"¿Sabe usted cómo escribo yo mis cuentos? -le dijo a Korolenko, el periodista y narrador radical, cuando acababan de conocerse- Así." Echó una ojeada a la mesa -cuenta Korolenko- tomó el primer objeto que encontró, que resultó ser un cenicero, y poniéndomelo delante dijo: " Si usted quiere mañana tendrá un cuento. Se llamará El cenicero."Y en aquel mismo instante le pareció a Korolenko que aquel cenicero estaba experimentando una transformación mágica: "Ciertas situaciones indefinidas, aventuras que aún no habían hallado una forma concreta, estaban empezando a cristalizar en torno al cenicero". V.NABOKOV/ Chéjov

"¿Has visto alguna vez un montaje realmente hermoso de, digamos, "El jardín de los cerezos"? No me digas que sí. Nadie lo ha visto. Puede que hayas visto "montajes inspirados, montajes eficaces", pero nunca algo hermoso. Nunca una versión en la cual todos los que salen al escenario estén a la altura del talento de Chéjovè, matiz por matiz, carácter por carácter."-J.D.Salinger

domingo, 14 de marzo de 2010

THOMAS BERNHARD, un relato mínimo

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Thomas Bernhard (1931-1989) el novelista, dramaturgo y poeta austriaco, creó una prosa inusual, ritmica y musical, que se percibe hasta en los microrrelatos que componen El imitador de voces, Alfaguara, y son una invitación para continuar leyéndole.
Un buen consejo

Un excursionista que se nos unió en el viaje al llamado Mundo de los Gigantes de Hielo, junto a Werfen, porque probablemente pensó que éramos más divertidos que los demás quer iban en nuestro tren en dirección al valle, nos contó que se sentía profundamente desgraciado por el hecho de que a uno de sus compañeros, empleado de banca como él, que le preguntó donde podría pasar sus vacaciones para descansar, le aconsejó un crucero por el Adriático y el Mediterráneo, que a él mismo le había sentado una vez muy bien.Precisamente el barco en el que su compañero se dirigía a Dubrovnik, a Corfú y a Alejandría, se hundió por razones hasta entonces no aclaradas, según él, en las proximidades de Creta y, como todos los demás que hacían ese desgraciado crucero, como lo calificó el excursionista, también su compañero se ahogó. Probablemente se sumergió con el barco que se hundió rápidamente. El hundimiento del barco y la muerte, ahogado, de ese compañero suyo lo había afectado tanto que, desde hacía años, no encontraba reposo. Nos preguntó qué podía hacer para librarse de sus remordimientos, pero no nos atrevimos a darle ningún consejo.