"¿Sabe usted cómo escribo yo mis cuentos? -le dijo a Korolenko, el periodista y narrador radical, cuando acababan de conocerse- Así." Echó una ojeada a la mesa -cuenta Korolenko- tomó el primer objeto que encontró, que resultó ser un cenicero, y poniéndomelo delante dijo: " Si usted quiere mañana tendrá un cuento. Se llamará El cenicero."Y en aquel mismo instante le pareció a Korolenko que aquel cenicero estaba experimentando una transformación mágica: "Ciertas situaciones indefinidas, aventuras que aún no habían hallado una forma concreta, estaban empezando a cristalizar en torno al cenicero". V.NABOKOV/ Chéjov

"¿Has visto alguna vez un montaje realmente hermoso de, digamos, "El jardín de los cerezos"? No me digas que sí. Nadie lo ha visto. Puede que hayas visto "montajes inspirados, montajes eficaces", pero nunca algo hermoso. Nunca una versión en la cual todos los que salen al escenario estén a la altura del talento de Chéjovè, matiz por matiz, carácter por carácter."-J.D.Salinger

martes, 11 de septiembre de 2012

TEJU COLE: Ciudad abierta

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En la entrevista con   Andrew Wylie que publica ABC cultural   este agente literario  habla de la nueva escritura y del peso que en ella tienen un grupo de escritores jóvenes   del África negra, sobre todo de Nigeria.  Entre ellos está  Teju Cole.

"Y consígase  Somethin'Else de Cannonball, añadió. Es un gran disco, un verdadero clásico. Le prometí que lo buscaría."p.166
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CIUDAD ABIERTA, es la novela de Teju Cole, -escritor, fotógrafo e historiador del arte-, que acaba de publicar en español  Acantilado. El libro ha   ganado el Premio Pen/ Hemingway 2012 y el autor  nigeriano , nacido en 1975, pero que vive en  Estados Unidos desde los diecisiete años es uno de los escritores que  representan "la nueva prosa" de la que habla Wylie.  La obra comienza:
UNO
 "Y así, cuando el otoño pasado empecé a dar largos paseos vespertinos, Morning Heights me pareció un lugar cómodo desde el que internarme en la ciudad. El sendero que baja desde la catedral de St John the Divine y cruza Morningside Park está a sólo quince minutos de Central Park".
y continúa hasta  la última frase en la página 294:
" aunque la noche no había sido especialmente ventosa ni oscura."
                                                                   ***

  Mucho antes, en la p.14,  al leer:
"...hemos perdido totalmente el hábito de escuchar nuestras voces, como no sea  en una conversación o protegida por una multitud vociferante. Pero un libro es una sugerencia de conversar: una persona habla a otra , y en ese intercambio el sonido audible es o debiera ser natural. Así que yo leía en voz alta, teniéndome como público, y daba voz a las palabras de otro",
  se  sabe que se seguirá leyendo   hasta el final... 

Teju Cole habla de Nueva York.La recorre como Baudelaire recorría París o el personaje de Joyce Dublín y toma   la ciudad  desde aspectos inesperados. Recorre horizontalmente su espacio pero se adentra en su historia con una mirada actual e histórica entre análítica y poética.

En la página 168  se sabe  que el libro tendrá que empezarse otra vez, nada más terminarlo, porque el texto  denso y absorbente necesita sosiego y  reflexión  y  el trepidante estilo narrativo tira  del lector y le hace seguir sin poder detenerse para releer, apenas.

En medio de esa fluidez engañosa,con agilidad Cole lanza sobre la mesa dados cargados con preguntas que están en el aire, recientes y antiguas de difícil respuesta . Son problemas actuales y persistentes, desde la extinción de las tribus aborígenes de Nueva York, ya en sus inicios como Nueva Amsterdam, a la negritud, la esclavitud, colonizaciones, racismo, antisemitismo, sionismo, Islam, islamofobia...incluso la reciente invasión de chinches en Manhattan

Un interés particular  por la actualidad y por lo que se juegan las sociedades y los individuos en  ello son las conversaciones que tratan de  multiculturalismo  -tribal-, o    interculturalismo  -mestizo- y  que acercan  las palabras de Coetzee   en Verano:
"Ansiaba el día en que los habitantes de Sudáfrica no estarían etiquetados, no se distinguirían llamándose africanos, ni europeos, ni blancos, ni negros ni ninguna otra cosa..."p.225
En la página 230, hay que rendirse; se  tiene la convicción de que nunca se acabará de leer este libro. Es una novela-laberinto, como esos  artefactos vegetales de algunos parques señoriales llenos de caminos,  pero cada uno tan interesante y seductor, que pueden hacer olvidar la salida.Todo está desarrollado en un tiempo-espacio dilatado que requiere haber ahondado en la historia general y particular del lugar y del mundo.

En la página 226 con motivo de el colapso de las colonias de abejas que se está  produciendo en el mundo un personaje pregunta: 
"¿Alguien ha visto "El espíritu de la colmena"? Es una película de un director llamado Victor Erice, la hizo en los setenta..." 
y Cole sigue hablando  de la película de Érice, el director que rodó tan poco,  lo que se pudo ver como  consecuencia de la endeble  industria cinematográfica española, pero que si se piensa... ¿cómo es posible mantener la tensión poética de El espíritu de la colmena, o El sur, o del hermoso documental que hizo sobre el membrillero de su amigo el pintor Antonio López...creciendo  en un diminuto jardín urbano rodeado de cemento? Cuando se admira el cine de Érice, escaso y que se cree casi secreto,emociona encontrar este   homenaje en un libro como  el de Cole.

Teju Cole
es un  escritor distinto y Ciudad abierta una  novela hecha  de lirismo, ideas  y pensamiento difícil de olvidar; habrá que comenzar una segunda lectura, lenta, y sosegada,   posiblemente, no definitiva.

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Unas escenas de El espíritu de la colmena, con Ana, de la que habla Cole
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Relectura/1:
Capítulo 8, p114
"Vale sí, soy musulmán, pero la razón no es ésa. Lo elijo porque concuerdo con él filosóficamente y disiento con Martin Luther Kimg. Malcolm X reconocía que la diferencia contiene un valor en sí y que hay que luchar para que prospere. A Luther King lo admira todo el mundo y él quiere unir a todos, pero la idea de que hay que ofrecer la otra mejilla para mí no tiene ningún sentido."[...]

Capítulo 8, p115
"Si durante la Segunda Guerra Mundial los gobernantes de Bruselas no la hubiesen declarado ciudad abierta y por lo tanto exenta de bombardeos, tal vez habría quedado reducida a escombros. Podría haber sido otra Dresde. Lo cierto es que permaneció como una visión de los periodos medieval y barroco, una vista  sólo interrumpida por las monstruosidades arquitectónicas que erigió Leopoldo II a fines del siglo XIX"
[ remite a Sebald,   releer Austerlitz. También habría que volver a leer lo poco pero intenso de El corazón de las tinieblas,en Bélgica cuando el protagonista gestiona su contratación como capitán por la compañía real  que se ha creado para explotar económicamente el  Congo. Insuperable Conrad condensando lo cotidiano-siniestro de la oficina de la Compañía ]





Dos años después, dic.2014 enero 2015, relectura: