"¿Sabe usted cómo escribo yo mis cuentos? -le dijo a Korolenko, el periodista y narrador radical, cuando acababan de conocerse- Así." Echó una ojeada a la mesa -cuenta Korolenko- tomó el primer objeto que encontró, que resultó ser un cenicero, y poniéndomelo delante dijo: " Si usted quiere mañana tendrá un cuento. Se llamará El cenicero."Y en aquel mismo instante le pareció a Korolenko que aquel cenicero estaba experimentando una transformación mágica: "Ciertas situaciones indefinidas, aventuras que aún no habían hallado una forma concreta, estaban empezando a cristalizar en torno al cenicero". V.NABOKOV/ Chéjov

"¿Has visto alguna vez un montaje realmente hermoso de, digamos, "El jardín de los cerezos"? No me digas que sí. Nadie lo ha visto. Puede que hayas visto "montajes inspirados, montajes eficaces", pero nunca algo hermoso. Nunca una versión en la cual todos los que salen al escenario estén a la altura del talento de Chéjovè, matiz por matiz, carácter por carácter."-J.D.Salinger

jueves, 10 de febrero de 2011

DOS PASSOS recuerda a HEMINGWAY y "A Clean Well Lighted Place"

*

John Dos Passos y Ernest Hemingway fueron íntimos amigos hasta que  en el ambiente radicalizado de los años treinta, -agravado en España por la ferocidad de la Guerra Civil-, fue asesinado en Valencia en 1937  José Robles amigo español y traductor de Dos Passos, por los servicios secretos rusos. Hemingway aceptó el hecho como lógico dentro de la práctica revolucionaria, lo que provocó  la ruptura definitiva de la amistad.



Hemingway corresponsal en la Guerra Cívil española (1936-39)

Periodistas de Pravda en una trinchera de la guerra civil

Corresponsales en la Guerra Civil española

Pero cuando Dos Passos escribió Años inolvidables, publicada en 1966, había pasado ya mucho tiempo y hacía cinco años que Hemingway había muerto.En estas  memorias  informales Dos Passos, recuerda con frecuencia a Hemingway ; es una evocación  agridulce y nostálgica de una estrecha y cálida amistad que duró casi veinte años:
"Por supuesto, Hemingway era una excepción, de la misma manera que Cummings.[...]creo que me tropecé con Ernest el año de la publicación de Ulysses cuando él estaba en París trabajando para "The Toronto Star". [...]


Hem y yo nos veíamos ocasionalmente en la Closerie des Lilas en la esquina del boulevard Saint Michel y Montparnasse; bebíamos cosas tan inofensivas como vermouth-casis y hablábamos de las dificultades de poner las cosas por escrito. Los dos estábamos leyendo el Antiguo Testamento. Nos leíamos el uno al otro trozos escogidos. El cántico de Débora, las Crónicas y el Libro de los Reyes eran nuestros favoritos.[...]
Hem era duro con sus mujeres. Sin embargo, estoy convencido de que su efecto era más constructivo que destructivo.[...]
Durante aquellos años, las temporadas con Hem y Pauline en Key West figuran entre los mejores recuerdos. Y en especial los últimos días de abril y principio de mayo de 1929.[...] Hem necesitaba pescar y cazar. Su padre, el doctor Hemingway, se había suicidado aquel invierno.
En su juventud, a pesar de todos sus cambios de humor y de sus caprichos, Hem tenía un efecto estimulante en todas las personas con las que trataba. Durante nuestra amistad me abrió nuevos horizontes sobre la vida deportiva que sin él no hubiera visto nunca.


Incluso entonces era ya un sujeto taciturno. Le daba lástima de sí mismo. Una de las cosas que le ponían triste era no haber ido a la universidad. Yo solía decirle que había tenido muchísima suerte. Que pensara en toda la basura que no había tenido que desaprender. Que se imaginara yendo a Yale y dejándose atrapar por la sociedad Skull and Bones, como Don Stewart. Él se reía y admitía que eso habría sido su ruina.

Hem tenía una vista excepcionalmente buena. Conseguía mirar con la fría nitidez del cazador. Por entonces me parecía que él veía las cosas y a la gente sin la coloración del sentimiento ni de la teoría. Lo veía todo con una luz blanca, clara y fría, la luz que ilumina sus mejores historias breves. "A Clean Well Lighted Place", por ejemplo."



Le pasaba lo mismo con la pintura. Quizá Gertrude Stein, que tampoco se equivocaba en aquel terreno, le ayudó a desarrollar su golpe de vista. Reconocía inmediatamente la calidad en el color y en el dibujo. Los pintores de la Escuela de París empleaban todos los trucos imaginables, pero Hem nunca se dejó engañar por las imposturas".[...]


Hemingway y Dos Passos (a la izda.) durante la guerra en España.

En la nieve,Hemingway y Dos Passos en los viejos buenos tiempos



Dos Passos cuenta que una de  las narraciones preferidas de Hemingway  era A clean well lighted place , un cuento corto y seco de un nihilismo sumergido y desesperado, que se desarrolla en  un café limpio, luminoso y por tanto agradable; algo que debió tener  importancia para un escritor que vivía la bohemia parisina con austeridad y relativa pobreza.

En el primer capítulo de París era una fiesta, Un buen café en la place Saint-Michel, Hemingway contrapone al Café des Amateurs, "tristón y mala sombra", sucio y mal oliente, otro situado en la Place Saint -Michel simpático, caliente, limpio y amable; éste es el que elegía a menudo para sentarse temprano, pedir de beber, sacar del bolsillo de la chaqueta el cuaderno y el lápiz , concentrarse,  y con disciplina espartana comenzar a escribir...




A CLEAN WELL LIGHTED PLACE

Un lugar limpio y bien iluminado






Era tarde y el único cliente que quedaba en el café era un viejo sentado a la sombra que las hojas del árbol proyectaban al interceptar la luz eléctrica. De día la calle estaba llena de polvo, pero por la noche el rocío impedía que el polvo se levantara, y al viejo le gustaba sentarse hasta tarde porque era sordo, y por la noche había silencio y él notaba la diferencia. Los dos camareros que había dentro del café sabían que el hombre estaba un poco borracho, y aunque era un buen cliente, sabían que si se emborrachaba demasiado se iría sin pagar, por lo que no le quitaban ojo.



-La semana pasada intentó suicidarse-dijo uno de los camareros.
-¿Por qué?
-Estaba desesperado.
-¿Desesperado por qué?
-Por nada.
-¿Cómo sabes que por nada?
-Porque tiene mucho dinero.
Se sentaron juntos a una mesa cercana,arrimada a la pared junto a la puerta del café, y observaron la terraza, donde todas las mesas estaban vacías a excepción de la que ocupaba el hombre sentado a la sombra de las hojas del árbol, que el viento sacudía ligeramente.


Una chica y un soldado pasaron por la calle. La luz de la farola brilló sobre la chapa de latón que colgaba del cuello del soldado. La chica llevaba la cabeza descubierta y caminaba deprisa detrás de él.
-La patrulla los cogerá- dijo uno de los camareros.
-¿Qué más da si él se sale con la suya?
-Es mejor que no se queden en la calle. La patrulla los cogerá. Han pasado hace cinco minutos.



El viejo sentado a la sombra dio unos golpecitos con la copa sobre el platillo. El camarero más joven se acercó.
-¿Qué quiere?
El viejo le lanzó una mirada.
-Otro coñac-dijo.
-Se emborrachará- dijo el camarero. El viejo le lanzó una mirada. El camarero se alejó.
-Se quedará ahí toda la noche -le dijo a su colega-.Tengo sueño. Nunca consigo acostarme antes de las tres. Ojalá se hubiera matado la semana pasada.
El camarero entró en el café para coger la botella de coñac y otro platillo de la barra y se dirigió a la mesa del viejo. Colocó el platillo sobre la mesa y llenó el vaso de coñac.
-Ojalá se hubiera matado la semana pasada -le dijo al sordo.
El viejo hizo un movimiento con el dedo.
-Un poco más -dijo.
El camarero le sirvió más hasta que el coñac rebasó la copa,bajó por el pie y llegó hasta el primer platillo de la pila.
-Gracias- dijo el viejo.
El camarero se llevó la botella.Volvió a sentarse a la mesa con su colega.
-Ya está borracho-dijo.

- Se emborracha cada noche.
-¿Por qué quiso matarse?
-¡Yo qué sé!
- ¿Cómo lo hizo?
-Se ahorcó con una cuerda.
- ¿Quién la cortó?
- Su sobrina.
- ¿Por qué lo hicieron?
- Temían por su alma.
- ¿Cuánto dinero tiene?
- Mucho.
- Debe de tener ochenta años.
- Yo diría que tiene más.
-Ojalá se fuera a casa. Nunca consigo acostarme antes de las tres. ¿Qué horas son esas de irse a la cama?
- Él se queda levantado porque le gusta.
- Está solo. Yo no estoy solo. Tengo una esposa que me espera en la cama.
Él también tuvo una esposa.
- Ahora una esposa no le serviría de nada.
- No lo sabes quizá con una esposa estaría mejor.
- Ya le cuida su sobrina.
- Lo sé. Me has dicho que cortó la cuerda.
-No querría llegar a su edad. Un viejo es algo asqueroso.
- No siempre. Este viejo es limpio. Bebe sin derramar el licor. Incluso estando borracho. Míralo.
- No quiero mirarlo. Ojalá se fuera a su casa. No tiene consideración por los que trabajan.
El viejo levantó la mirada del vaso y la dirigió a la plaza, a continuación a los camareros.
- Otro coñac- dijo, señalando el vaso. Se le acercó el camarero que tenía prisa por irse.
-No más- dijo. Hablaba con esas omisiones sintácticas que utilizan los estúpidos cuando se dirigen a los borrachos o a los extranjeros-. Esta noche no más. Ahora cerrado.
-Otra- dijo el viejo.
-No. No más.-El camarero limpió el borde de la mesa con una toalla y negó con la cabeza.El viejo se puso en pie, contó lentamente los platillos, sacó un monedero de cuero del bolsillo y pagó lo que había bebido, dejando media peseta de propina.


El camarero lo observó ir calle abajo, un hombre muy viejo que caminaba vacilante pero con dignidad.
-¿Por qué no le dejas que se quede a beber? -preguntó el camarero que no tenía prisa.
-Quiero ir a acostarme.
-¿Qué te importa una hora?
-A mí me importa más que a él
-Una hora no importa.
-Hablas como un viejo. Puede comprarse una botella y bebérsela en su casa.
-No es lo mismo.
-No, no lo es -asintió el camarero que tenía esposa. No quería ser injusto. Solo tenía prisa.
-¿Y tú? ¿No te da miedo llegar a casa antes de lo habitual?
-¿Me estás insultando?
-No, hombre, solo era una broma.
-No -dijo el camarero que tenía prisa, poniéndose en pie tras haber bajado las persianas metálicas-. Tengo confianza. Soy todo confianza.
-Tienes juventud, confianza, y un trabajo -dijo el camarero de más edad-. Lo tienes todo.
-Y a ti, ¿Qué te falta?
-Todo menos el trabajo.
-Tienes todo lo que yo tengo.
- No. Nunca tuve confianza y ya no soy joven.
-Venga. Deja de decir tonterías y cierra.
-Yo soy de los que les gusta quedarse hasta tarde en el café -dijo el camarero de más edad-. con todos los que no quieren irse a la cama.Con todos los que necesitan una luz para pasar la noche.
-Quiero irme a casa y meterme en la cama.
-Nosotros somos distintos- dijo el camarero de más edad.


Se había vestido para irse a casa- No es solo una cuestión de juventud y confianza, aunque esas cosas son muy hermosas. Cada noche me resisto a cerrar porque puede que haya alguien que necesita este café.
-Hombre hay bodegas que abren toda la noche.
-No lo entiendes. Este es un café limpio y agradable. Está bien iluminado. La luz es buena, y además, ahora están las sombras de las hojas.
-Buenas noches -dijo el camarero más joven.
-Buenas noches -dijo el otro. Apagó las luces y prosiguió la conversación consigo mismo. Es la luz, desde luego, pero es necesario que el lugar sea limpio y agradable. No quieres música. Claro que no quieres música. Ni tampoco puedes estar de pie dignamente delante de una barra aunque eso sea todo lo que se puede conseguir a estas horas. ¿Qué le daba miedo? No era miedo ni pavor. Era una nada que conocía demasiado bien. Todo era una nada y un hombre también era una nada. Era solo eso, y luz era todo lo que necesitaba, y un poco de orden y limpieza. Algunos vivían en ella y nunca la sentían pero él sabía que todo era nada y pues nada y nada y pues nada. Nada nuestra que estás en la nada, nada sea tu nombre, nada a nosotros tu reino y hágase tu nada así en la nada como en la nada. Nada nuestra de cada día dánosla hoy y nada nuestras nadas así como nosotros nada a nuestros nadas, no nos dejes nada en la nada más líbranos de la nada; pues nada. Nada te salve nada llena eres de nada, la nada esté contigo. Sonrió y estaba en pie delante de una barra en la que había una reluciente cafetera exprés.


-¿Qué quieres beber? -preguntó el barman.
-Nada.
-Otro loco más -dijo el barman, y dio media vuelta.
-Una copita -dijo el camarero.
El barman se la sirvió.
-La luz es clara y agradable, pero la barra no está lustrosa -dijo el camarero
El barman le lanzó una mirada pero no dijo nada. Era demasiado tarde para iniciar una conversación.
-¿Quieres otra copita? -preguntó el barman.
-No, gracias -dijo el camarero, y salió. Le desagradaban los bares y las bodegas. Un café limpio y bien iluminado era otra cosa. A continuación, sin pensárselo dos veces, se fue a la habitación donde vivía. Se echaría en la cama y por fin, al rayar el alba, se dormíría. Después de todo, se dijo, probablemente no es más que insomnio.Seguramente muchos lo padecen.


links relacionados:





John DOS PASSOS.: Años inolvidables. ALIANZA
Ernest HEMINGWAY.: Cuentos, DEBOLSILLO