"¿Sabe usted cómo escribo yo mis cuentos? -le dijo a Korolenko, el periodista y narrador radical, cuando acababan de conocerse- Así." Echó una ojeada a la mesa -cuenta Korolenko- tomó el primer objeto que encontró, que resultó ser un cenicero, y poniéndomelo delante dijo: " Si usted quiere mañana tendrá un cuento. Se llamará El cenicero."Y en aquel mismo instante le pareció a Korolenko que aquel cenicero estaba experimentando una transformación mágica: "Ciertas situaciones indefinidas, aventuras que aún no habían hallado una forma concreta, estaban empezando a cristalizar en torno al cenicero". V.NABOKOV/ Chéjov

"¿Has visto alguna vez un montaje realmente hermoso de, digamos, "El jardín de los cerezos"? No me digas que sí. Nadie lo ha visto. Puede que hayas visto "montajes inspirados, montajes eficaces", pero nunca algo hermoso. Nunca una versión en la cual todos los que salen al escenario estén a la altura del talento de Chéjovè, matiz por matiz, carácter por carácter."-J.D.Salinger

jueves, 18 de julio de 2013

Terraza de verano 4 / densidad y literatura zen







Chuang-Tzu, de Octavio Paz es un libro minúsculo editado por Siruela. Ni siquiera llega a las cien páginas. Pero las  introducciones y comentarios  de Paz  contienen  algo  sutil y difícil  de señalar que hace a un libro especialmente valioso. Sorprende que en tan reducido espacio, quepan tantas cosas: erudición, y pensamiento, conceptos y poesía, emociones...y todo ello expresado con una  sencilla elegancia que en Paz parece innata.

En Chuang-Tzu no sólo hay historias del pensador y poeta.Caben, además, una serie de breves ensayos. de otros  autores chinos. Destaca  el que   Paz  ha titulado (una nota recuerda que el nombre lo ha puesto él): Misión de la Literatura.Al iniciarse esa parte del libro señala: 
"Los chinos sobresalen en el ensayo breve. Objetividad, mesura, ironía, desdén por el detalle concreto, amor por la abstracción, preferencia por las formas estáticas y por la simetría de las frases: tales son según los entendidos las virtudes de la prosa clásica (Época T'ang)".  
Paz recuerda que la literatura china es, entre las vivas, la más antigua del mundo y que Han-Yu, el autor de Misión de la literatura,  vivió entre los siglos viii y ix d.C


                                                         
                                                          Misión de la literatura


Todo resuena, apenas se rompe el equilibrio de las cosas. Los árboles y las hierbas son silenciosas; el viento las agita y resuenan. El agua está callada: el aire la mueve, y resuena; las olas mugen: algo las oprime; la cascada se precipita: le falta suelo; el lago hierve: algo lo calienta.

Son mudos los metales y las piedras, pero si algo los golpea, resuenan. Así el hombre. Si habla es que no puede contenerse; si se emociona, canta; si sufre, se lamenta. Todo lo que sale de su boca en forma de sonido se debe a una ruptura de su equilibrio
La música nos sirve para desplegar los sentimientos comprimidos en nuestro fuero interno. Escogemos los materiales que más fácilmente resuenan y con ellos fabricamos instrumentos sonoros: metal y piedra, bambú y seda, calabazas y arcilla, piel y madera. 

El cielo no procede de otro modo. También él escoge aquello que más fácilmente resuena: los pájaros en la primavera; el trueno en verano; los insectos en otoño; el viento en invierno. Una tras otra las cuatro estaciones se persiguen en una cacería que no tiene fin. Y su continuo transcurrir ¿ no es también una prueba de que el equilibrio cósmico se ha roto?

Lo mismo sucede con los hombres; el más perfecto de los sonidos humanos es la palabra; la literatura, a su vez, , es la forma más perfecta de la palabra. Y cuando el equilibrio se rompe, el cielo escoge entre los hombres a aquellos que son más sensibles, y los hace resonar.