"¿Sabe usted cómo escribo yo mis cuentos? -le dijo a Korolenko, el periodista y narrador radical, cuando acababan de conocerse- Así." Echó una ojeada a la mesa -cuenta Korolenko- tomó el primer objeto que encontró, que resultó ser un cenicero, y poniéndomelo delante dijo: " Si usted quiere mañana tendrá un cuento. Se llamará El cenicero."Y en aquel mismo instante le pareció a Korolenko que aquel cenicero estaba experimentando una transformación mágica: "Ciertas situaciones indefinidas, aventuras que aún no habían hallado una forma concreta, estaban empezando a cristalizar en torno al cenicero". V.NABOKOV/ Chéjov

"¿Has visto alguna vez un montaje realmente hermoso de, digamos, "El jardín de los cerezos"? No me digas que sí. Nadie lo ha visto. Puede que hayas visto "montajes inspirados, montajes eficaces", pero nunca algo hermoso. Nunca una versión en la cual todos los que salen al escenario estén a la altura del talento de Chéjovè, matiz por matiz, carácter por carácter."-J.D.Salinger

lunes, 30 de agosto de 2010

Quevedo, poesía pura

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                                (ampliar)
Antonio de Pereda, El sueño del caballero, h 1670. Es una "vanitas" que vista desde el presente se puede interpretar como  alegoría de la situación de la España de la época en  momentos de superficial esplendor y acelerada decadencia. Quevedo era un caballero dentro de esa sociedad estamental del Antiguo Régimen.
Retratos de Góngora ( Velázquez) y Quevedo (?)

En el prólogo a la Antología poética de Quevedo en Alianza, Borges habla de la excelencia poética de Quevedo con profundidad y sencillez y explica por qué es menos afamado que otros mereciéndolo tanto como los mejores y llega al fondo de la cuestión con una lucidez que sorprende e ilumina y hace pensar que Borges cada vez escribe mejor y que siempre tendrá lectores que le recordarán con gratitud:

"Acaso nadie fuera de su ostensible rival y secreto cómplice, Góngora, ha paladeado el castellano, el peculiar sabor de cada palabra y de cada sílaba, como Don Francisco de Quevedo y Villegas, caballero de la Orden de Santiago y señor de la Villa de la torre de Juan Abad. Así le placía presentarse en la caratula de sus libros; así se engalanaba de sonidos, que ahora son inútiles y le pesan. Ahora es Quevedo para siempre y para nosotros." [...]


(Ese se engalanaba de sonidos de Borges...),  más adelante explica cómo para Quevedo la poesía es forma; la palabra es lo fundamental, la cadencia que crea en el verso, más que el fondo -sentido- y sabe que el arte es un añadido a la naturaleza y le compara en ese sentido con Mallarmé y Joyce. Y sin embargo...  el sentido de los versos de En la torre: "vivo en conversación con los difuntos/ y escucho con mis ojos a los muertos"...corta la respiración.

Velázquez, 1645 Sebastián Morra (det.)

También el "rival y secreto cómplice" que Borges aplica a sus escaramuzas constantes con Góngora, responde a un afinadísimo análisis de la situación psicológica entre los dos poetas, pertenecientes a dos vertientes poéticas del Barroco:  la conceptista, Quevedo y  la culterana, Góngora, lo que no impide que algún poema de Góngora sea puro "quevedo" ,y posiblemente al revés, porque también el estilo de época cuenta.Eran dos más de los muchos e importantes creadores que conviven en algún momento de sus vidas: Cervantes, Lope y Velázquez... entre otros.


Quevedo (1580-1645) nace reinando Felipe II , en el momento que el Imperio español alcanza su máxima extensión ya que en 1580 Felipe II hereda-conquista el trono de Portugal ,que se ha quedado sin heredero, como hijo de la Emperatriz Isabel de Portugal; es joven durante el reinado desastroso de Felipe III y sirve a su ávido valido el Duque de Lerma y su vida turbia de sospechas y sombras, declinará paralelamente al declive de España como Primera Potencia europea en el reinado de FelipeIV.

Mientras Quevedo muere en 1645 Velázquez está pintando, e inmortaliza con ello, a un bufón de la corte, el enano Sebastián Morra, con una verdad pictórica y vital y una dignidad aristocrática que el pintor sevillano otorga a los seres humanos ocupen el lugar que ocupen en la jerarquía social: rey, aguador,hilandera, papa.... En este retrato una vez más impresionan la intensidad expresiva, conseguida con el pensamiento, el color y la luz.Un bufón de la corte es la otra cara de la moneda social a la que pertenece Quevedo.

VERSOS :


Representarse la brevedad de lo que se vive y cuán nada parece lo que se vivió

"¡Ah de la vida!"...¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.

¡Que sin poder saber cómo ni adónde
la salud y la edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido,
y no hay calamidad que no me ronde.

Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto;
soy un fue, y un será, y un es cansado.

En el hoy y mañana y ayer, junto
pàñales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto


Salmo I

Un nuevo corazón, un hombre nuevo
ha menester, Señor, la ánima mía;
desnúdame de mí, que ser podría
que a tu piedad pagase lo que debo.

Dudosos pies por ciega noche llevo,
que ya he llegado a aborrecer el día,
y temo que hallaré la muerte fría
envuelta en (bien que dulce) mortal cebo.

Tu hacienda soy; tu imagen, Padre, he sido,
y, si no es tu interés en mí, no creo
que otra cosa difienda mi partido.

Haz lo que pide verme cual me veo,
no lo que pido yo: pues,de perdido,
recato mi salud de mi deseo.



Desde la Torre

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos pero doctos, libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años vengadora,
libra, ¡oh gran don Iosef!, docta la emprenta.

En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquella el mejor cálculo cuenta
que en la lección y estudios nos mejora.




Amor constante más allá de la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, más tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.


- Y estos son los versos de Góngora que Borges dice que podrían pertenecer a Quevedo:

Menos solicitó veloz saeta
destinada señal que mordió aguda;
agonal carro por la arena muda
no coronó con más silencio meta,

que presurosa corre, que secreta,
a su fin nuestra edad. A quien lo duda,
fiera que sea de razón desnuda,
cada Sol repetido es un cometa.

¿Confiésalo Cartago, y tu lo ignoras?
Peligro corres, Licio, si porfías
en seguir sombras y abrazar engaños.

Mal te perdonarán a ti las horas,
las horas que limando están los días,
los días que royendo están los años.
Góngora


Francisco de Quevedo: Antología poética. Prólogo y Selección de Borges. Alianza.

domingo, 29 de agosto de 2010

Versos, pintura y música recordando a Blanca./ 28 agost.2010

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GAEL TURNBULL (1928-2004)Nació en Edimburgo y vivió largas temporadas en Canadá y Estados Unidos. Estudió ciencias naturales y se graduó en medicina. En sus poemas usa palabras extrañas, como si -dice Kenneth Cox- lo extraño de la existencia y las dificultades del pensamiento pudieran ser mejor trasmitidos por palabras indeterminadas, poco rotundas...
Nicolas de Stael,Les Toits, 1952


FOR NICHOLAS DE STAËL, HIS PAINTING: LES TOITS / PARA NICOLÁS DE STAËL, SU CUADRO "LES TOITS"


You have hidden it, that, there under the paint,
a colours, the subject of your picture,
which is there, somewhere,
under the tiles, slates, casements, chimney-pots
:

Los has escondido, eso, allí debajo de la pintura,
un color, el tema de un cuadro,
que está allí en algún lugar,
bajo los azulejos, los techos de pizarra, los marcos de las ventanas,
las chimeneas:


that, whatever it is,
which you don't dare (you don't want)
to see any more,
a colour you once saw
which may still be there, which must be
there under the greys, greengreys, bluegreys, rainbowgreys:


eso, lo que sea que fuera,
que no te animas (no quieres)
ver nunca más,
un color que viste una vez
que tal vez siga allí, que debe
seguir allí bajo los grises, verdigrises, gris-azul, grises
de arco iris:


that
colour of a knife, implacable colour, one colour
which you have covered up, pretending to paint a picture
of roof-tops-
to declare with such astonishing candour
what you could not conceal otherwise.


ese
color de cuchillo, color implacable, un color
que has cubierto, simulando pintar un cuadro
de techos-
para declarar con un candor tan asombroso
lo que no hubieras podido ocultar de otro modo.



La Isla Tuerta: 49 poetas británicos (1946-2006),LUMEN

Vargas Llosa, otra vez

Mario Vargas Llosa ha escrito un nuevo libro: El sueño del celta en el que novela  la vida controvertida del británico Roger Casement. Con ese motivo habla de nacionalismos, colonialismos e imperialismos en una larga entrevista  que le hace Iker Seisdedos en El País de hoy . 

En la conversación Vargas Llosa trata con inteligencia y serenidad  aspectos históricos  importantes y que siguen siendo terribles y problemáticos 



P. ¿Diría que la figura de Leopoldo II ha quedado fijada en la historia en su justa envergadura genocida?
R. En Bélgica, no. Sigue teniendo un museo maravilloso, que es una especie de pequeño Versalles. No sabemos cuántas, pero se calcula que murieron 10 millones de personas en su época. Casi como dos veces el Holocausto judío. Es, de hecho, el primer gran Holocausto moderno. Ahí siguen todavía, entre matándose, con ejércitos extranjeros interviniendo en el Congo.[...]

P. ¿La barbarie de África, que se suele despachar como un continente sin remedio, es heredada?
R. Por supuesto. No hay barbarie comparada a la del colonialismo. Y además deja unas secuelas de las que África nunca se ha podido recuperar. No dejó nada positivo. En otras partes se puede decir que algo quedó...

P. ¿Como en América?
R. Allá se trasladó una parte de Europa que echó raíces. Se recreó una nueva versión de Occidente. Pero en África fue el saqueo por el saqueo. Como eran culturas muy primitivas fueron arrolladas sin ninguna oposición. Fíjese, tanto tiempo después no hay manera de que el Congo se ponga en pie. Leopoldo II ha sido la gran maldición del Congo.

jueves, 26 de agosto de 2010

Hoy: Revista de Prensa/ El País, 26-8-10

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TRIBUNA: J. ERNESTO AYALA-DIP


París, verano del 42

En la madrugada del 16 de julio de 1942, la policía de la capital francesa hizo redadas contra los judíos. Más de 12.000 fueron internados en el Velódromo de Invierno en condiciones humillantes. Acabaron en Auschwitz
J. ERNESTO AYALA-DIP 26/08/2010

París sufrió un triste verano del 42 y no creo que lo pueda recordar con nostalgia. Se sabe que algunas ciudades del mundo arrastran un infierno colectivo en su memoria. En el Buenos Aires de los años setenta ese infierno existió, pero muchos de sus habitantes no se enteraron o no quisieron enterarse. Madrid y tantas ciudades españolas también lo sufrieron durante la inmediata posguerra. París sin lugar a dudas es dueño de un infierno apenas conocido. Probablemente todavía un infierno secreto para muchos parisienses de nuestros días.

No tengo la menor idea de qué pedagogía escolar haría falta para llenar esa laguna atroz. Y cuando hablo de pedagogía me refiero a una manera eficaz de inculcar en los ciudadanos la memoria sobre hechos horrorosos que llenan de vergüenza al género humano. No creo que se pueda resolver contándolo como se cuenta una heroica batallita del pasado. Ni con un monumento, ni con una placa en una plazoleta recóndita o con el nombre de una irrelevante calle.

La primera vez que asocié la ciudad de mis sueños de juventud con un ejemplo de barbarie histórica fue leyendo Dora Bruder, de Patrick Modiano. La segunda se produjo con la lectura de Velódromo de Invierno, de Juana Salabert. Y hubo una tercera vez: Suite francesa, de la novelista de origen ruso Irène Némirovsky. Aquella desdichada jornada tiene una fecha y hora exactas: 16 de julio de 1942 a las cuatro de la madrugada. Y un lugar preciso: el Velódromo de Invierno de París (distrito XV). ¿Qué ocurrió ese tórrido día? Miles de judíos fueron conducidos al Velódromo de Invierno. Después de ser internados en condiciones humillantes, se los condujo a Auschwitz. Unos 4.000 eran niños menores de 16 años.
Judíos en París con la estrella de David en el verano del 42.

Hagamos un poco de historia. Es evidente que en Francia las condiciones estaban dadas. Una tradición antisemita que venía de lejos en toda Europa. Esa fuerte corriente antisemita, por ejemplo, hizo que la residencia de intelectuales judíos extranjeros en París durante entreguerras no fuera todo lo hospitalaria que se esperaba (de los 270.000 judíos que había en Francia en 1940, 170.000 eran extranjeros). En un ensayo sobre esta cuestión (la de los exiliados judíos en la Ciudad Luz) uno de ellos comentaba que en cinco años no había logrado que ningún parisiense (gentil) lo invitara a cenar a su casa.

Pero eso era una cosa y otra exponencialmente muy distinta la inhumana y trágica decisión de acabar con todos los judíos de Francia. En términos de logística, dicha decisión se había tomado el 20 de enero de 1942, en una villa a orillas del lago Wansee, en Alemania. Ese todavía bucólico lago es una zona de esparcimiento para los berlineses de hoy. En medio de una espesa arboleda, se llega a la villa de mediocre arquitectura. Entre sus paredes se decidió la Solución final al problema judío (Endlösung der Judenfrage, en alemán), con sus respectivos protocolos para llevarla milimétricamente a cabo. La unidad alemana responsable de la iniciativa recayó en la sección IVB4 de la Gestapo, dirigida a la sazón por Adolf Eichmann, cuyos delegados de las SS Theodor Danneck, Heinz Rothke y Alois Brunner (probablemente muerto en Damasco en los años noventa), dieron la orden a la policía francesa, con el beneplácito del Gobierno de Vichy, para iniciar la operación llamada Viento Primaveral, que haría que 12.884 judíos fueran arrestados (4.051 niños; 5.802 mujeres; y 3.031 varones, ciudadanos franceses que habían sido condecorados, algunos de ellos, en la I Guerra Mundial).
Franceses judíos concentrados en el Velódromo de Invierno en el verano del 42


Los gendarmes y policías franceses (9.000) se afanaron en perfeccionar la redada hasta su máxima crueldad. Cien prisioneros se suicidaron.

Un amigo holandés me contó un día que había propuesto a un colega extranjero un paseo por Ámsterdam. Bordeando los canales, llegaron casi sin pretenderlo (aunque eso no podría asegurarlo, acotó freudianamente mi amigo) a la casa de Ana Frank. A la puerta del legendario domicilio, se agolpaba una larga cola de visitantes. Ante la disyuntiva de hacer la cola o seguir caminando, el colega catedrático le contestó a mi amigo que preferiría proseguir la ruta, entre otros motivos, se disculpó, porque estaba un poco cansado del tema "judío". "Lo dijo con tanta educación y flema que llegué casi a convencerme de que el tema judío podía realmente llegar a cansar", comentó mi amigo. "Es evidente que mi colega no era antisemita. Pero practicaba esa distancia, indiferencia y desapego, que mucho me cuesta no interpretar como, sin nunca serlo, a la connivencia con el antisemitismo", reflexionó dolido.

Por mi amigo holandés, que no es judío, supe de la existencia del libro de Modiano. En el verano del 42, en París, desapareció la adolescente judía Dora Bruder. El escritor francés encontró, años después en un diario de la época, una nota donde sus padres rogaban a quien supiera algo de su hija que se pusieran en contacto con ellos. El mismo 16 de julio es arrestada Irène Némirovsky y conducida al siniestro velódromo (derruido en 1957). Quién sabe si Dora e Irène se conocieron. De Dora Bruder, Modiano no pudo averiguar nunca su último paradero. Irène Némirovsky murió gaseada el 17 de agosto del mismo verano.

¿Importó a alguien aquellas redadas antisemitas? No importó a casi nadie, salvo, todo hay que decirlo, a algunos parisienses de bien que se jugaron la vida protegiendo a sus conciudadanos judíos. Pero en general, todo el mundo siguió en lo suyo. Se denunció a cambio de prebendas. Escritores de la talla literaria de Céline ya se sorprendían en 1941 de que los soldados alemanes no mataran a tiros por las calles a los judíos.

Si uno lee La agonía de Francia, de ese gran periodista que fue el andaluz Manuel Chaves Nogales, verá que en sus páginas se describen con sorprendente lucidez, en el momento exacto de los hechos observados, la escasez moral de la mayoría de parisienses, y sobre todo la falta de entereza de su burguesía, clase solo atormentada por el temor a que no la dejaran acudir a sus habituales cabarets para bailar la danza de moda en esos días, como si nada luctuoso se cerniera sobre su ciudad. Sobre su país. Y sobre Europa.

El 22 de julio, es decir seis días después de la detención de Némirovsky, un oficial de la Wehrhmacht visita el estudio de Pablo Picasso. Toman café y hablan sobre todo de los paisajes en En los acantilados de mármol, novela del oficial. El oficial posee una vasta cultura y acusa cierta incomodidad cuando una tarde ve a tres chicas judías con la estrella de David cosida en sus estivales mangas, aunque esa imagen no le dice nada, ni le impele a abandonar su unidad ni le presagia la inminente hecatombe. Una lacerante casualidad hace que el mismo día que muere asesinada Némirovsky en Polonia, el mismo oficial de la Werhrmacht tome el té (cada infusión según las circunstancias) con la esposa del escritor y antisemita confeso Paul Morand.

El verano del 42 las terrazas de los cafés parisienses estaban llenas de gente satisfecha con su vida. Los enamorados no judíos podían, bajo los cielos encendidos de París, hacerse promesas de amor eterno. Los artistas, proseguir su sublime obra. Se seguían también haciendo negocios, algunos muy espirituales, como el que planeó el editor Gaston Gallimard: pujar el 20 de enero del mismo año por la adquisición de la editorial Calmann-Lévy, cuyos anteriores propietarios eran judíos.

En 1995, Chirac reconoció la responsabilidad francesa. Hace unos meses se preestrenó en París el film La rafle, del director galo de origen catalán Roselyn Bosch, donde se narran estos dantescos hechos.

Que Israel esté gobernado actualmente por la derecha más recalcitrante, con el soporte del ala más intolerante y fundamentalista de sus religiosos, no obliga a ignorar aquel verano del 42. Tampoco en su nombre, a justificar cualquier tipo de avasallamiento, llámese asentamientos o ataques preventivos. Pero ese ignominioso verano existió. Y solo para los judíos.


© EDICIONES EL PAÍS S.L. -


Kol Nidrei, la compuso Max Bruch basándose en la música de las sinagogas y se la dedicó a la comunidad judía.

 
Post relacionado:
vargas-llosa-otra-vez
más información:
http://www.elholocausto.org/

martes, 24 de agosto de 2010

Tomas Tranströmer / versos desde el Norte

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Mientras se lee El negro del Narcissus, y barco y tripulación luchan épicamente con el mar cerca del Cabo de las Tormentas, una de marinos del poeta Tranströmer para acompañar a Conrad otro gran narrador-poeta.

Tomas Tranströmer, Estocolmo 1931



HISTORIA DE MARINOS


HAY días de invierno sin nieve en que el mar es pariente
de zonas montañosas, agazapado en plumaje gris,
azul apenas un minuto, largas horas con olas como pálidos
linces, buscando en vano apoyo en las piedras de la orilla.

Un día como estos salen del mar restos de naufragio en busca
de sus propietarios, sentados en el bullicio de la ciudad, y
ahogadas tripulaciones van hacia tierra, más tenues que humo de pipa.

(En el Norte andan los verdaderos linces, con garras afiladas
y ojos soñadores. En el Norte, donde el día
vive todo el tiempo en una mina.

Allí donde el único sobreviviente puede estar
junto al horno de la Aurora Boreal escuchando
la música de los muertos por frío.)


Links:
Tomas Tranströmer, "alcanzar el mismo poema"
Tomas-Transtromer-VERMEER-paredes
Tomas Tranströmer "Visión de Memoria"

lunes, 23 de agosto de 2010

Milan KUNDERA/ Stefano BOLLANI: Hai mai letto Kundera?

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                                                  Picasso interpreta El Quijote.


Stefano Bollani ,  cantautor y  pianista de jazz, a veces se expresa por medio de la parodia con una ironía sin malicia que pone en solfa lo pomposo y trascendental. Aquí juega  con las preocupaciones filosóficas del, también excelente cantante  italiano, Battiato. Curiosamente a través del humor de Bollani alguno ha vuelto a Kundera y ya sin  ironía pregunta a otros Hai mai letto Kundera? Porque como se ve en el texto que sigue Kundera ayuda a repensar cosas importantes y sin ninguna pedantería. Además volver a escuchar a Bollani...merece la pena. El un fragmento de El arte de la novela, editado en español por TusQuets.



3 Cuando Dios abandonaba lentamente el lugar desde donde había dirigido el universo y su orden de valores, separado el bien y el mal y dado un sentido a cada cosa, Don Quijote salió de su casa y ya no estuvo en condiciones de reconocer el mundo. Este, en ausencia del Juez supremo, apareció de pronto en una dudosa ambigüedad; la única Verdad divina se descompuso en cientos de verdades relativas que los hombres se repartieron. De este modo nació el mundo de la Edad Moderna y con él la novela, su imagen y modelo.



Comprender con Descartes el ego pensante como el fundamento de todo, estar de este modo solo frente al universo, es una actitud que Hegel con razón consideró heroica.

Comprender con Cervantes el mundo como ambigüedad, tener que afrontar, no una única verdad absoluta, sino un montón de verdades relativas que se contradicen (verdades incorporadas a los egos imaginarios llamados personajes), poseer como única certeza la sabiduría de lo incierto, exige una fuerza igualmente notable.

¿Qué quiere decir la gran novela de Cervantes? Hay una abundante literatura a este respecto. Algunos pretender ver en esta novela la crítica racionalilsta del idealismo confuso de don Quijote. Otros ven la exaltación de ese mismo idealismo. Ambas interpretaciones son erróneas porque quieren encontrar en el fondo de la novela no un interrogante, sino una posición moral.

El hombre desea un mundo en el cual sea posible distinguir con claridad el bien y el mal porque en él existe el deseo, innato e indomable, de juzgar antes que comprender. En este deseo se han fundado religiones e idiologías. No pueden conciliarse con la novela sino traduciendo su lenguaje de relatividad y ambigüedad a un discurso apodíctico y dogmático. Exigen que alguien tenga la razón; o bien Ana Karenina es víctima de un déspota de cortos alcances o bien Ana Karenina es víctima de una mujer inmoral; o bien K., inocente, es aplastado por un tribunal injusto, o bien tras el tribunal se oculta la justicia divina y K. es culpable.

En este "o bien-o bien" reside la incapacidad de soportar la relatividad esencial de las cosas humanas, la incapacidad de hacer frente a la ausencia de Juez supremo. Debido a esta incapacidad, la sabiduría de la novela (la sabiduría de la incertidumbre) es difícil de aceptar y comprender.



domingo, 22 de agosto de 2010

Vargas Llosa: "El oprobio" /

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Hoy, domingo 22 de agosto, este diario en su sección, La Cuarta Página,23 del periódico, se honra, como casi todas las semanas, con un artículo de Mario Vargas Llosa. El tema, en esta ocasión, es literatura y como todos los artículos del escritor peruano-español ( tiene la doble nacionalidad) traten de lo que traten, es ineludible; el texto interesa como información y crítica literaria pero también como actitud de reflexión humanista para circunstancias extremas, que nunca  han pasado para siempre


No queda más remedio que hoy mismo comenzar a leer Suite Francesa, editada por Salamandra y que espera su turno desde que apareció en las librerías con críticas siempre elogiosas,pero para la que hasta ahora no se encontró el tiempo necesario hasta que Vargas Llosa interviene y convierte la lectura en inevitable.

Porque los libros se leen uno a uno y requieren tiempo y mientras otros también deseados se van acumulando ; en seguida son demasiados los que quedan a la espera...sine die. Hace falta un hecho concreto para sacarlos de ese "bosque - en que se ha convertido la biblioteca personal- de un bosque" -en el que crece el papel que son los libros- para que les llegue su momento verdadero que es cuando alguien los lee.A veces incluso toman ellos la iniciativa: alguién ha oído contar que no le quedó más remedio que "poner en lectura" un libro "en espera", un día que al pasar por las estanterías se le cayó encima; y fue verdad.
Lo que sigue es lo que escribe hoy Vargas Llosa :




TRIBUNA: MARIO VARGAS LLOSA Bajo el oprobio
En su conmovedora novela 'Suite francesa', Irène Némirovsky retrató de forma persuasiva, lúcida y sentida los alcances de la barbarie nazi para los seres comunes y corrientes
22/08/2010



Irène Némirovsky conoció el mal, es decir el odio y la estupidez, desde la cuna, a través de su madre, belleza frívola a la que la hija recordaba que los seres humanos envejecen y se afean; por eso, la detestó y mantuvo siempre a una distancia profiláctica. El padre era un banquero que viajaba mucho y al que la niña veía rara vez. Nacida en 1903, en Kiev, Irène se volcó en los estudios y llegó a dominar siete idiomas, sobre todo el francés, en el que más tarde escribiría sus libros. Pese a su fortuna, la familia, por ser judía se vio hostigada ya en Rusia en el tiempo de los zares, donde el antisemitismo campeaba. Luego, al triunfar la revolución bolchevique, fue expropiada y debió huir, a Finlandia y Suecia primero y, finalmente, a Francia, donde se instaló en 1920. También allí el antisemitismo hacía de las suyas y, pese a sus múltiples empeños, ni Irène ni su marido, Michel Epstein, banquero como su suegro, pudieron obtener la nacionalidad francesa. Su condición de parias sellaría su ruina durante la ocupación alemana.

En los años veinte, las novelas de Irène Némirovsky tuvieron éxito, sobre todo, David Golder, llevada al cine por Julien Duvivier, le dieron prestigio literario y fueron elogiadas incluso por antisemitas notorios, como Robert Brasillach, futuro colaboracionista de los nazis ejecutado a la Liberación. No eran casuales estos últimos elogios. En sus novelas, principalmente en David Golder, la autora recogía a menudo los estereotipos del racismo antijudío, como su supuesta avidez por el dinero y su resistencia a integrarse en las sociedades de las que formaban parte. Aunque Irène rechazó siempre las acusaciones de ser un típico caso del "judío que odia a los judíos", lo cierto es que hubo en ella un malestar y, a ratos, una rabia visceral por no poder llevar una vida normal, por verse siempre catalogada como un ser "otro", debido al antisemitismo, una de las taras más abominables de la civilización occidental. Eso explica, sin duda, que colaborara en revistas como Candide y Gringoire, fanáticamente antisemitas. Irène y Michel Epstein comprobaron en carne propia que no era fácil para una familia judía "integrarse" en una sociedad corroída por el virus racista. Su conversión al catolicismo en 1939, religión en la que fueron bautizadas también las dos hijas de la pareja, Denise y Elizabeth, no les sirvió de nada cuando llegaron los nazis y dictaron las primeras medidas de "arianización" de Francia, a las que el Gobierno de Vichy, presidido por el mariscal Pétain, prestó diligente apoyo.

Irène y Michel fueron expropiados de sus bienes y expulsados de sus trabajos. Ella sólo pudo publicar a partir de entonces con seudónimo, gracias a la complicidad de su editorial (Albin Michel). Como carecían de la nacionalidad francesa debieron permanecer en la zona ocupada, registrarse como judíos y llevar cosida en la ropa la estrella amarilla de David. Se retiraron de París al pueblo de Issy-l'Évêque, donde pasarían los dos últimos años de su vida, soportando las peores humillaciones y viviendo en la inseguridad y el miedo. El 13 de julio de 1942 los gendarmes franceses arrestaron a Irène. La enviaron primero a un campo de concentración en Pithiviers, y luego a Auschwitz, donde fue gaseada y exterminada. La misma suerte correría su esposo, pocos meses después.

Las dos pequeñas, Denise y Elizabeth, se salvaron de milagro de perecer como sus padres. Sobrevivieron gracias a una antigua niñera, que, escondiéndolas en establos, conventos, refugios de pastores y casas de amigos, consiguió eludir a la gendarmería que persiguió a las niñas por toda Francia durante años. La monstruosa abuela, que vivía como una rica cocotte, rodeada de gigolós, en Niza, se negó a recibir a las nietas y, a través de la puerta, les gritó: "¡Si se han quedado huérfanas, lárguense a un hospicio!". En su peregrinar, las niñas arrastraban una maleta con recuerdos y cosas personales de la madre. Entre ellas había unos cuadernos borroneados con letra menudita, de araña. Ni Denise ni Elizabeth se animaron a leerlos, pensando que ese diario o memoria final de su progenitora, sería demasiado desgarrador para las hijas. Cuando se animaron por fin a hacerlo, 60 años más tarde, descubrieron que era una novela: Suite francesa.



No una novela cualquiera: una obra maestra, uno de los testimonios más extraordinarios que haya producido la literatura del siglo XX sobre la bestialidad y la barbarie de los seres humanos, y, también, sobre los desastres de la guerra y las pequeñeces, vilezas, ternuras y grandezas que esa experiencia cataclísmica produce en quienes los padecen y viven bajo el oprobio cotidiano de la servidumbre y el miedo. Acabo de terminar de leerla y escribo estas líneas todavía sobrecogido por esa inmersión en el horror que es al mismo tiempo -manes de la gran literatura- una proeza artística de primer orden, un libro de admirable arquitectura y soberbia elegancia, sin sentimentalismo ni truculencia, sereno, frío, inteligente, que hechiza y revuelve las tripas, que hace gozar, da miedo y obliga a pensar.

Irène Némirovsky debió ser una mujer fuera de lo común. Resulta difícil concebir que alguien que vivía a salto de mata, consciente de que en cualquier momento podía ser encarcelada, su familia deshecha y sus hijas abandonadas en el desamparo total, fuera capaz de emprender un proyecto tan ambicioso como el de Suite francesa y lo llevara a cabo con tanta felicidad, trabajando en condiciones tan precarias. Sus cartas indican que se iba muy de mañana a la campiña y que escribía allí todo el día, acuclillada bajo un árbol, en una letra minúscula por la escasez de papel. El manuscrito no delata correcciones, algo notable, pues la estructura de la novela es redonda, sin fallas, así como su coherencia y la sincronización de acciones entre las decenas de personajes que se cruzan y descruzan en sus páginas hasta trazar el fresco de toda una sociedad sometida, por la invasión y la ocupación, a una especie de descarga eléctrica que la desnuda de todos sus secretos.

Había planeado una historia en cinco partes, de las que sólo terminó dos. Pero ambas son autosuficientes. La primera narra la hégira de los parisinos al interior de Francia, enloquecidos con la noticia de que las tropas alemanas han perforado la línea Maginot, derrotado al Ejército francés y ocuparán la capital en cualquier momento. La segunda, describe la vida en la Francia rural y campesina ocupada por las tropas alemanas. La descripción de lo que en ambas circunstancias sucede es minuciosa y serena, lo general y lo particular alternan de manera que el lector no pierde nunca la perspectiva del conjunto, mientras las historias de las familias e individuos concretos le permitan tomar conciencia de los menudos incidentes, tragedias, situaciones grotescas, cómicas, las cobardías y mezquindades que se mezclan con generosidades y heroísmos y la confusión y el desorden en que, en pocas horas, parece naufragar una civilización de muchos siglos, sus valores, su moral, sus maneras, sus instituciones, arrebatadas por la tempestad de tanques, bombardeos y matanzas.

Irène Némirovsky tenía al Tolstói de Guerra y paz como modelo cuando escribía su novela; pero el ejemplo que más le sirvió en la práctica fue el de Flaubert, cuya técnica de la impersonalidad elogia en una de sus notas. Esa estrategia narrativa ella la dominaba a la perfección. El narrador de su historia es un fantasma, una esfinge, una ausencia locuaz. No opina, no enfatiza, no juzga: muestra, con absoluta imparcialidad. Por eso, le creemos, y por eso esa historia fagocita al lector y este la vive al unísono con los personajes, y es con ellos valiente, cobarde, ingenuo, idealista, vil, inteligente, estúpido. No solo la sociedad francesa desfila por ese caleidoscopio de palabras, la humanidad entera parece haber sido apresada en esas páginas cuya maniática precisión es engañosa, pues por debajo de ella todo es dolor, desgarramiento, desánimo, tortura, envilecimiento, aunque, a veces, también, nobleza, amistad, amor y generosidad. La novela muestra cómo la vida es siempre más rica y sutil que las convicciones políticas y las ideologías y cómo puede a veces sobreponerse a los odios, las enemistades y las pasiones e imponer la sensatez y la racionalidad. Las relaciones que llegan a anudarse, por ejemplo, entre muchachas campesinas y burguesas -entre ellas, algunas esposas que tienen a sus maridos como prisioneros de guerra- y los soldados alemanes, uno de los temas más difíciles de desarrollar, están narradas con insuperable eficacia y dan lugar a las páginas más conmovedoras del libro.

Sobre la Segunda Guerra Mundial y los estragos que ella causó, así como sobre la irracionalidad homicida de Hitler y el nazismo se han escrito bibliotecas enteras de historias, ensayos, novelas, testimonios y estudios y se han hecho documentales innumerables, muchos excelentes. Yo quisiera decir que, entre todo ese material casi infinito, probablemente nadie consiguió mostrar de manera más persuasiva, lúcida y sentida, en el ámbito de la literatura, los alcances de aquel apocalipsis para los seres comunes y corrientes, como esta exiliada de Kiev, condenada a ser una de sus víctimas, que ante la adversidad optó por coger un lápiz y un cuaderno y echarse a fantasear otra vida para vengarse de la vida tan injusta que vivió.


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viernes, 20 de agosto de 2010

Mayte Martín : Boleros & Jazz con Tete Montoliú & cante con Katia y Marielle Labèque




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Tete Montoliú y Mayte Martín formaron un duo inolvidable. A Tete Montoliú, pianista y compositor de Jazz, nacido en Barcelona un 28 de marzo, se le añora.Era y es admirado; llegó a tocar con figuras como John Coltrane, Dexter Gordon, Chick Corea entre otras... Mayte Martín, también nació en Barcelona, 1965; cantaora de flamenco, de boleros, de clásica y...con su voz y facultades, de lo que quiera; entre sus discos hay uno con las pianistas Katia y Marielle Labèque. En 1996 grabó con Montoliu Free Boleros





domingo, 15 de agosto de 2010

WILLIAM SHAKESPEARE/ Soneto 29

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XXIX


When, in disgrace with Fortune and mens'eyes,
I all alone beweep my outcast state,
And truble deaf heaven with my bootless cries,
And look upon myself and curse my fate,


Cuando hombres y fortuna me abandonan,
lloro en la soledad de mi destierro
y al cielo sordo con mis quejas canso
y maldigo al mirar mi desventura,



Wishing me like to one more rich in hope,
Featur'd like him,like him with friends possess'd,
Desiring this man's art and that man's scope,
With what I most enjoy contented least;


soñando ser más rico de esperanza,
bello como éste, como aquél rodeado,
deseando el arte de uno, el poder de otro,
insatisfecho con lo que me queda;



Yet in these thoughts myself almost depising,
Haply I think on thee, and then my state,
Like to the lark at break of day arising
From sullen earth, sings hymns at heaven's gate;


a pesar de que casi me desprecio,
pienso en ti y soy feliz y mi alma entonces,
como al amanecer la alondra, se alza
de la tierra sombría y canta al cielo:



For thy sweet love remember'd such wealth brings
That then I scorn to change my state with kings.


pues recordar tu amor es tal fortuna
que no cambio mi estado con los reyes.



Traducción Manuel Mujica Lainez, Visor de Poesía

sábado, 14 de agosto de 2010

En el MUSEO BRITÁNICO

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MUSEO BRITÁNICO, Piedra Rosetta: fue incautada a Egipto por las tropas napoleónicas, y a su vez expropiada a Francia por las tropas británicas. El francés Champollion descifró en ella la escritura ideográfica de la antigua civilización egipcia, y posibilitó la lectura de los jeroglíficos.

[ En el Museo Británico, admirable en muchos aspectos -como su gratuidad y sus innumerables fondos-, tan elocuentes por otra parte sobre la rapaz historia del Imperio Británico,- este monumento de consecuencias incalculables y severa belleza  está   deficientemente expuesto, lo que  le resta,visualmente, el protagonismo que  tiene por sí mismo, como una piedra de granito grabada con tres tipos de escritura]

Este artículo de Estrella de Diego, Historiadora del Arte y crítica ,leído en el suplemento literario Babelia de hoy, es memorable porque los lectores apasionados se reconocen el él y porque es un canto al "oficio de leer" en que muchos han convertido su vida desde la adolescencia...y, además, es contagioso.



Veranos de lectura
ESTRELLA DE DIEGO 14/08/2010

Pasear por las salas de las civilizaciones extinguidas de un museo es leer un libro de misterio: relatos inesperados, protagonistas legendarios... Aunque los museos son ahora tan populares que los visitantes se agolpan entre los ajuares mesopotámicos y los sarcófagos egipcios -hasta se apoyan en ellos para hacerse la foto- o comen un sándwich en la gran rotonda presidida por Asurbanipal. En medio de ese ruido, las historias intensas que vienen de otro tiempo dejan de oírse: la lectura necesita sosiego.

Lo encuentra no muy lejos, en la cafetería. Allí, un joven de apenas trece años lee ensimismado un libro que apoya sobre la mesa. No consigo descifrar el autor ni el título: da lo mismo. A esa edad se lee todo que cae en las manos porque sobra la curiosidad y el tiempo corre lento -"trece años aún", ha pensado quizás con fastidio esa misma mañana al levantarse y recordar la obligada visita al museo.

Sentada frente a él, su madre -debe de serlo, pues comparten el idéntico perfil elegante- se concentra en la taza de té: no le interrumpe. Ha debido de arrastrarle hasta las salas, pienso de pronto, en medio de su lectura de verano que, como ocurre en la adolescencia, atrapa igual que las urgencias del amor: no es posible dejar de leer. Han debido de pasear por las salas que el joven, seguro, ha mirado sin prestar atención, con el pensamiento fijo en el libro dentro de la mochila, la única vida real mientras duran las páginas. Lo demás, lo que ocurre fuera del texto, es solo un trámite incómodo: dormir porque hay colegio a la mañana siguiente, la hora de comer, apagar la luz cuando nos llaman la atención en casa -quién fuera mayor para poder pasarse la noche leyendo...-. Es igual que el mundo fuera se derrumbe. Es igual que se derrumbe dentro -y sucede con frecuencia en la juventud: la lectura termina por acompañarnos en cada momento importante de la existencia, historias que nos hacen diferentes, vivir en tránsito igual que el niño del museo-. Ahí está, solemne, en medio de tantos turistas que comen sin prestar atención al joven lector cuyo gesto me ha devuelto a mis veranos de juventud: leer como si nos fuera la vida en ello.

Y nos va. Nos van las vidas que vamos viviendo, insomnio que nos corteja desde la infancia como un virus incurable. Luego, la edad pone orden en las lecturas -igual que en el resto de las cosas- y el tiempo echa a correr sin que nadie entienda cómo ha ocurrido. Los veranos se hacen cortos y las grandes novelas, las de muchas páginas que nos bebíamos de un trago, permanecen más rato en la mesilla. Miro de nuevo al niño que no ha apartado los ojos ni un instante de ese libro cuyo título no puedo ver y vuelven decididos los veranos largos de lectura incansable. Las páginas pasaban deprisa sin límite de tiempo ni de tema y siento una nostalgia agridulce hacia aquellos meses solo para leer. Los recuperaré este verano. Cogeré mis libros ya leídos y leeré hasta caer rendida, como entonces; a destiempo, sin horario, sin prestar atención al mundo exterior aunque sea Egipto o Mesopotamia, igual que el joven lector del Museo Británico que levanta su libro de la mesa y se lo acerca al rostro. "Henry James", creo ver a punto de salir de la cafetería, dispuesta a volver a sumergirme en aquellas sesiones voraces de hace tanto. Leer como si me fuera en ello la vida.

jueves, 12 de agosto de 2010

VAN GOGH & DON McLEAN/ "Noche , estrellada, estrellada..."

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Noche estrellada, 1889, ól/lz 74 x 92.

En una carta del mismo año en que pintó Noche estrellada, Van Gogh escribe a su hermano Théo :
"Todos los colores que los impresionistas han puesto de moda son inestables, por ello no hay que temer aplicarlos en toda su intensidad, porque el tiempo atenuará su brillo"
Es interesante que él no se sienta impresionista,que no lo es sin duda (junto con Cézanne y Gauguin, son ya otra cosa: posimpresionistas e  indispensables para entender el futuro de la pintura),   y también comprobar que sus colores no se han atenuado con el tiempo; la fuerza de los pigmentos no puede ser más intensa, ni el movimiento en ondas y remolinos de la pincelada; sólo ha ido dejando atrás su talento juvenil de dibujante de genio para captar "lo real", porque cada vez ha sido más consciente de que "lo real" en pintura es lo pintado.

En Noche estrellada aunque trabajó "al natural",-en medio de la noche con velas encendidas en su sombrero para iluminarse-, la representación es pura invención; son inventados los cipreses como llamas ascendentes y los fulgores dinámicos de los astros, que él pensaba que estaban habitados porque eran el lugar al que se partía al morir; y en parte la aldea dormida ajena al acontecimiento cósmico en que se ha convertido el sereno cielo nocturno; sólo falta una año para su trágica muerte, y en el lienzo se transparenta la turbulencia interior que le angustiaba;esta pintura inspiró a Don McLean su canción de 1971;es su homenaje al pintor holandés Vincent Van Gogh.



Starry, starry night.
Paint your palette blue and grey,
Look out on a summer’s day,
With eyes that know the darkness in my soul.
Shadows on the hills,
Sketch the trees and the daffodils,
Catch the breeze and the winter chills,
In colors on the snowy linen land.

Now I understand what you tried to say to me,
How you suffered for your sanity,
How you tried to set them free.
They would not listen, they did not know how.
Perhaps they’ll listen now.

Starry, starry night.
Flaming flowers that brightly blaze,
Swirling clouds in violet haze,
Reflect in Vincent’s eyes of china blue.
Colors changing hue, morning field of amber grain,
Weathered faces lined in pain,
Are soothed beneath the artist’s loving hand.

Now I understand what you tried to say to me,
How you suffered for your sanity,
How you tried to set them free.
They would not listen, they did not know how.
Perhaps they’ll listen now.

For they could not love you,
But still your love was true.
And when no hope was left in sight
On that starry, starry night,
You took your life, as lovers often do.
But I could have told you, Vincent,
This world was never meant for one
As beautiful as you.

Starry

martes, 10 de agosto de 2010

James JOYCE/ Retrato del artista de seis años

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En Retrato del artista adolescente, la "novela autobiográfica" de Joyce hay páginas de su infancia especialmente memorables por  la compleja ingenuidad infantil mostrada con intensidad y sutileza; en algunas de ellas ya se puede hablar de monólogo interior, el recurso expresivo que utilizó con maestría en el Ulises. En la Edición de Alianza, p.17 se lee:
James Joyce,en 1888 con 6 años, el año que fue internado en el colegio de los jesuitas, en Clongowes.



"¿Qué había después del universo? Nada. Pero, ¿es que había algo alrededor del universo para señalar donde se terminaba, antes de que la nada comenzase? No podía haber una muralla. Pero podía haber allí una línea muy delgada, muy delgada, alrededor de todas las cosas. Era algo inmenso el pensar en todas las cosas y en todos los sitios. Sólo Dios podía hacer eso. Trataba de imaginarse qué pensamiento tan grande tendría que ser aquél, pero sólo podía pensar en Dios. Dios era el nombre de Dios, lo mismo que su nombre era Stephen. Dieu quería decir Dios en francés y era también el nombre de Dios; Y cuando alguien le rezaba a Dios y decía Dieu, Dios conocía desde el primer momento que era un francés el que estaba rezando. Pero aunque había diferentes nombres para Dios en las distintas lenguas del mundo y aunque Dios entendía lo que le rezaban en todas las lenguas, sin embargo, Dios permanecía siempre el mismo Dios, y el verdadero nombre de Dios era Dios.
Se cansaba mucho pensando estas cosas. Le hacía experimentar la sensación de que le crecía la cabeza..."

viernes, 6 de agosto de 2010

MÁXIMO y Nacho MASTRETTA / de poetas y músicos

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A Máximo, Burgos 1933,se le pudo ocurrir esta viñeta un día en que Nacho Mastretta, el músico santanderino, bajó de casa y se puso en la acera, o en el metro, a hacer música para animar la vida a los demás. 

Mastretta, nació en Barcelona en 1964, pero se considera de Santander, como Cortázar el escritor argentino pudo nacer en Bruselas; llegó a la ciudad con seis años y realizó en ella sus estudios de piano en el conservatorio.Hace mucho que dejó Santander y vive en Madrid donde compone , a veces música para películas y toca con su banda o recorre con ella el país o el mundo.



Raimundo Amador con Nacho Mastretta y su banda
en Madrid, Chueca, el Día de la Música, 19.6.2011

Puede que el próximo músico que suene en la calle sea Nacho Mastretta o merezca serlo; habrá que recordarlo por si acaso..