundo
podría estar muerta y tú sabes
qué confusión me prende de lleno
cuando veo un árbol seguro.


Merini, Alda.:La Tierra Santa. Pre-Textos, Poesía