"¿Sabe usted cómo escribo yo mis cuentos? -le dijo a Korolenko, el periodista y narrador radical, cuando acababan de conocerse- Así." Echó una ojeada a la mesa -cuenta Korolenko- tomó el primer objeto que encontró, que resultó ser un cenicero, y poniéndomelo delante dijo: " Si usted quiere mañana tendrá un cuento. Se llamará El cenicero."Y en aquel mismo instante le pareció a Korolenko que aquel cenicero estaba experimentando una transformación mágica: "Ciertas situaciones indefinidas, aventuras que aún no habían hallado una forma concreta, estaban empezando a cristalizar en torno al cenicero". V.NABOKOV/ Chéjov

"¿Has visto alguna vez un montaje realmente hermoso de, digamos, "El jardín de los cerezos"? No me digas que sí. Nadie lo ha visto. Puede que hayas visto "montajes inspirados, montajes eficaces", pero nunca algo hermoso. Nunca una versión en la cual todos los que salen al escenario estén a la altura del talento de Chéjovè, matiz por matiz, carácter por carácter."-J.D.Salinger

sábado, 17 de julio de 2010

APOLLINAIRE y la Guerra del 14-18



Un APOLLINAIRE  distinto del que en 1910 hiciera versos  con humor y calidez  para la tumba de su amigo, el pintor naïf  ROUSSEAU.Pocos años más tarde el humor se ha convertido en sarcasmo, amargura y desesperanza.



Guillaume APOLLINAIRE,(1880-1918).El poeta y crítico gravemente herido en 1916 por un obús en la cabeza en la Primera Guerra Mundial.


Otto Dix (1891-1869),1913 Amanecer, ól/lz 51 x 66 cm

El pintor expresionista alemán  que en 1913 tenía 22 años y estudiaba pintura en Dresde, (la ciudad de trágico futuro,donde en 1905 se había producido el movimiento expresionista Die Brücke)-, pinta, un año antes de empezar la guerra, esta escena  con sol  como una cercana premonición de lo que será un paisaje bélico: un sol de brillo apagado y sucio  sobre un campo enlodado que sobrevuelan pájaros siniestros.

Él también participará en la Gran Guerra, incluso irá deseoso de palpar la verdadera realidad, porque él "es un realista" confesará después. Pero tras el "baño de realidad" dejará testimonios plásticos que emparentan con los aguafuertes de guerra de Goya y contará que durante más de diez años se arrastró en sueños por pasillos demasiado estrechos de casas derruidas en ciudades devastadas.



Maravilla de la guerra

Qué bellos son esos cohetes que iluminan la noche 
Montan sobre su cabeza y se inclinan a ver
Son damas que danzan llevando sus miradas
A modo de ojos brazos y corazones

He reconocido tu sonrisa y tu vivacidad

Es también la apoteosis cotidiana de mis Berenices
cuyas cabelleras se han transformado todas en cometas
Esas doradas danzarinas pertenecen a todos los
tiempos y las razas
Paren bruscamente niños que tiene el tiempo
justo de morir.

Qué bellos son todos esos cohetes
Pero sería mucho más bello si aún hubiera más
Si hubiera millones que adquirieran un sentido
completo y relativo como las letras de un libro
Tan bello como si la vida misma surgiera de los
moribundos

Pero sería todavía más bello si aún hubiera más
Mientras los contemplo como a una belleza que
se ofrece y en seguida se escapa
Me parece asistir a un gran festín iluminado a giorno
Es un banquete que se ofrece la tierra
Tiene hambre y sus grandes bocas pálidas abre
La tierra tiene hambre y he aquí su festín de
Baltasar caníbal
Quién hubiera dicho que pudiérammos ser tan antropófagos
Y que era necesario tanto fuego para cocer el
cuerpo humano
He ahí por qué el aire tiene un gustito empireumático
que a fe mía no es desagradable
Pero el festín aún sería más bello si el cielo
comiera con la tierra
No traga más que almas
Que es una manera de no alimentarse
Y se contenta jugueteando con fuegos versicolores

Pero en la dulzura de esta guerra he corrido
con mi compañía por extensos túneles
Algunos gritos de llamas anuncian sin cesar mi
presencia
He surcado el lecho donde me deslizo desdoblándome
en mil pequeños ríos que van a todas partes
o más bien comienzo estar en todas partes
Soy yo quien empieza esta cosa de los siglos
venideros
Llevará más comprenderla que a la fábula de Ícaro
volante

Lego al porvenir la historia de Guillaume Apollinaire
Que fue a la guerra y supo estar en todas partes
En las felices ciudades de la retaguardia
En todo el resto del universo
En los que mueren pataleando entre las alambradas
En las mujeres en los cañones en los caballos
En el cénit en el nadir en los cuatro puntos cardinales
Y en el ardor impar de esta vigilia de armas
Y sin duda sería mucho más bello
Si pudiera suponer que todas esas cosas en las
cuales estoy en todas partes
Pueden ocuparme también
Pero en ese sentido no hay nada que hacer
Porque si en esta hora estoy en todas partes en mí
no hay más que yo



guillaume apollinaire.:
zona.
tusquets
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