"¿Sabe usted cómo escribo yo mis cuentos? -le dijo a Korolenko, el periodista y narrador radical, cuando acababan de conocerse- Así." Echó una ojeada a la mesa -cuenta Korolenko- tomó el primer objeto que encontró, que resultó ser un cenicero, y poniéndomelo delante dijo: " Si usted quiere mañana tendrá un cuento. Se llamará El cenicero."Y en aquel mismo instante le pareció a Korolenko que aquel cenicero estaba experimentando una transformación mágica: "Ciertas situaciones indefinidas, aventuras que aún no habían hallado una forma concreta, estaban empezando a cristalizar en torno al cenicero". V.NABOKOV/ Chéjov

"¿Has visto alguna vez un montaje realmente hermoso de, digamos, "El jardín de los cerezos"? No me digas que sí. Nadie lo ha visto. Puede que hayas visto "montajes inspirados, montajes eficaces", pero nunca algo hermoso. Nunca una versión en la cual todos los que salen al escenario estén a la altura del talento de Chéjovè, matiz por matiz, carácter por carácter."-J.D.Salinger

jueves, 10 de julio de 2014

CHÉJOV, una historia mínima





Páginas de Espuma, edita los 600 cuentos de Chéjov en cuatro tomos que irán apareciendo en años sucesivos. En el Primer Tomo (1880-85), están sus  narraciones  tempranas , cuando todavía el escritor no era ni pensaba llegar a ser Chéjov y solo trataba de ganar algunos kopecs para sobrevivir junto a su familia, mientras estudiaba medicina. 

Una de las narraciones más breves  parece  basada  en   la página de sucesos de un periódico del Moscú de la época  ... pero a pesar de la sencillez ya  se aprecia  en ella algo del  don que le haría inimitable: plasmar  lo casual, lo fragmentario, lo que no era  una historia todavía  y -directamente, palpitante aún, sin esfuerzo aparente -, convertirlo en literatura verdadera:
                                                     
                                            


"Esta semana hubo 6 incendios grandes y 4 pequeños. Se suicidó un joven por el amor apasionado hacia una dama, y esa misma dama enloqueció al conocer su muerte. El portero Guskin se ahorcó porque había consumido en exceso. El día de ayer se hundió un bote con dos tripulantes y un niño pequeño. ¡Pobre niño! En los jardines públicos de la Arcadia, le agujerearon la espalda a cierto comerciante y casi le rompen la crisma. Atraparon a cuatro ladronzuelos bien vestidos, y un tren de mercancías naufragó. ¡Lo sé todo, estimado señor mío! ¡Qué circunstancias tan diferentes! ¡Cuánto dinero tiene usted ahora y no me da a mí ni un kopek! ¡Los buenos caballeros no hacen eso!"