"¿Sabe usted cómo escribo yo mis cuentos? -le dijo a Korolenko, el periodista y narrador radical, cuando acababan de conocerse- Así." Echó una ojeada a la mesa -cuenta Korolenko- tomó el primer objeto que encontró, que resultó ser un cenicero, y poniéndomelo delante dijo: " Si usted quiere mañana tendrá un cuento. Se llamará El cenicero."Y en aquel mismo instante le pareció a Korolenko que aquel cenicero estaba experimentando una transformación mágica: "Ciertas situaciones indefinidas, aventuras que aún no habían hallado una forma concreta, estaban empezando a cristalizar en torno al cenicero". V.NABOKOV/ Chéjov

"¿Has visto alguna vez un montaje realmente hermoso de, digamos, "El jardín de los cerezos"? No me digas que sí. Nadie lo ha visto. Puede que hayas visto "montajes inspirados, montajes eficaces", pero nunca algo hermoso. Nunca una versión en la cual todos los que salen al escenario estén a la altura del talento de Chéjovè, matiz por matiz, carácter por carácter."-J.D.Salinger

martes, 1 de marzo de 2016

Georges de La Tour visita El Prado





El  Museo del Prado , hasta el 12 de junio,-  expone la obra de  Georges de la Tour, nacido en Lorena en 1593 y muerto, en plena gloria profesional, durante  la  epidemia de peste de 1652 

La Lorena francesa es  una región fronteriza  agitada por vaivenes históricos vertiginosos .Desde el fin de la dominación romana, sucesivamente, pasó al control de los francos, al del Sacro Imperio Romano Germánico y en 1648 tras la Paz de Westfalia,  a Francia.Después de la Guerra Franco Prusiana fue alemana y al terminar  la Primera Guerra Mundial volvió a ser francesa...                                          
                                            

                                           
En vida de La Tour la región fue uno de los escenarios de  escaramuzas militares  de la Guerra de los Treinta  Años, a lo que hay que añadir la tensión social que creaba ser un enclave católico, rodeado de protestantes y un lugar donde no faltaron desastres epidemias y hambrunas..

Despues de  su muerte La Tour fue  olvidado y  durante tres siglos y medio sus pinturas se adjudicaron a distintos artistas barrocos, hasta que en 1915 fue redescubierto por un historiador del arte alemán y desde entonces  su fama no ha dejado de crecer.


                     La buenaventura, h1630, ól/lz, 101 x 123. Metropolitan de Nueva York

La compra en 1960   por el Metropolitan de Nueva York de La buenaventura fue un acontecimiento en el mundo del arte que contribuyó a difundir y revalorizar al artista . La actual exposición de Madrid  es difícilmente repetible porque de 
 las 40 obras, que le atribuyen los especialistas, el Prado ha logrado reunir  31 con la colaboración de museos de siete países, algo cada vez más difícil de conseguir por el riesgo que corren las obras   y los altos precios de los seguros. Entre las obras expuestas  están  dos que pertenecen al propio museo: El zanfonista y San Jerónimo leyendo una carta.
                             
                                   El tahur, h 1635, ól/lz, 106 x 146, Museo del Louvre

Quedan por esclarecer muchos aspectos de la vida de Georges de La Tour, pero Jacques Thuillier, historiador del arte y comisario de la importante exposición monográfica de 1972 en París, dejó en sus publicaciones datos e interpretaciones de sumo interés.Se sabe que el pintor era hijo de un panadero y que  recibió una cuidada educación, lo que no era habitual en su condición social, tal  vez porque mostró pronto actitudes excepcionales. 


En 1617 se casó con Diane Le Nerf, hija  del tesorero del duque de Lorena, de familia noble. Pronto fue un pintor de éxito, sus pinturas alcanzaron precios elevados (600 y 700 francos y más), y llegó a enriquecerse y a  imitar  el tipo de vida de la nobleza : "amante de la caza, dueño de una jauría, a veces brutal con los campesinos, preservando duramente fortuna y privilegios en medio de un país que a partir de 1635 se ve cruelmente asolado por las guerras, las hambres y las epidemias", recuerda Thuillier en un retrato poco favorecedor. Antes de 1639 recibe el título de pintor ordinario del rey y se sabe que Luis XIII y el cardenal Richelieu poseían y apreciaban sus pinturas.


Su hijo Etienne,  su colaborador desde 1646 ,  también obtuvo el título de pintor ordinario del rey (ya Luis XIV) en 1654. Poderoso y muy rico, consiguió cartas de ennoblecimiento en 1670, lo que le llevó a abandonar ( y olvidar las huellas) de un oficio considerado plebeyo. Y Thillier señala : "eso explica sin duda en buena parte el olvido que pronto cayó sobre la obra de su padre" ;a lo que se podría añadir que en la Francia de Luis XIV, el Rey Sol, lo que triunfaba de modo oficial era la otra vertiente del barroco, el estilo  clasicista representado por Nicolás Poussin. 





1.-San Jerónimo penitente
2.-Santo Tomás
3.-Zanfonista. El Prado
4.-San Jerónimo lee una carta.El Prado

No se ha logrado aún establecer una cronología precisa de la obra. Lo único seguro, todo lo demás son suposiciones mejor o peor fundamentadas, es que las pinturas tuvieron que realizarse  entre 1612 , -los dieciocho años,  en que solía adquirirse la maestría en el sistema gremial para poder establecerse como pintor-, y su muerte en 1652. 

La Tour transforma con marcada originalidad las tendencias de la época: el Manierismo tardío, refinado y  extravagante   se refleja en La buenaventura y El tahur; el naturalismo Barroco en  pinturas de género de tipos populares y en  temas religiosos en los que sigue   la recomendación del Concilio de Trento de emplear el verismo descarnado en la  represención de  santos, martirios, la penitencia, la fe...,   en San Jerónimo y Santo Tomás...


La influencia de Caravaggio, -su tenebrismo,-  parece le llegó a través de los caravaggistas holandeses de la escuela de Utrecht que colocaban el foco de luz,( bugía, vela..), bien visible, no el foco de origen impreciso - más mental que físico- que empleaba Caravaggio

                            

 

 
1.-Natividad
2.San José carpintero
3.-Dos de las cuatro magdalenas penitentes que se conservan.

Sus temas fueron religiosos y de género (escenas callejeras, pícaros,  mendigos, músicos...). No pintó mitologías, ni retratos,ni paisajes, como otros grandes pintores de la época. 

Junto a la tendencia a simplificar las formas en  suave geometría que le hacen tan moderno, el cuadro es para él un mundo desnudo, sin anécdotas, decorados, arquitecturas, paisajes...Por eso cualquier detalle adquiere una rara intensidad en unas composiciones de audacia sorprendente conseguidas con medios aparentemente sencillos.


H.W.Janson dice de su San José carpintero:"podría tomarse por una escena costumbrista, y sin embrago su espíritu religioso tiene toda la fuerza de La vocación de San Mateo de Caravaggio. Jesús niño sostiene una vela -recurso favorito de La Tour- que iluminan la escena con intimidad y ternura." La mano de Cristo niño traspasada por la luz de la vela es un prodigio de virtuosismo, simbolismo y poesía.