"¿Sabe usted cómo escribo yo mis cuentos? -le dijo a Korolenko, el periodista y narrador radical, cuando acababan de conocerse- Así." Echó una ojeada a la mesa -cuenta Korolenko- tomó el primer objeto que encontró, que resultó ser un cenicero, y poniéndomelo delante dijo: " Si usted quiere mañana tendrá un cuento. Se llamará El cenicero."Y en aquel mismo instante le pareció a Korolenko que aquel cenicero estaba experimentando una transformación mágica: "Ciertas situaciones indefinidas, aventuras que aún no habían hallado una forma concreta, estaban empezando a cristalizar en torno al cenicero". V.NABOKOV/"Chéjov"


"¿Has visto alguna vez un montaje realmente hermoso de, digamos, "El jardín de los cerezos"? No me digas que sí. Nadie lo ha visto. Puede que hayas visto "montajes inspirados, montajes eficaces", pero nunca algo hermoso. Nunca una versión en la cual todos los que salen al escenario estén a la altura del talento de Chéjov, matiz por matiz, carácter por carácter."-J.D.Salinger

Letras Libres: 17 enero 2020 ***Feliz cumpleaños,Anton Chéjov

jueves, 25 de febrero de 2010

VAN GOGH,la última pintura, por ahora...

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Es una noticia en la prensa de hoy.El cuadro titulado Le Blute Fin ha sido adjudicado a Van Gogh. Fue comprado en 1975 por Dirk Hannema, antiguo director del museo Boymans de Rotterdam. Como el señor Hannema tuvo un sonado patinazo con un supuesto Vermeer no se había hecho demasiado caso a lo que sostenía antes de morir en 1984: que este cuadrito (55 x 38 cm) perteneciera al posimpresionista holandés y al estilo que practicaba hacia 1886.

La pintura representa el molino de Montmartre, el barrio de París frecuentado por los impresionistas y ha sido certificado por el Museo Van Gogh de Amsterdam como "un Van Gogh" fuera de dudas : porque en la tela, estudiada con infrarrojos, se ha encontrado una línea en rojo, que a menudo utilizaba el pintor para "conducir" la perspectiva y también porque el color y la calidad de los pigmentos se corresponden con el tipo de los utilizados por Van Gogh en su época parisina y además en el reverso de la tela hay un sello de Rey et Perrot, la tienda donde el pintor compraba los materiales para pintar.


En la misma noticia se recuerdan los últimos cuadros de adjudicación problemática:
-Retrato de hombre, del Metropolitan de Nueva York, que parece ser un Velázquez,
-Majas en el balcón, también del Metropolitan que desde 1996 se duda sea de Goya,
-El hombre del casco dorado, que desde 1985 se duda sea de Rembrandt y un caso muy interesante, que por razones estilísticas parece estar muy bien descatalogado, y que ha hecho surgir más que chispas, 
-El coloso del Museo del Prado,atribuído a Goya hasta 2009.

Es un tema espinoso. Están en juego dineros, prestigios,intereses de todo tipo, ideas consolidadas... Si fuera posible que un ángel justiciero se paseara por los Museos del Mundo y con su espada flamígera fuera señalando cada obra con un  falso/ auténtico,los síncopes iban a ser sonados. Pero mientras ¿qué puede hacer un interesado anónimo ante una obra de arte sea o no sospechosa ? Tal vez plantarse frente a ella, mirar en profundidad, analizar, sentir y decidir para sí mismo.

Cada cual puede tener su colección personal, hecha después de todo como la de los museos, de verdaderos y falsos. Lo importante es que sean buenos cuadros y capaces de conmover; que se pueda decir "este Retrato de hombre tal vez no sea un Velázquez pero podría serlo", o "realmente el Goya del que he visto tantas obras nunca pudo pintar, entre otras cosas, la parte inferior de El Coloso".Y recordar que en la adjudicación de autorías artísticas, puede haber  errores de todo tipo y mucha corrupción.


martes, 23 de febrero de 2010

Alda Merini (Milán 1931-2009) clases de italiano

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BORGES confesaba haber aprendido italiano leyendo una y otra vez la "Divina Comedia".Con el  mismo fin y para comprobar una vez más que la poesía es un concentrado de música y sentido, Dante puede ser alternado con los mejores poetas italianos de todas las épocas. Alda Merini , tan contemporánea y que se fue sin querer esperar el premio Nobel que merecía, es una de esos poetas capaces de hacer progresar en la lengua de Dante, Petrarca, Miguel Ángel....Manzoni...
                                                         Roma, Plaza del Popolo



HO un rigo musicale sopra il canto
anche quando io vendo discipline:
è il rigo di una grande annunciazione,
il rigo della mia follia.


CON pentagramas creo el canto

incluso cuando a cantar enseño:
es el pentagrama de una gran anunciación,
pentagrama de mi locura.


Vorrei conoscere canestri di fede,
il salterio e un branco di domande,
perche io sono Rebecca
in cerca di innumerevoli fogli.


Conocer quisiera espuertas de fe,

el salterio, y un puñado de preguntas,
porque yo soy Rebeca
en busca de infinitas hojas.



alda merini, baladas no pagadas, La Poesía señor hidalgo


[30 mayo 2016/ 2 poemas más ]


I
Voi siete ombre che gettano luce,
voi siete ombre scintillanti,
e anche nelle notti la montagne
brillano della vostra presenza.
Voi siete il vulcano di Dio,
le vostre ceneri si disperdono ovunque
e siete i morti e l'amore,
e siete morti e resuscitati,
e siete morte e resurrezione,
ma siete anche la grande vendemmia
dell' eterno sorriso.

Vosotros sois sombras irradiando luz,

vosotros sois sombras centelleantes,
y también por las noches las montañas
resplandecen con vuestra presencia.
Vosotros sois el volcán de Dios,
vuestras cenizas se dispersan por todas partes
y sois los muertos y el amor,
y sois muertos y resucitados,
y sois muertos y resurrección,
pero sois también la gran vendimia
de la eterna sonrisa.


II

Se Giuseppe mi abbandonasse
io scenderò in un campo
per la lapidazione:
sarò la vergogna de tutti.
Ma ecco l'angelo Tuo
che mi vola sul cuore
di notte
quando lui piange e gli dice:
"Laciala andare,
è soltanto un grande poeta
di cui Dio è innamorato".

Si José me abandonara

descendería en un campo
para la lapidación:
seré la vergüenza de todos.
Pero he allí el ángel Tuyo
que sobre mi corazón vuela
por la noche
cuando llora y dice:
"Déjala ir,
es tan solo una gran poeta
de quien Dios está enamorado."



alda merini, Magnificat, Vaso Roto





domingo, 21 de febrero de 2010

James Joyce/ Música de Cámara

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James Joyce (1882-1941) reune en Chamber Music una  actividad  poética de juventud que luego abandonaría; son poemas. en los que pesa la tradición literaria:  Shakespeare, la poesía isabelina y la Biblia, pero en los que, según los expertos, domina el sonido, la música, más que las imágenes, lo que la hace  propia para ser cantada como solía  hacer  Joyce,   al menos en sus años de Dublín

Los versos del post evocan una visita de Joyce y Nora a la tumba de un amante juvenil de ésta, tema que volverá a retomar en Los muertos, uno de los cuentos de DublinesesLa Elegía de Faure, también música de cámara, sirve de fondo.





SHE WEEPS OVER RAHOON/ 

ELLA LLORA SOBRE RAHOON


Rain on Rahoon falls softly, softly falling,
Where my dark lover lies.
Sad is his voice that calls me, sadly calling,
At grey moonrise


La lluvia sobre Rahoon cae blandamente, blandamente cae,
Allí donde mi sombrío amante reposa.
Triste es su voz cuando me llama, tristemente me llama,
Cuando gris se alza la luna.



Love, hear thou
How soft, how sad his voice is ever calling,
Ever unanswered, and the dark rain falling,
Then as now.


Amor, escucha
Cuán suave, cuán triste es la voz por siempre resonado,
Por siempre sin respuesta, y la sombría lluvia que desciende
Entonces como ahora.



Dark too our hearts, O love, shall lie and cold
As his sad heart has lain
Under the moongrey nettles, the black mould
And muttering rain


También sombríos nuestros corazones, oh amor, reposarán y fríos,
Como su triste corazón reposa,
Bajo las ortigas grises como luna, la tierra negra
Y la lluvia murmurante.




james joyce. poesía completa. visor de poesía

sábado, 20 de febrero de 2010

Félix de Azúa, una reflexión

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A FAVOR DE LA MEMORIA HISTÓRICA
FÉLIX DE AZÚA 20/02/2010

Tener un amigo que, cuando lo necesitas, te presta 1.000 euros para pagar el alquiler es una bendición, pero hay regalos más duraderos que el dinero, aunque no muchos. Uno de ellos es un libro porque sus efectos sobre nuestra vida pueden ser perdurables. Cuando Jorge Vigil me regaló hace una semana el libro de Tony Judt titulado Sobre el olvidado siglo XX no me libró de un casero ocasional, sino del deudor más peligroso: el desánimo.

Llevaba yo una temporada abatido al constatar el escaso número de escritores, periodistas, profesores, en fin, gente responsable, que compartía conmigo una visión tan poco optimista de la España actual, de su vanidoso gobierno y de sus caprichosas autonomías, cuando de pronto me vi arropado por un profesional cuya opinión se respeta en el mundo civilizado. Un alivio.

Tras leer a Judt me pareció entender que no éramos, mis colegas críticos o yo mismo, un cultivo cizañero al que divierte poner a parir el espectáculo gubernamental, un fruto de secano cubierto de espinas que sigue, como en tiempos de Franco, arrastrando su soledad a la manera de un estandarte. Si un producto de regadío tan bien nutrido como Judt decía exactamente lo mismo, aunque referido a objetos de mayor tamaño, cabía la posibilidad de que no estuviéramos del todo equivocados, los incorrectos de esta provincia.


Aunque sea una colección de artículos, algunos ya con una década sobre el título, la poética del libro de Judt, su claro y distinto pensamiento, puede resumirse sucintamente. El "olvidado siglo XX" (así le llama) ha sido uno de los más atroces de la historia de la humanidad. Sus matanzas no pueden compararse, ni en cantidad ni en calidad, a las añejas barbaridades.


La gigantesca nube de horror del Novecientos tiene, además, una característica peculiar. A diferencia de los tiempos antiguos, en el siglo XX se expande y domina una fuerza de choque ideológica que desde el caso Dreyfus se denomina "la intelectualidad", la cual se encarga de justificar todas las salvajadas pretendidamente izquierdistas. De ahí el "olvido" y la buena conciencia.

A comienzos de siglo, tras la primera guerra mundial y la revolución rusa, la parte mayor y mejor de esa intelectualidad europea apoyó lo que se solían llamar "posiciones de izquierda". Y entonces lo eran.

El drama es que a medida que el siglo avanzaba, las "posiciones de izquierda" iban dejando de ser de izquierda y se convertían en mero usufructo de intereses de partido, cuando no económicos y de privilegio. La derecha nunca ha tenido necesidad de justificar sus infamias, no trabaja sobre ideas sino sobre prácticas, pero se suponía que la izquierda era lo opuesto. En la nueva centuria ya no hay diferencia.

Quienes nos hicimos adultos en la segunda mitad del siglo XX y nos creímos parte integrante de esa izquierda que, según nuestro interesado juicio, recogía lo mejor de cada país, no sólo estábamos siendo conservadores y acomodaticios al no movernos de ahí a lo largo de las décadas, sino que fuimos deshonestos. Eso no quiere decir que no hubiera en la izquierda gente honrada y dispuesta a sacrificarse, muchos hubo y algunos murieron en las cárceles de Franco, pero no eran escritores, ni periodistas, no eran, vaya, "intelectuales".

Y lo que es más curioso, aquellos escritores que en verdad eran de izquierdas tuvieron que soportar los feroces ataques de los "intelectuales de izquierdas" oficiales que entonces, como ahora, apoltronados en sus privilegios, eran enemigos feroces de la verdad. Tal fue el caso de Camus, de Orwell, de Serge, de Koestler, de Kolakowski, que se atrevieron a ir en contra de las órdenes del Partido y de la corrección política. Las calumnias que sobre ellos volcó la izquierda aposentada, descritas por Tony Judt, son nauseabundas.

De ellos habla su libro, pero podría haber hablado de otros cien porque cualquiera que osara ir en contra de la confortable izquierda oficial para denunciar las carnicerías que se estaban produciendo en nombre de la izquierda, era inmediatamente masacrado por los tribunos de la plebe.

Tachados de fascistas, de agentes de la CIA, de criptonazis o de delincuentes comunes, hubieron de soportar casi indefensos los embustes de los ganapanes. Luego los calumniadores se tomaban unas vacaciones en Rumania y regresaban entusiasmados con Ceausescu. En las hemerotecas constan nuestros turistas entusiastas. Lo mismo, en Cuba. Fueron muchos.

La deshonestidad no afectó tan sólo a los crímenes estalinistas, maoístas o castristas. En un capítulo emocionante explica Tony Judt las dificultades que tuvo Primo Levi para que la izquierda italiana tomara en consideración sus libros sobre Auschwitz, comenzando por el arrogante Einaudi. Y cómo hasta los años sesenta, más de 20 años después de escritos sus primeros testimonios sobre el Holocausto, no comenzaron a horrorizarse los izquierdistas. ¡Veinte años en la inopia, la progresía!

La impotencia de tres generaciones de izquierdoides para defender la verdad se acompañó del triunfo de los héroes de la mentira, desde el Sartre envilecido de los últimos años, hasta el chiflado Althusser cuyos delirios devorábamos los monaguillos de la revolución maoísta. Todavía hoy un valedor de la dictadura como Badiou fascina a los periodistas con un libro sobre "el amor romántico", cuando es el sentimentalismo tipo Disney justamente lo propio del kitsch estalinista y nazi, su producto supremo.

Sigue siendo uno de los más dañinos errores de la izquierda no aceptar que entre un nazi negacionista y un estalinista actual no hay diferencia moral, por mucho que el segundo pertenezca al círculo de la tradición cristiana (y haya tanto sacristán comunista) y el primero al de la pagana (y por eso ahí abunda el fanático de la Madre Patria).

Ya es un tópico irritante ese quejido sobre el galimatías de la izquierda, su falta de ideas, su desconcierto. ¿Cómo no va a estar desnortada, o aún mejor, pasmada, si todavía es incapaz de admitir honestamente su propia historia? ¿Si sólo entiende la memoria histórica en forma de publicidad comercial sobre la grandeza moral de sus actuales jefes?

Aún hay gente que dice amar la dictadura cubana "por progresismo" y el actual presidente del Gobierno (uno de los más frívolos que ha ocupado el cargo) se ufana de ello. ¿Saben acaso el daño que producen en quienes todavía ponen ilusión, quizás equivocada, pero idealista, en la palabra "izquierda"? ¿Y cómo puede un partido que alardea de progresista pactar hasta fundirse con castas tan obviamente reaccionarias como las que defienden el soberanismo de los ricos?

Dentro de un lustro no quedará nadie por debajo de los 60 años que se crea una sola palabra de un socialismo fundado sobre tamaña deshonestidad. No es que la izquierda ande desnortada o carente de ideas, es que no existe. Su lugar, el hueco dejado por el difunto, ha sido ocupado por una empresa que compró el logo a bajo precio y ahora vende que para ser de izquierdas basta con decir pestes del PP. ¡Notable abnegación la de estos héroes del progreso! ¡Cómo arriesgan su patrimonio! ¡Qué ejemplo para los jóvenes aplastados por la partitocracia farisaica!

El resultado, como se vio en Francia, es el descrédito de los barones, marqueses y princesas del socialismo. Su inevitable expulsión del poder. Y la destructiva ausencia de ideas en un país que ya soporta el analfabetismo funcional mayor de Europa. Una herencia que enlaza con la eterna tradición española de sumisión al poder llevada con gesto chulo por los sirvientes. Esta vez bajo el disfraz del progreso.

Y mira que sería sencillo que la izquierda recuperara su capacidad para armar las conciencias, inspirar entusiasmo y ofrecer esperanza en una vida más digna que su actual caricatura. Bastaría con decir la verdad y enfrentarse a las consecuencias. ¡Ah, pero son relativistas culturales! Y por lo tanto para ellos la verdad es un efecto mediático.





****Cultural de El Mundo,11.1.2013 Entrevista con Félix de Azúa: 
"La filosofía y el arte no requieren excesivo talento. Requieren coraje"

viernes, 19 de febrero de 2010

Albert Camus /1913-1960/ Los almendros

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Hace cincuenta años que Camus murió en accidente de coche. Tenía sólo 47 años pero le había dado tiempo a realizar una obra que por su valor literario y filosófico y por su valiosa reflexión sobre la condición del hombre le habían hecho merecedor del premio Nobel. 

Su prosa, que Sábato calificó de, seca, apasionada y poetica, sigue siéndolo para los lectores de hoy. En el fondo de un mundo considerado absurdo nunca fue capaz de negar totalmente cierta alegría por la vida , considerada como un don, a pesar de todo.En 1940, cuando escribe "Los almendros", Europa está dentro de la Segunda Guerra Mundial y a pesar de todo...

Nota: El texto releído  y más de setenta años después de haber sido escrito, no ha perdido vigencia,  parece escrito para el mundo de hoy, o para la Europa de hoy al menos.. .Es una prueba de que  Camus es intemporal, un clásico,  un contemporáneo y  que su lectura sigue siendo necesaria.23,2,13. 



"¿Sabe usted -le decía Napoleón a Fontanes- qué es lo que más admiro del mundo? La impotencia de la fuerza para fundar nada. Sólo hay dos potencias en el mundo: la espada y el espíritu. A la larga, la espada es siempre vencida por el espíritu."


Los conquistadores -por lo que se ve-, son en ocasiones melancólicos. Algún precio hay que pagar por tanta gloria vana. Pero lo que hace cien años era verdad para la espada, hoy ya no lo es tanto por lo que se refiere al tanque. Los conquistadores han ganado puntos, y el lúgubre silencio de los lugares sin espíritu se ha instalado durante años en una Europa desgarrada.

 En tiempos de las espantosas guerras de Flandes, los pintores holandeses podían llegar a pintar los gallos de sus corrales. Se ha olvidado asimismo la guerra de los Cien Años y, no obstante, las oraciones de los místicos silesios viven aún en algunos corazones. Pero hoy las cosas han cambiado y se moviliza tanto al pintor como al monje: somos solidarios con ese mundo. El espíritu ha perdido esa regia seguridad que los conquistadores sabían reconocerle; hoy, incapaz de dominar a la fuerza, se agota maldiciéndola.


Las personas de buena fe dicen que eso es una desgracia. Nosotros no sabemos si es una desgracia, pero sabemos que es así. La conclusión es que hay que arreglárselas. Y, así, basta con saber lo que queremos. Y lo que queremos es precisamente no inclinarnos nunca ante la espada, no dar nunca la razón a la fuerza que no se pone al servicio del espíritu.

Ciertamente se trata de una tarea que no tiene fin. Pero estamos aquí para proseguirla. No creo tanto en la razón como para apuntarme al progreso ni a ninguna filosofía de la Historia. Por lo menos, sí creo que los hombres nunca han dejado de avanzar en la conciencia que han ido adquiriendo de su destino. No nos hemos elevado por encima de nuestra condición, y, sin embargo, la conocemos mejor. Sabemos que vivimos en la contradicción, pero que debemos rechazar la contradicción y hacer cuanto sea necesario para disminuirla. Nuestra tarea de hombres es la de encontrar las escasas fórmulas que puedan apaciguar la angustia infinita de las almas libres. Tenemos que remendar lo que se ha desgarrado, hacer que la justicia sea imaginable en un mundo tan evidentemente injusto, que la felicidad tenga algún sentido para los pueblos envenenados por la desdicha del siglo. Naturalmente es una tarea sobrehumana. Pero se llama sobrehumanas a las tareas que los hombres tardan mucho tiempo en llevar a cabo: eso es todo.


Sepamos, pues, lo que queremos; permanezcamos firmes en el espíritu aun cuando la fuerza, para seducirnos, tome la forma de una idea o del bienestar. Lo más importante es no perder la esperanza. No hagamos demasiado caso a los que anuncian el fin del mundo. Las civilizaciones no mueren con tanta facilidad, y, aun suponiendo que este mundo tuviera que derrumbarse, lo haría después que otros. Es muy cierto que estamos en una época trágica. Pero mucha gente confunde lo trágico con la desesperación. "Lo trágico -decía Lawrence- debería ser una inmensa patada que se le pega a la desdicha." He aquí un pensamiento sano e inmediatamente aplicable. Hay muchas cosas hoy en día que merecen esa patada.

Cuando vivía en Argel, esperaba siempre pacientemente durante el invierno, porque sabía que en una noche, en una sola noche fría y pura de febrero, los almendros del valle des Consuls se cubrirían de flores blancas. Después me maravillaba al ver cómo esa nieve frágil resistía todas las lluvias y el viento del mar. Sin embargo, todos los años resistía lo suficiente para preparar el fruto.

No es un símbolo. No ganaremos nuestra felicidad a fuerza de símbolos. Hace falta algo más serio. Quiero decir tan sólo que, a veces, cuando el peso de la vida se vuelve excesivo en esta Europa todavía colmada de su propia desdicha, me vuelvo hacia esos países restallantes donde quedan aún tantas fuerzas intactas. Los conozco demasiado como para no saber que son la tierra elegida donde la contemplación y el valor pueden equilibrarse. Meditar acerca de su ejemplo me enseña que si se quiere salvar la inteligencia, es necesario ignorar sus dotes para la queja y exaltar su fuerza y su prestigio. Este mundo está envenenado de desdichas y parece complacerse en ellas. Está entregado por completo a ese mal que Nietzsche llamaba espíritu de torpeza. No le tendamos la mano. Es inútil llorar sobre el espíritu, basta con trabajar por él.


Pero, ¿dónde están las virtudes conquistadoras del espíritu? El propio Nietzsche las ha enumerado como enemigos mortales del espíritu de torpeza. Según él son la fuerza de carácter, el gusto, el "mundo", la felicidad clásica, el duro orgullo, la fría frugalidad del sabio.

 Tales virtudes son necesarias más que nunca y cada cual puede elegir la que le convenga. Ante la enorme magnitud de la partida en juego, que no se olvide en todo caso la fuerza de carácter. No hablo de esa a la que en las tribunas electorales acompañan los fruncimientos de cejas y las amenazas. Sino de la que resiste todos los vientos del mar en virtud de la blancura y de la savia. Esa es la que, en el invierno del mundo, preparará el fruto.
albert camus,1940

A.Camus.: El verano. Alianza

sábado, 13 de febrero de 2010

Antonio Muñoz Molina, el buen lector

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 Antonio Muñoz Molina  es  novelista y ensayista, pero el género en  que su escritura resulta  imprescindible   es uno menos  definido y ,tal vez más moderno, en que la narración propia de la novela y la información y la reflexión del ensayo o del reportaje de calidad,van juntos e interactúan . 

En esa modalidad  Ventanas de Manhattan y sobretodo, en Sefarad Muñoz Molina  da su dimensión  de escritor con lucidez, talento.   

Otra obra reseñable, muy cercana a la de editor, es su dirección de la colección del Círculo de Lectores La memoria del Siglo, con testimonios directos de  vivencias, estremecedoras, en los lager nazis y en el gulag soviético, que contextualiza con apreciables prólogos.

Como todos los sábados escribe  en Babelia, y  el artículo de hoy, sábado, 13 de febrero de 2010 es especialmente interesante. 

PURO MISTERIO

La última novela de Don DeLillo se lleva en el bolsillo como un libro de poemas y para ingresar de verdad en ella hace falta una actitud más propia de la lectura de poesía que de la prosa. Pero me equivoco en la disyuntiva: la prosa no es lo contrario de la poesía, sino del verso. La poesía es un estado de máxima intensidad expresiva que muchas veces está ausente de los libros de versos y sin embargo puede saltar como un chispazo en medio de una novela, o en una música, o en las imágenes de una película. La poesía es aquello que sólo puede percibirse con una forma peculiar de atención, algo que está materialmente en el sonido de las palabras pero también en el silencio y el espacio en blanco que hay detrás de ellas y en la resonancia que provocan. La poesía es un primer impacto que ha de ser continuado por una larga revelación, por la conciencia de un significado que es a la vez más claro y más misterioso en cada lectura y nunca se repite idéntico. La poesía es para ser leída en silencio unas veces y otras veces en voz alta, y su lectura no se acaba nunca, ni siquiera cuando nos sabemos los versos de memoria.


Los versos o las líneas de prosa. La poesía nos devuelve a un mundo anterior a la escritura en el que las palabras tenían una exclusiva presencia física en el sonido de la voz y en el recuerdo que las preservaba. Yo empecé a leer Point Omega, la última novela de Don DeLillo, y como no lo hice con el recogimiento que exigía al principio me sentí aturdido y desconcertado por ella. Point Omega trata, entre otras cosas, de la necesidad de la atención, y de lo raramente que se ejerce. Vuelvo ahora a sus páginas y me doy cuenta de la conveniencia de leer en voz alta: hace falta mucha atención para ver lo que está sucediendo delante de ti. Se requiere un trabajo, un esfuerzo piadoso, para ver aquello que uno está mirando. No es sólo una observación general: es una sugerencia sobre la única manera posible de entender el libro que tenemos entre las manos, delante de los ojos demasiado acostumbrados a la distracción: la profundidad de las cosas que pasa por alto el hábito superficial de ver. Algunos críticos ejercen su perspicacia reprochando al autor exactamente aquello que él se proponía conseguir. Point Omega no lleva ni dos semanas en la calle, pero ya ha provocado bastante desconcierto y no poca frialdad: es muy corta, no pasa casi nada en ella, no se parece a las grandes novelas de DeLillo, es demasiado parecida en personajes y atmósferas como si al autor no le quedara mucho que decir, como si estuviera demasiado ensimismado en su mundo, en sus mundos.

Claro que es una novela muy corta: tiene 117 páginas, de letra generosa, de un formato que agradecen las manos, el de los libros que van a cualquier parte con nosotros, los que son una presencia y un hábito más que un episodio. Leyendo una entrevista me he acordado de cuando hablé con él sobre su libro anterior: un hombre enjuto, de cara seria y afable, con una presencia erguida sin rastros de vejez, con el aire de alguien que sin esforzarse se ha mantenido perdurablemente joven, gracias sobre todo a una disposición de curiosidad que se vuelve más honda con la experiencia y sin embargo no se corrompe de amargura. Parecía un profesor, pero no de universidad, sino de instituto, vigorizado por la cercanía de gente más joven, un profesor de high school de una época menos hostil a la enseñanza, cuando un buen bachillerato podía mejorar para siempre la vida de alguien. Leía sus palabras en el periódico y me parecía estar escuchándolo, su voz sin arrogancia, algo monótona, buscando la precisión y a la vez rehuyendo el exhibicionismo, el melodrama del escritor que diserta sobre su Obra. Quería sugerir las cosas más que explorarlas plenamente, dice. En mi primera lectura, sin haber entrado todavía en el estado de espíritu que requiere la novela, yo pensé que DeLillo había ido demasiado lejos en la sugerencia, que había contado y explorado demasiado poco, que su poética de la austeridad lo había hecho caer en la trampa de lo meramente inexpresivo.

En una sala en penumbra del MOMA alguien mira apoyado en la pared una proyección de Psicosis ralentizada para durar veinticuatro horas, una instalación del artista Douglas Gordon que efectivamente se vio en el museo hace unos años. En el desierto de California, un director de cine visita a un profesor jubilado que trabajó para el Gobierno en la preparación de la guerra de Irak, y que ahora vive como un ermitaño retirado del mundo. El director de cine quiere hacer un documental sobre el profesor. Pasan los días, conversan a ratos, el profesor no acaba de acceder a la entrevista, el director de cine tampoco insiste demasiado. En el desierto el paisaje es una amplitud abstracta paralizada bajo el calor y el tiempo, despojado de acontecimientos, parece adquirir una duración geológica. No es tiempo pasajero, tiempo mortal, dice Elster, el profesor que ha renegado de su complicidad en el gran delirio destructivo de la guerra, Es diferente aquí, el tiempo es enorme, eso es lo que siento, palpablemente. Tiempo que nos precede y que nos sobrevive.

Una mujer joven llega a la casa, la hija del profesor. En el curso de los días el director de cine que no avanza en su proyecto y que no se marcha la sigue con la mirada, la ve inclinarse sobre el lavabo en pantalón corto y camiseta, por la puerta entornada del baño. Una noche, sentados en el porche de la casa, le toma una mano. Otra vez, la casa ya a oscuras, empuja la puerta de la habitación en la que ella duerme y ve el brillo de sus ojos abiertos, y da un paso atrás. Un día, igual que llegó, la hija ha desaparecido, y su padre y el director de cine la buscan en vano. Queremos que las historias tengan un misterio, pero también queremos que tengan un final. Llego a la última página del libro y me desconcierta que el enigma no se resuelva. De nuevo la sala en penumbra del museo, de nuevo la acción infinitamente lenta que revela los detalles y los recovecos nunca percibidos de una película demasiado familiar.

Cierro el libro y poco a poco se va desplegando en la imaginación lo que no está dicho en las palabras: igual que un poema que se muestra muy gradualmente, oscura la historia/y clara la pena, como pedía Antonio Machado, la historia posible y también atroz que el relato explícito calla, con una actitud que me recuerda el gesto que hacía Don DeLillo cuando parecía que iba a seguir hablando y de pronto ya no decía nada más, y apretaba los labios. Cada libro me dice lo que quiere, o lo que es, le ha contado a un entrevistador. Point Omega dice lo que quiere y lo que es en el lenguaje misterioso de la poesía.

martes, 9 de febrero de 2010

ALDA MERINI / Ángel de la Anunciación

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Alda Merini (Milán 1931-2009) construye versos de especial densidad poética.Su "música callada"y  su sentido personal de lo religioso hacen recordar el misticismo sensual de San Juan de la Cruz.
Fra Angelico, Anunciación, 1430-32, temple/tabla. Museo del Prado.

Su questo libro tu sei sorto,
angelo dell'Annunciazione.
Io mai avrei pensato
che queste pagine
diventasseero ali.


De este libro surgiste
ángel de la Anunciación.
Jamás habría pensado
que estas páginas
se transformaran en alas.

Piero della Fracesca, Anunciación, 1455, freco. San Francesco. Arezzo.

Le ali degli angeli sono calde,
il loro pensiero sta dentro la notte,
ma tu mi parli
su uno spazio che io non conosco.
Io adoro le stelle e la notte,
ma tu sei il canto del mio mattino.


Las alas de los ángeles son cálidas,
su pensamiento vive dentro de la noche,
mas tú me hablas
en un espacio que no conozco.
Yo adoro las estrellas y la noche,
pero tú eres el canto de mi amanecer.
Leonardo da Vinci, Anunciación 1472.Uffizi, Florencia.

Non capisco
e te lo vorrei chiedere
se tu sei sorto da me
o se io sono sorta da te,
e non sapevo che la carne
potesse sparire
per dar luogo a un pensiero creatore.


No entiendo
y te querría preguntar
si surgiste de mí
o si yo surgí de ti,
y no sabía que la carne
pudiera desaparecer
y dar espacio al pensamiento creador.

MERINI, ALDA.: Magnificat. Vaso Roto Poesía.

domingo, 7 de febrero de 2010

KAFKA, según el recuerdo lúcido y apasionado de Milena Jesenska

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Franz Kafka nació en 1883 en Praga, parte entonces del Imperio Austro-húngaro en una familia de comerciantes de origen judío aunque poco practicante; estudió derecho y trabajó en una compañía de seguros y aunque tuvo relaciones con varias mujeres la especial que mantuvo con Milena Jesenska, puede seguirse, en parte, en Cartas a Milena .

Murió de tuberculosis en junio de 1924.Los Kafka fueron seis hermanos, dos de ellos fallecieron antes de que Franz tuviera siete años; sus hermanas Gabriele, Valerie y Ottilie murieron en las cámaras de gas. Cuando se lamenta que Kafka muriera joven y se recuerda el rumbo que tomó la historia europea bajo el dominio nazi y que sus tres hermanas fueron asesinadas en los campos de concentración...

Escribió en lengua alemana y es  uno de los escritores fundamentales del siglo XX. Su escritura simbólica y en parte metafísica está atravesada por la angustia del misterio existencial. Milan Kundera cifra la trascendencia de la obra de Kafka:

"Fue Franz Kafka quien despertó repentinamente la imaginación dormida del siglo XIX y quien consiguió lo que postularon los surrealistas después de él sin lograrlo del todo: la fusión del sueño y la realidad." El arte de la novela) Y, añade, en El telón, : "Después de que Kafka la hubiera superado, la frontera de lo inverosímil quedó sin policías, sin aduaneros, abierta para siempre.

"FRANZ KAFKA. Anteayer falleció en el sanatorio Kierling, en Klosterneuburg, cerca de Viena, el doctor Kafka, un escritor alemán que residió en Praga. Fueron pocos los que aquí tuvieron la oportunidad de conocerle porque era un hombre retraído y clarividente al que atemorizaba la vida. Padeció durante muchos años una enfermedad pulmonar, y aunque se le sometió a tratamiento, la intensificó conscientemente con su desinterés espiritual.
Cuando el alma y el corazón se ven incapaces de aguantar la carga, al pulmón le corresponde soportar la mitad del peso, para que así la carga quede equitativamente repartida, escribió en cierta ocasión. Pues bien, ésta es la actitud que adoptó frente a su enfermedad.
Su dolencia despertó en él una sensibilidad que rayaba en lo milagroso, una sinceridad espiritual que llegaba a inspirar temor; en cambio fue un hombre que cargó sobre su enfermedad todo el peso de su miedo espiritual a la vida. Era tímido, dulce y bueno; pero los libros que escribió fueron crueles y dolorosos. Para él el mundo estaba lleno de demonios invisibles que se ensañaban y destruían a la Humanidad. Era un hombre clarividente, demasiado sabio para poder vivir, demasiado débil para querer luchar; pero su debilidad era la de los hombres nobles y rectos, que son incapaces de luchar contra el miedo, la incomprensión, la falta de amor y la hipocresía, y que, conocedores de su incapacidad, prefieren rendirse avergonzando así al vencedor.
Su conocimiento de la Humanidad era de esa clase que es privilegio de los solitarios, cuyos nervios, extraordinariamente sensibles, son capaces de conocer y comprender a los demás por su simple expresión del rostro. Su conocimiento del mundo era extraordinario y profundo. Él mismo era un mundo extraordinario y profundo.
Escribió los libros más significativos de la joven literatura alemana. En ellos se nos ofrecen sin partidismo las luchas de las generaciones de nuestro tiempo. Poseen una auténtica desnudez, que queda expuesta con más naturalidad aun cuando se expresa por medio de símbolos. Tienen la ironía seca y la sagacidad sensitiva del ser que supo mirar el mundo con una lucidez tan sutil, que no pudo soportar su espectáculo y tuvo que morir.
Y es que Frank Kafka no quiso hacer concesiones y comportarse como los demás, que se refugian en espejismos intelectuales, a veces muy nobles, verdaderamente.
El doctor Kafka escribió el ensayo Der Heizer (El fogonero), aparecido en lengua checa en Neumanns, Cerven), que plateaba el primer capítulo de una hermosa novela aún no publicada. En Das Urteil (El proceso) expone el conflicto de dos generaciones. Die Verwandlug (La metamorfosis) es el libro más fuerte de la literatura alemana moderna. Luego Die Strfkolonie (Campamento de castigo) y los ensayos Betrachtung (Contemplación) y Landartzt (Médico rural).
Su última novela, Vor dem Gericht (Ante el tribunal de justicia), se halla lista desde hace años para ser publicada; es una de esas obras cuya lectura causa una impresión tan inquietante que sobra todo comentario.
Sus obras se caracterizan por la expresión de un sordo terror por los secretos desconocidos y la evidente inculpabilidad de la culpa entre los hombres. Fue un artista con conciencia tan escrupulosa que supo permanecer alerta donde otros, los sordos, se sentían seguros."



Texto tomado de:  Margarete Buber-Neumann, Milena, la amiga de Kafka,Ediciones G.P.

sábado, 23 de enero de 2010

Vladimir Nabokov: "El arte es un juego divino"

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Entre los memorables textos que Vladimir Nabokov preparó para sus clases en las universidades americanas, están los dedicados a Dostoievski; en ellos habla de la naturaleza del arte y de la emoción estética producida por éste :

"...hemos de tener siempre presentes que el arte es un juego divino. Ambos elementos el de lo divino y el de juego, son igualmente importantes. Es divino porque éste es el elemento en que el hombre se acerca más a Dios, convirtiéndose en auténtico creador por derecho propio. Y es juego porque seguirá siendo arte sólo en tanto se nos permita recordar que, en le fondo, todo es ficción que la gente del escenario, por ejemplo, no es asesinada de verdad [...] en el momento en que ese equilibrio se rompe tenemos, sobre la escena, un melodrama ridículo, y en un libro una descripción truculenta de, pongamos un caso de asesinato que estaría mejor en las páginas de un periódico. Y dejamos de experimentar esa sensación de placer y satisfacción y vibración espiritual, ese sentimiento combinado que es nuestra reacción al arte auténtico. Por ejemplo, no sentimos repugnancia ni horror ante el sangriento final de los tres mejores dramas de todos los tiempos: el ahorcamiento de Cordelia, la muerte de Hamlet, el suicidio de Otelo nos dan escalofríos, pero escalofríos que llevan en sí un elemento intenso de deleite. Ese deleite no procede de que nos alegremos de ver perecer a esas personas, sino simplemente de que gozamos con el genio abrumador de Shakespeare."


martes, 19 de enero de 2010

AUNQUE ES DE NOCHE.../El Greco & San Juan de la Cruz

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El GRECO, Vista de Toledo, h 1596, ól/lz, 121,3 x 108,6. Metropolitan Museum. N-York.(ampliar)

El paisaje perfilado por la luz  helada de  la luna, oculta entre nubarrones, acentúa la frialdad de los colores  y resalta las arquitecturas en una atmósfera cargada de energía de tormenta. Puede no ser un paisaje nocturno y sólo lo parezca por el expresionismo avant la lettre propio del Greco; aún así sirve como fondo al verso repetido por San Juan de la Cruz, aunque es de noche.... que se sabe no es la noche marcada por el curso de los astros sino la noche, del alma separada de Dios, de los místicos.

Los versos fueron escritos en esa ciudad,Toledo, unos años antes,mientras Juan de Yepes, su verdadero nombre, permaneció encerrado en una celda por denuncia de sus hermanos frailes enemigos de la reforma ascética que llevaban a cabo en los conventos de la Orden Carmelita él y Santa Teresa.

Nadie como el Greco (Candía,Creta- 1541-Toledo1614) comprendió la religiosidad que se vivía en la España de entonces, compleja, especialmente en Toledo, donde pasaría la mitad restante de  su vida. Entre el pintor cretense y la intensidad religiosa  de la España de la época se produjo una simbiosis que hace pensar en un misticismo previo, bizantino, del pintor antes de pasar por Venecia que  le marcaría para siempre como un pintor "veneciano" partidario de la pintura-pura es decir del color-color.
                                                   El GRECO, Vista de Toledo (detalle)

San Juan de la Cruz ( 1542-1591), es considerado por muchos la voz conmovedora de la poesía en español. Pocos poetas se han aproximado a la belleza y la emoción que encierra su poesía. Sigue asombrando una y otra vez, aunque su obra sólo contenga trescientos versos, es decir trescientas líneas escasas, inacabadas, que ni siquiera ocupan todo el espacio del papel en blanco en que están escritas...


AUNQUE ES DE NOCHE
Cantar de la alma que se huelga de conoscer a Dios por fe


Que bien sé yo la fonte
que mana y corre,
aunque es de noche.

Aquella eterna fonte está escondida,
que bien sé yo dó tiene su manida,
aunque es de noche.

Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen della viene,
aunque es de noche.

Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beben de ella,
aunque es de noche.

Bien sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadealla,
aunque es de noche.

Su claridad nunca es escurecida,
y sé que toda luz de ella es venida,
aunque es de noche.

Sé ser tan caudalosos sus corrientes
que infiernos, cielos riegan, y las gentes,
aunque es de noche.

El corriente que nace de esta fuente,
bien sé que es tan capaz y omnipotente,
aunque es de noche.

El corriente que de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede,
aunque es de noche.

Aquesta eterna fonte está escondida
en este vivo pan por darnos vida,
aunque es de noche.

Aquí se está llamando a las criaturas,
y de este agua se hartan, aunque a escuras,
porque es de noche.

Aquesta viva fuente, que deseo,
en este pan de vida yo la veo,
aunque es de noche.

jueves, 14 de enero de 2010

PHILIP ROTH habla de su amigo PHILIP GUSTON

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Philip Guston (Montreal 1913-Nueva York, 1980).
Hijo de inmigrantes judíos, vivió en la infancia dos episodios especialmente dramáticos: encontrar a su padre ahorcado y la muerte por gangrena de su hermano mayor.


Creció en California y fue compañero de estudios de  Jackson Pollock con quien se trasladaría   a Nueva York. En la ciudad formó parte del grupo de pintores que iniciaron el Expresionismo Abstracto y darían lugar a la Escuela de Nueva York, aunque personalmente  fue evolucionando hacia un expresionismo figurativo con influencias del grafitti y del cómic, donde refleja preocupaciones personales y sociales. Ha creado una obra que bajo formas y colores falsamente infantiles esconde aspectos  dramáticos y que se mantiene viva y  no ha dejado de influir en generaciones de artistas posteriores.



Las imágenes de Guston, a pesar de la apariencia de caricaturas festivas,y del uso a menudo de un colorido vivo y directo, son complejas y vehículo  de múltiples significados dramáticos; es especialmente sorprendente su Cículo por cómo ha transformado una fría figura geométrica en una línea curva que se cierra en sí misma cargada de emociones;  o las cerezas, utilizadas a menudo, por su belleza plástica, metáforas del entramado de vivir. Las pinturas con dibujo de trazo grueso y apariencia torpe sorprenden por su originalidad y dominio plástico y permanecen en la retina puede que para siempre . Entrar en un exposición de Philip Guston por primera vez  es entrar en un torbellino  de sensaciones y emociones inesperadas que sorprenden y detienen. 

Su amigo, el escritor Philip Roth en  El oficio: un escritor, sus colegas y sus obras ,Seix Barral, cuenta :


"En 1967, harto de vivir en el mundo artístico neoyorquino, Philip Guston abandonó para siempre su estudio de Manhattan y se instaló definitivamente con su mujer, Musa, en una casa en Maverick Road, Woodstock, donde llevaban viviendo, con breves períodos de ausencia, desde hacía unos treinta años. Dos años más tarde, yo volví la espalda a Nueva York para refugiarme también en Woodstock, en una casita amueblada, en la otra punta de donde vivía Philip, a quien por aquel entonces no conocía. Iba huyendo de la publicación de El lamento de Pornoy. Mi súbita mala fama de bicho raro sexual se había hecho difícil de evitar en Manhattan. de modo que decidí largarme" [...]
                       Versión de Guston de  "la creación" a partir de  Miguel Ángel...


"En 1969 -año en que nos conocimos- la situación de Guston era muy diferente. Philip tenía cincuenta y seis años, veinte más que yo, y estaba sumido en las dudas que asaltan en la madurez tardía a todo artista digno de consideración. Habiendo dado por agotados los medios que antes le sirvieron para liberarse como pintor abstracto, las dotes pictóricas que hicieron su reputación lo aburrían ahora tanto como lo disgustaban. No quería volver a pintar así; intentaba convencerse de que no debía de volver a pintar de ninguna manera. Pero el caso es que sólo la pintura podía contener su turbulencia emocional, por no decir que era lo único capaz de aliviar en algo su monomanía automitificadora; de modo que dejar de pintar habría sido como suicidarse. La pintura monopolizaba justamente la porción bastante de su desesperación y de su sísmica irritabilidad como para convertir la ansiedad de ser quien era en algo de lo que incluso él llegaba a poder reírse en alguna ocasión; pero nunca neutralizó enteramente las pesadillas [...]

" Lo que hizo florecer nuestra amistad fue, en principio, la similitud en el punto de vista intelectual, la coincidencia en el afecto a muchos libros, así como un gusto compartido por lo que Guston llamaba "crapola",basurola, empezando por las vallas publicitarias, los garajes, las cafeterías, las hamburgueserías, las tiendas de viejo, los talleres de reparación de automóviles -todas esas cosas de borde de la carretera de las que a veces nos íbamos a disfrutar juntos en Kingston-, y terminando por el modo de hablar de la ciudadanía de Catskill, tan rotundo como paleto y los uriahheepismos[lo aplica a la falsa modestia al hablar de sí mismo] de nuestro presidente [Nixon]. Lo que selló nuestra camaradería fue que a ambos nos gustaba la obra última del otro."[..]









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miércoles, 13 de enero de 2010

LEONARD COHEN & GARCÍA LORCA: Take this waltz / Pequeño vals vienés

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De Federico García Lorca se ha dicho todo. Se le ha convertido en mito por su muerte trágica,se le ha utilizado de forma turbia como arma arrojadiza, pero  lo que queda es un gran poeta y un opinable dramaturgo y por testimonios directos una persona llena de gracia y  generosidad, asesinado de forma alevosa a los treinta y ocho años, al comienzo de la guerra civil española, el 19 de agosto de 1936, por gentes del bando llamado Nacional.Tal vez no sólo por su republicanismo, sino por envidias, por su bondad, por su éxito y simpatía, por su homosexualidad admitida,por rencor... o por todo junto, en un contexto de odios feroces.


. Leonard Cohen  le recuerda cantando Pequeño vals vienés .



PEQUEÑO VALS VIENÉS

En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
..............................................................



Take the Waltz

Now in Vienna there are ten pretty women
There's a shoulder where Death comes to cry
There's a lobby with nine hundred windows
There's a tree where the doves go to die
There's a piece that was torn from the morning
And it hangs in the Gallery of Frost
I, I-I-I
Take this waltz, take this waltz
Take this waltz with the clamp on its jaws
Oh, I want you, I want you, I want you
On a chair with a dead magazine
In the cave at the tip of the lilly
In some hallway where love's never been
On a bed where the moon has been sweating
In a cry filled with footsteps and sand
I, I-I-I
Take this waltz, take this waltz
Take its broken waist in your hand
This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
With its very own breath of brandy and Death
Dragging its tail in the sea
There's

lunes, 11 de enero de 2010

Chéjov, un cuento / El orador

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Es uno de los escritores más admirados y queridos. Con una escritura aparentemente sencilla captura y expresa la profundidad de la vida y la belleza con  sutileza difícil de imitar. En los cuentos y en  sus obras de teatro, toma trozos de realidad y los mantiene palpitantes, fluyentes, inacabados, sin finales cerrados..., sin moralejas.Utiliza el humor   y el lirismo con la precisión y potencia de  los mejores poetas;parte de una capacidad de observación y concentración afinadas y activas  y  de una sensibilidad inusual para comprender y expresar lo humano.

.El Orador, 1885, pertenece su primera etapa  cuando  firmaba Chejonte y pensaba que su verdadera vocación era la medicina. Aún no había alcanzado el refinamiento inigualable que admiraría hasta al grande pero egocéntrico Tolstoy. Ni había recibido la carta de Dimitri Grigorovich, que le obligaría a replantearse su relación con la escritura, pero estaba en camino.





Las ilustraciones son de Marc Chagall.



EL ORADOR (1886)




En una hermosa mañana enterraron al asesor colegiado Kirill Ivanovich Vavilonov, fallecido a resultas de dos enfermedades frecuentes en nuestra sociedad: alcoholismo y mujer rencorosa. Cuando el cortejo fúnebre se trasladaba de la iglesia al cementerio, uno de los colegas del difunto, un tal Poplavski, subió a un coche de punto y fue a toda prisa en busca de su amigo Grigori Petrovich Zapoikin, sujeto que aunque joven era ya bastante popular. Zapoikin, como ya saben muchos lectores, posee especial talento para improvisar discursos en bodas, jubileos y funerales. Puede hablar ya esté medio dormido, o en ayunas, o borracho perdido, o teniendo calentura.

Su palabra fluye tersa, pulida, abundante, como agua por cañería de desagüe; y hay más palabras desgarradoras en sus panegíricos que cucarachas en una taberna. Sus discursos son siempre largos y grandilocuentes, a tal punto que a veces, sobre todo en bodas de comerciantes, es menester recurrir a la policía para ponerles fin.
-Vengo a llevarte conmigo, chico -dijo Poplavski, encontrándole en casa-.Vístete de prisa y vamos. La ha diñado uno de nuestros colegas y estamos a punto de mandarlo al otro mundo. Así pues, es preciso decir alguna majadería para despedirle...Todos confiamos en ti. Si el muerto fuera un chisgarabís cualquiera no te molestaríamos, pero se trata de un asesor, de un pilar de la Administración como si dijéramos. No estaría nada bien enterrar a un pez gordo como él sin una oración fúnebre.

-¡Ah, conque es el asesor! -bostezó Zaipoikin-, ¿Ese borrachín?
-Sí, ese borrachín. Habrá tortitas, entremeses...y te pagarán lo que te cueste el coche.¡Andando, chico! Suelta junto a la sepultura una de tus parrafadas ciceronianas y ya verás cómo todos te lo agradecemos.
Zapokin aceptó de buena gana. Se enmarañó el pelo, puso cara triste y salió a la calle con Poplavski.
-¡Conozco a ese asesor vuestro! -dijo subiendo al coche-. Un animal y un pillo de primera categoría. ¡Dios le tenga en su santa gloria!
-Bueno, Grisha, no está bien insultar a los muertos.
-Sí, por supuesto, de mortuis nihil nisi bonum. Pero en todo casao ha sido un granuja.

Los amigos alcanzaron el cortejo fúnebre y se unieron a él. Iba tan despacio el cortejo, que en el camino al cementerio tuvieron tiempo de entrar corriendo tres veces en otras tantas tabernas y echar un trago por el descanso del alma del difunto.



En el cementerio se había leído ya la letanía. Según costumbre, la suegra, la esposa y la nuera lloraban a torrentes. Cuando depositaron el ataúd en la sepultura, la esposa llegó al extremo de gritar: "¡Dejadme ir con él!". Pero no siguió a su marido porque probablemente se acordó de la pensión. Aguardando hasta que se hubo hecho el silencio Zapoikin dio un paso adelante, paseó la mirada por los circunstantes y empezó:



-¿Podemos dar crédito a nuestros ojos y oídos? Este ataúd, estos rostros llorosos, estos sollozos, estos quejidos, ¿no son un sueño horrible? ¡Ay, no son un sueño, y esta escena no nos engaña! Aquel a quien aún no hace mucho veíamos tan intrépido y esforzado, tan pletórico de juventud y lozanía, aquel a quien hace poco tiempo veíamos ante nuestros propios ojos llevar cual abeja incansable su carga de miel a la colmena del progreso universal; aquel que...ese hombre se ha convertido en polvo, en un espejismo material. La muerte inexorable posó en él su huesuda mano en el instante mismo en que, no obstante el peso de sus años, estaba todavía rebosante de fuerza y radiante de esperanza. ¡Irreparable pérdida! ¿Con quién podemos reemplazarle? Entre nosotros no faltan excelentes funcionarios, pero Prokofi Osipych era único. Se entregaba con toda su alma a sus honradas obligaciones, no cicateaba sus fuerzas, no dormía de noche, era desinteresado e incorruptible...¡Cómo detestaba a aquellos que con los recursos seductores de la vida le incitaban a traicionar sus deberes! Sí, ante nuestros mismos ojos Prokofi Osipych distribuía sus exiguos emolumentos entre los colegas más pobres que él. Vosotros mismos habéis oído hace un instante los lamentos de viudas y huérfanos que han vivido de sus dádivas. Entregado a los deberes de sus cargo y a sus obras de caridad, no conoció las alegrías de la existencia humana. Incluso renunció a la felicidad de la vida familiar. ¡Bien sabéis que hasta el fin de sus días permaneció soltero! ¿Y quién llenará ahora el vacío que deja nuestro colega? Paréceme ver en este momento su humilde rostro rasurado vuelto hacia nosotros con bondadosa sonrisa. Paréceme oír en este instante su voz suave, llena de amigable ternura ¡Paz a tus cenizas, Prokofi Osipych! ¡Descansa, noble y honrado trabajador!

Zapoikin continuó, pero los oyentes comenzaron a murmurar entre sí. El discurso gustó a todos, provocó algunas lágrimas, pero a muchos les pareció extraño. En primer lugar no comprendían por qué el orador llamaba Prokofi Osipych al difunto cuando su verdadero nombre era Kirill Ivanovich. En segundo lugar todos sabían que éste y su mujer habían estado riñendo durante toda su vida conyugal, y por lo tanto, no se le podía llamar soltero. En tercer lugar el difunto había tenido una espesa barba roja y nunca se había afeitado; así, pues, no entendían por qué el orador había dicho que tenía la cara rasurada. Los oyentes estaban confusos, se miraban unos a otros y se encogían de hombros.


-¡Prokofi Osipych!- prosiguió el orador, mirando extático la sepultura-. No eras agraciado de rostro, más aún, se diría que eras feo. Eras sombrío y severo, pero todos nosotros sabíamos que bajo esa superficie latía un corazón honrado y afectuoso.

Pronto los oyentes empezaron a notar algo extraño en el orador mismo. Tenía la vista fija en un punto, se movía intranquilo y también empezó a encoger los hombros.De pronto guardó silencio, quedó absorto con la boca abierta y se volvió a Poplavski.
-¡Oye, ese hombre está vivo! -dijo, mirándo aterrorizado.
-¿Quién está vivo?
-¿Qué quién? ¡Prokofi Osipych! ahí lo tienes, junto a ese monumento.
-¡Pues claro! ¡Si él no es el muerto! ¡Si el muerto es Kirill Ivanovich!
-¡Pero si tú mismo me dijiste que era el asesor!
-Kirill Ivanovich era también asesor. ¡Valiente tonto! Te has confundido. Es cierto que Prokofi Osipych fue asesor, pero hace ya años que le hicieron jefe de negociado en la sección segunda.
-¡No hay demonio que os entienda!
-¿Por qué te paras? ¡Hala, sigue, que esto es violento!

Zapoikin volvióse hacia la sepultura y con la misma elocuencia de antes prosiguió el discurso interrumpido. Y, sí, junto al monumento estaba Prokofi Osipych, anciano funcionario de rostro afeitado, mirando ceñudo al orador.
-¡Pues sí que has metido la pata! -comentaron los compañeros del difunto al volver con Zapokin del entierro-. ¡Has enterrado a un hombre vivo!
-Eso no está nada bien, joven -gruñó Prokofi Osipych-.Quizá el discurso de usted hubiera sido conveniente para una difunto, pero para un hombre vivo ha sido...una broma de mal gusto.¡Sí, señor! Permita que le pregunte: ¿qué fue lo que dijo usted? Desinteresado, incorruptible, insobornable. ¡Pero si eso sólo puede decirse en broma de un hombre vivo! Y nadie, joven, le pidió a usted que se explayara sobre el tema de mis aficiones. Conque feo, ¿eh? Bien puede ser verdad, pero ¿por qué sacar mi fisonomía a relucir ante todo el mundo? ¡Eso, señor mío, es un insulto!

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CHEJOV,A.:El violín de Rothschild y otros cuentos, Alianza Editorial.