"¿Sabe usted cómo escribo yo mis cuentos? -le dijo a Korolenko, el periodista y narrador radical, cuando acababan de conocerse- Así." Echó una ojeada a la mesa -cuenta Korolenko- tomó el primer objeto que encontró, que resultó ser un cenicero, y poniéndomelo delante dijo: " Si usted quiere mañana tendrá un cuento. Se llamará El cenicero."Y en aquel mismo instante le pareció a Korolenko que aquel cenicero estaba experimentando una transformación mágica: "Ciertas situaciones indefinidas, aventuras que aún no habían hallado una forma concreta, estaban empezando a cristalizar en torno al cenicero". V.NABOKOV/ Chéjov

"¿Has visto alguna vez un montaje realmente hermoso de, digamos, "El jardín de los cerezos"? No me digas que sí. Nadie lo ha visto. Puede que hayas visto "montajes inspirados, montajes eficaces", pero nunca algo hermoso. Nunca una versión en la cual todos los que salen al escenario estén a la altura del talento de Chéjovè, matiz por matiz, carácter por carácter."-J.D.Salinger

martes, 30 de marzo de 2010

Premio Pritzker al papel de arroz/ tradición y vacío luminoso del estudio SANAA

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El papel de arroz es el de los shoji, las mamparas translucidas de los interiores japoneses.


El premio Pritzker , creado por la familia de Chicago del mismo nombre, no es sólo importante por estar dotado con 100.000 dólares, sino por lo que supone de consagración a los arquitectos que lo reciben. Es el premio a la excelencia y se le considera el Nobel de arquitectura.Este año ha correspondido al estudio japonés SANAA, formado por la arquitecta Kazuyo Sejima (Ibarki, 1956) y su socio Ryue Nisshizawa (Tokio, 1966).Aparte de por su trayectoria, la obra por la que se les ha premiado ha sido el edificio del New Museum de Nueva York, en el 235 de Bowery Street, en el bajo Manhattan.

Es un edificio en el que se acentúa la luminosidad y la nitidez; la tecnología punta de los materiales con que está construido permiten diafanidad y sutileza máximas, conseguidas con una idea precisa de sencillez extrema pero hecha posible por la exploración y la reflexión sobre forma y función y la propia historia de los autores.

Esta pareja de arquitectos, que trabajan sin horario y no se sienten estrellas, y utilizan el pensamiento como otro material,el más plástico de todos, han creado un edificio sencillo y luminoso con un esquema simple: siete cajas superpuestas de forma descentrada, de distintas dimensiones y altura que responden a dos objetivos : crear espacios-contenedores perfectos para el arte "más" contemporáneo [tan contemporáneo que se dispara el automático del monólogo interior preguntando con urgencia "¿pero esto es arte?"], y atrapar y dejar fluir la luz.

Pensando es este luminoso edificio tan frágil, aparentemente, se recuerda las características de las casas tradicionales japonesas vistas tantas veces en las películas de sus grandes directores: el vacío limitado apenas por luminosas mamparas de papel de arroz.La sucesión de pisos en vertical pero con sus curvos voladizos, aquí rectos, recuerdan los de palacios y templos...

Lo conseguido está basado en una estética que tiene connotaciones zen y todo su tiempo y refinamiento detrás.Como si para diseñarlo los autores del edificio se hubieran sumergido en sí mismos y en la historia cultural de Japón hasta el fondo y hubieran emergido con algo arrancado de las profundidades parecido a nácar reluciente y traslúcido.

El jardín zen correspondiente,es sustituido por los coloridos edificios del Bowery que ójalá hayan encontrado la salvación a la sombra luminosa de New Museum.