"¿Sabe usted cómo escribo yo mis cuentos? -le dijo a Korolenko, el periodista y narrador radical, cuando acababan de conocerse- Así." Echó una ojeada a la mesa -cuenta Korolenko- tomó el primer objeto que encontró, que resultó ser un cenicero, y poniéndomelo delante dijo: " Si usted quiere mañana tendrá un cuento. Se llamará El cenicero."Y en aquel mismo instante le pareció a Korolenko que aquel cenicero estaba experimentando una transformación mágica: "Ciertas situaciones indefinidas, aventuras que aún no habían hallado una forma concreta, estaban empezando a cristalizar en torno al cenicero". V.NABOKOV/"Chéjov"


"¿Has visto alguna vez un montaje realmente hermoso de, digamos, "El jardín de los cerezos"? No me digas que sí. Nadie lo ha visto. Puede que hayas visto "montajes inspirados, montajes eficaces", pero nunca algo hermoso. Nunca una versión en la cual todos los que salen al escenario estén a la altura del talento de Chéjov, matiz por matiz, carácter por carácter."-J.D.Salinger

Letras Libres: 17 enero 2020 ***Feliz cumpleaños,Anton Chéjov

martes, 18 de marzo de 2014

KANDINSKY Y LA PINTURA MODERNA




"El artista no es una persona con suerte en la vida. No tiene derecho a vivir sin un deber, tiene que realizar un duro trabajo, que frecuentemente se convierte en su cruz. Tiene que saber que todos sus actos, sentimientos, pensamientos forman el material sutil pero fuerte del cual surgen sus obras, y que por ello no es libre, sino sólo en el arte." Kandinsky, De lo  espiritual en el arte.                                                                                  
                                    
                                                 Estudio de color, 1913
"El artista ruso Vasily Kandinsky (1866-1944) proyecta una larga sombra sobre el arte moderno. Su carrera le llevó a la mayoría de sus centros: Munich antes de la Primera Guerra Mundial, Rusia, después de una larga estancia en la Bauhaus en Alemania, durante la década de los años veinte, y luego una larga expatriación en París, tras el ascenso de Hitler al poder.[...] Y si bien no fue el inventor del arte abstracto (como él mismo y sus admiradores solían proclamar), sin duda fue quien más hizo por promocionar el concepto de abstracción ideal,"[...] 
  Más adelante Robert Hughes, al describir el   misticismo  de Kandinsky, apasionado seguidor de la teosofía  de  la  espiritista  madame Blavatsky, puntualiza: 
"Sin embargo lo que le distinguió de los otros locos mistagógicos fue su talento como artista [...] era con mucho, el pintor más dotado de su generación en Munich anterior a la guerra. Incluso su dibujo de estudiante de un desnudo muestra una fuerza nerviosa y controlada de su trazo.[...] sólo Kandinsky fue capaz de reunir pequeños toques tan diferentes en las misteriosas manchas y estallidos de color sobre formas decorativas planas, que ilumina una pintura como Pareja cabalgando."  Robert Hughes, Time 1982.                   

                                            
                            Pareja cabalgando, 1906, ól/lz, 55 x 50. Munich.


Kandinsky nació en  Moscú en una familia dedicada al comercio de té .Recibió una sólida formación que incluía  dibujo,pintura, piano, violonchelo, y  posteriormente estudió Derecho y Economía. Pudo seguir  una carrera universitaria y científica de éxito pero a los treinta años, se decidió por la pintura  que siempre sintió cercana a la música. Al terminar los estudios  La Sociedad de Ciencias Naturales le había enviado   a Wologda para estudiar  Derecho Agrario; fue un viaje decisivo:le impresionaron decisivamente las isbas de la arquitectura campesina y el colorido floclore ruso. Las imágenes populares de  colores "vivos y primitivos" le produjeron  la sensación de penetrar en la pintura, y vivir en ella", escribiría más tarde.
 Finalmente en 1892, dos acontecimientos le llevaron  a tomar el camino incierto del arte : el  cuadro de Monet, "Montón de heno" en la exposición de impresionistas celebrada en Moscú y la ópera de Wagner, Lohengrin  representada en el Teatro Imperial, de cuyos sonidos nunca oídos  antes, diría: "podía ver todos aquellos colores en la mente".
Vivió   una época  especialmente dramática atravesada por las revoluciones rusas de 1905 y 1917, la Primera Guerra Mundial,el ascenso del nazismo, y parte de la Segunda Guerra Mundial. Tras el triunfo de la Revolución Rusa adquirió relieve internacional como reorganizador de la vida artística del nuevo Estado.  A lo largo de su vida fue testigo y protagonista de las  vanguardias que se sucedieron en el mundo del arte,Fauvismo, Expresionismo,Futurismo, Cubismo, Dadaísmo, Surrealismo..... 
En 1886 con veinte años  se trasladó  a Munich a estudiar arte, aunque pronto  mostró rechazo por el academicismo  que se practicaba en los círculos artísticos de la ciudad a los que  escandalizaba con  sus estridentes colores  vistos como extravagantes. En la época de Munich  inicia  un estilo cercano al art nouveau, con temática  medieval  o de cuentos populares e influencias neoimpresionistasEn el bosquePareja cabalgando..).que muestran una  fuerza inusual del color.Decepcionado por el conservadurismo que le rodeaba abandona la ciudad y realiza junto a Gabriela Münter numerosos viajes, Odessa, Venecia, Moscú, Túnez, Dresde, Odessa otra vez...e Italia (1905) antes de pasar un año completo en París.
En 1908 regresa a Munich y  dirige al grupo expresionista de Der Blaue Reiter que   intensifica la fuerte influencia del Fauvismo con el  potente colorido y la deformación expresionista de las formas. En el grupo estaba  Paul Klee,  que junto con Kandinsky serán dos grandes figuras del arte contemporáneo. 
Es en Munich  donde en 1910 dará el salto a la abstracción. Abandona la representación  de "lo real" y crea un estilo no objetivo basado   en el color y  la pincelada libre y dinámica de los fauves. La transformación radical cuenta que le llega  como una visión: una tarde al volver  al taller le deslumbra una pintura por su resplandor interior. Cuando se acerca comprueba que es uno de sus cuadros puesto del revés y se da cuenta de que "los objetos fastidiaban mi pintura." Desde entonces abandona  la representación  de objetos de todo tipo y su finalidad será cargar el color de significado espiritual y  de  "contenido musical".
                                           
                                            En el bosque, 1904. 26 x 19. Lenbachhaus. Munich.
                               

                                  La Montaña Azul, 1908/9 ól/lz 106 x 96. Guggenheim. Nueva York


                                            Interior,1909.ól/cartón, 50 x 15 Lenbachhaus. Munich.


                                 Arabes, (cementerio).,1909. ól/cartón,.71 x 98. Hamburgo

                                         Iglesia en Murnau, 1910, ól/cartón, 64 x 50, Munich


                                Abstracción. 1910.Primera Acuarela abstracta. 49 x 64. Georges Pompidou, París

Pasa a considerar  los colores, las formas  y el espacio  como medios directos para que el artista exprese "la necesidad interior", que entiende como una extremada voluntad  de rigor y pureza. El espacio se dilata,sin arriba y abajo ni  confines, un espacio cósmico. Compara la pintura con la música, un arte abstracto e inmaterial para el que carece de sentido la imitación, pero no lo melódico ni el ritmo, ni la composición para la que  el espacio/plano es  un campo de fuerzas en tensión que deben encontrar su equilibrio expresivo. 
 Kandinsky  da un paso  definitivo hacia la abstracción que   había iniciado parcialmente los postimpresionistas Cézanne, Guguin, Van Gogh... y que reflejará en los títulos de sus obras,  Impresiones, Composiciones, Improvisaciones                           
                                 Improvisación. 1911.ól/lz, 120 x 141. Lenbachnaus. Munich

Composición 4, 1911, ól/lz,, 159 x 250, Duseldorf 

 Señora en Moscú, 1912, ól/lz, 100 x 108. Munich
Improvisación 26, 1912, ól/lz, 97 x 105. Munich
                                             
Improvisación 31, 1913, ól/lz, 145 x 119, Washington D.C

Líneas negras I, 1913,ól/lz,129 x 131, Guggenheim, Nueva York

Improvisación, ól/lz,1914, 129 x 129, col.privada

Participa en la célebre exposición  del "Armory Show" de Nueva York en 1913.
En 1914 con el estallido de la Guerra Mundial regresa  a Moscú. Tras el triunfo de la Revolución es nombrado miembro  de la Comisaría para el progreso intelectual, y funda  la Academia de Ciencias artísticas de Moscú. Era una figura respetada pero incómoda en una sociedad  en que   "todo el entusiasmo  cultural se desmorona poco a poco" . Su esposa Nina Andreesky en sus  memorias "Kandinsky y yo",escribe sobre 1921
"De repente la primavera revolucionaria había terminado. Cuando con Lenin se anunció la "Nueva política económica" y empezó la gran crisis del desarrollo de la Revolución rusa, el arte entró  al servicio de la ideología y la propaganda del estado. La época del realismo socialista había empezado. En 1922 los soviets prohibieron oficialmente cualquier forma de arte abstracto, ya que era considerado dañino para los ideales socialistas". 
Un día de otoño de ese año llaman a Kandinsky para que se presente en el Kremlin. Nina espera angustiada pero a su vuelta Kandinsky la tranquiliza: "No tienes por qué preocuparte. Todo ha ido perfectamente. He recibido una invitación de la Bauhaus de Weimar.Radek ha dado su consentimiento.". Pide poder terminar su trabajo en la Academia de Artes y Ciencias y meses  después  se integra como profesor en la Bauhaus, la vanguardista escuela de arquitectura y diseño.. En Weimar desarrolla una teoría de la "ciencia del arte". Había publicado en 1911  De lo espiritual en el arte,y publicaría en 1926 Punto y  línea en el plano. Su pensamiento estético está en estos textos y en  la recopilación de  sus clases en  la Bauhaus.

 Profesores de la BAUHAUS, Dessau 1926. La Bauhaus se trasladó en1925 de  Weimar a Dessau. El grupo de profesores se fotografían en la azotea del edificio. Entre ellos  de izda a dcha: Josef Albers (1)Walter Gropius (7) , Marcel Breuer (8), Wassily Kandinsky (9), Paul Klee(10)

- El periodo de la Bauhaus se caracteriza  por lo que él llamará "  geometrismo lírico".Creará un código cromático con las figuras geométricas elementales - el círculo, el triángulo y el cuadrado-  en el que cada línea está en tensión y cada color afirma su dinamismo (Acento rosa, de 1926, Amarillo, rojo, azul,1926... en Composición, 1928 parece adivinarse la cercanía de la sutileza de   Klee...) Cuenta Nina: "Cuando Klee se convirtió en miembro de El jinete azul, ambos artistas también se conocieron humanamente. "A medida que le fui conociendo personalmente, fui cogiéndole más confianza. Es una gran persona y tiene unas ideas claras e interesantes", escribía Klee en su diario  en  1911. 
Siguiendo su idea de integración de las artes, realiza en 1928 los decorados y vestuario para Cuadros de una exposición de Mussorgsky y murales de cerámica para la Sala de música de Mies van der Rode, también profesor de la Bauhaus, en la Exposición internacional de arquitectura de Berlín en 1931. 
En 1932 La Bauhaus se tarslada a Berlín y en julio de 1933, con el ascenso de los nazis al gobierno, la Gestapo cierra la Bauhaus, su director en ese momento es  Mies van der Rohe A fines de diciembre Kandinsky se traslada a Francia.

Acento en rosa, 1920, ól/lz. París
En azul, 1925, ól/lz, 80 x 110, Duseldorf                       
                  

                               Amarillo-Rojo-Azul, 1925, ól/lz,127 x 200, Centre Pompidou, París.
                                            
                                           Composición, 1928.
                                   

                                              Upward, 1929, ól/papel, 70 x 29, Guggemheim

Kandinsky seguía buscando. La última etapa  suavemente teñida de   surrealismo crea   imágenes que recuerdan  símbolos, ancestrales y míticos. Las figuras  son formas  ligeras, tentaculares, biomórficas, recogidas o desplegadas en continua transformación flotando en el espacio sin límites , lo que  acentúa el carácter poético y musical que siempre  tuvo su obra..


                                         Azul celeste, 1940,ól/lz.,100 x 75, Georges Pompidou, París.        
                
Sin título, 1941, guache, 48 x 31. Guggenheim

                                             
                                              Ímpetu moderado, 1944, ól/lz, 42 x 58, Pompidou.

En su última clase , recogida en Cursos de la BauhausKandinsky seguía insistiendo: 

"¿Cuál es el material de todas las artes? ¡Las tensiones!
¿Bajo que aspecto hallamos las tensiones en pintura? Como color, forma y plano.
¿Cuáles son las relaciones entre color y forma?
¿Hay identidades? No,¡Hay paralelos!
.............................................................
¿Qué es una obra?
Una composición orgánica y eficaz de tensiones"




Nina Kandinsky, Kandinsky y yo. Parsifal Ediciones, 1990

domingo, 23 de febrero de 2014

Julio CORTÁZAR 1914-2014 / "El Río"








En 2014 convergen muchos centenarios,  la Primera Guerra Mundial que parece  lejana pero está ahí , y  entre los que se sienten próximos personalmente: el  de Octavio Paz, Julio CortázarNicanor Parra...

Para  el de  Julio Cortázar habrá que  leer Rayuela, una deuda pendiente. Hay una edición   que hizo para Cátedra, Andrés Amorós , escritor,  anti-erudito, como Nicanor Parra es anti-poeta, siéndolo y mucho, pero sin darse aires.

Amorós conoció  a Cortázar  y  acordó con él preparar esta edición que -por sus muchas referencias - acercara el libro a los más jóvenes..Aprovechando un viaje a París, con una actividad teatral,- porque como se sabe  Cortázar, aunque escribía en Argentina vivía en París-, llevó la edición preparada  para comentarla con él,extrañado de que no hubiera contestado  su última carta. El 12 de febrero de 1984 fue un día gélido y luminoso en la ciudad y  Cortázar se estaba muriendo. Andrés Amorós que tenía tantas  afinidades con él, la pasión por la literatura, la música, el humor...sólo pudo  seguir  su entierro hasta Montparnasse.

Mientras se espera leer Rayuela se puede leer un  cuento de Cortazar que debiera ser, una vez más, "El perseguidor","un mejor cuento del mundo" pero es demasiado largo para el post. El río forma parte  del libro  El final del juego aparecido en 1956


                                                          
                                                                 


                                                                            EL RÍO


Y sí, parece que es así, que te has ido diciendo no sé qué cosa, que te ibas a tirar al Sena, algo por el estilo, una de esas frases de plena noche, mezcladas de sábanas y boca pastosa, casi siempre en la oscuridad o con algo de mano o de pie rozando el cuerpo del que apenas escucha, porque hace tanto que apenas te escucho cuando dices cosas así, eso viene del otro lado de mis ojos cerrados, del sueño que otra vez me tira hacia abajo. Entonces está bien, qué me importa si te has ido, si te has ahogado o todavía andas por los muelles mirando el agua, y además no es cierto porque estás aquí dormida y respirando entrecortadamente, pero entonces no te has ido cuando te fuiste en algún momento de la noche antes que yo me perdiera en el sueño, porque te habías ido diciendo alguna cosa, que te ibas a ahogar en el Sena, o sea que has tenido miedo, has renunciado y de golpe estás ahí casi tocándome, y te mueves ondulando como si algo trabajara suavemente en tu sueño, como si de verdad soñaras que has salido y que después de todo llegaste a los muelles y te tiraste al agua. Así una vez más, para dormir después con la cara empapada de un llanto estúpido, hasta las once de la mañana, la hora en que traen el diario con las noticias de los que se han ahogado de veras.

Me das risa, pobre. Tus determinaciones trágicas, esa manera de andar golpeando las puertas como una actriz de tournèes de provincias, uno se pregunta si realmente crees en tus amenazas, tus chantajes repugnantes, tus inagotables escenas patéticas untadas de lágrimas y adjetivos y recuentos. Merecerías a alguien más dotado que yo para que te diera la réplica, entonces se vería alzarse a la pareja perfecta, con el hedor exquisito del hombre y la mujer que se destrozan mirándose en los ojos para asegurarse el aplazamiento más precario, para sobrevivir todavía y volver a empezar y perseguir inagotablemente su verdad de terreno baldío y fondo de cacerola.Pero ya ves , escojo el silencio, enciendo un cigarrillo y te escucho hablar, te escucho quejarte (con razón, pero qué puedo hacerle), o lo que es todavía mejor, me voy a quedar  dormido, arrullado casi por tus imprecaciones previsibles, con los ojos entrecerrados mezclo todavía por un rato las primeras ráfagas de los sueños con tus gestos de camisón ridículo bajo la luz de la araña que nos regalaron cuando nos casamos, y creo que al final me duermo y me llevo, te lo confieso casi con amor, la parte más aprovechable de tus movimientos y tus denuncias, el sonido restallante que te deforma los labios lívidos de cólera. Para enriquecer mis propios sueños donde jamás a nadie se le ocurre ahogarse, puedes creerme.


Pero si es así me pregunto qué estás haciendo en esta cama que habías decidido abandonar por la otra más vasta y más huyente. Ahora resulta que duermes, que de cuando en cuando mueves una pierna que va cambiando el dibujo de la sábana, pareces enojada por alguna cosa, no demasiado enojada, e como un cansancio amargo, tus labios esbozan una mueca de desprecio, dejan escapar el aire entrecortadamente, lo recogen a bocanadas breves, y creo que si no estuviera tan exasperado por tus falsas amenazas admitiría que eres otra vez hermosa, como si el sueño te volverá un poco de mi lado donde el deseo es posible  y hasta reconciliación o nuevo plazo, algo menos turbio que este amanecer donde empiezan a rodar los primeros carros y los gallo abominablemente desnudan su horrenda servidumbre. No sé, ya ni siquiera tiene sentido preguntar otra vez si en algún momento te habías ido, si eras tú la que golpeó la puerta al salir en el instante mismo en que yo resbalaba al olvido, y a lo mejor es por eso que prefiero tocarte, no porque dude de que estés ahí, probablemente en ningún momento te fuiste del cuarto, quizá un golpe de viento cerró la puerta, soñé que te habías ido mientras tú, creyéndome despierto, me gritabas tu amenaza desde los pies de la cama. No es por eso que te toco, en la penumbra verde del amanecer es casi dulce pasar una mano por ese hombro que se estremece y me rechaza. La sábana te cubre a medias, mis dedos empiezan a bajar por el terso dibujo de tu garganta, inclinándome respiro tu aliento, que huele a noche y a jarabe, no sé cómo mis brazos te han enlazado, oigo una queja mientras arqueas la cintura negándote, pero los dos conocemos demasiado ese juego para creer en él, es preciso que me abandones la boca que jadea palabras sueltas, de nada sirve que tu cuerpo amodorrado y vencido luche por evadirse, somos a tal punto una misma cosa en ese enredo de ovillo donde la lana blanca y la lana negra luchan como arañas en un bocal.


De la sábana que apenas te cubría alcanzo a entrever la ráfaga instantánea que surca el aire para perderse en al sombra y ahora estamos desnudos, el amanecer nos envuelve y reconcilia en una sola materia temblorosa, pero te obstinas en luchar, encogiéndote, lanzando los brazos por sobre mi cabeza, abriendo como en u relámpago los muslos, para volver a cerrar sus tenazas monstruosas que quisiera separarme de mí mismo. Tengo que dominarte lentamente ( y eso, lo sabes, lo he hecho siempre con una gracia ceremonial), sin hacerte daño voy doblando los juncos de tus brazos, me ciño a tu placer de manos crispadas, de ojos enormemente abiertos, ahora tu ritmo al fin se ahonda en movimientos lento de muaré, de profundas burbujas ascendiendo hasta mi cara, vagamente acaricio tu pelo derramado en la almohada, en la penumbra verde miro con sorpresa mi mano que correa, y antes de resbalar a tu lado lo sé que acaban de sacarte del agua, demasiado tarde, naturalmente, y que yaces sobre las piedras del muelle rodeada de zapatos y de voces, desnuda boca arriba con tu pelo empapado y tus ojos abiertos.




Julio Cortázar, Obras completas I, Cuentos. Galaxia Gutenberg, 2011




viernes, 31 de enero de 2014

EL GRECO / trozos de pintura

                                      



"...Greco y la nuevamente fantaseada materia de los paños que repugnan al cuerpo y tienen existencia propia y actúan como realidad embarazosa y sólida" R.LonghiRinascimento fantastico, 1920-22



El Greco, 1541-1614/ trozos de pintura-pintura

Es el IV Centenario  de Doméniko Theotocópulos, El Greco ( Creta,1541-Toledo 1614)  artista reconocido en vida y después casi olvidado hasta  fines del  XIX. Pintor   y  hombre de pensamiento, con una  educación humanista, como indican su biblioteca, amistades y  las anotaciones que dejó en los libros de Vitruvio  y Vasari . 

Pertenecía a una familia acomodada de la minoría católica dentro de la sociedad ortodoxa de la isla  y se formó   en el estilo rígido y plano  de  la tradición bizantina de iconos.   Aprendió el oficio  y ejerció como pintor durante seis años en Candía,su ciudad. En 1568 se trasladó  a Venecia. Iba dispuesto a aprender un nuevo lenguaje pictórico asimilando las ideas renacentistas. Bajo la influencia de los maestros venecianos, Tiziano y Tintoretto, sobre todo,   su estilo   da  un cambio radical :
 
   -renuncia a los fondos dorados,
   -las figuras ganan peso y volumen
   -construye el espacio según la perspectiva renacentista abandonado la   bidimensionalidad bizantina, que él nunca había seguido de forma radical
   -el óleo sustituye al temple y adopta el color suntuoso y la luz de la Escuela Veneciana...

En 1570 viaja a  Roma,  donde  estudia la obra de  Miguel Ángel muerto siete años  antes. La pintura del florentino es tan opuesta a la veneciana que El Greco afirma que Miguel Ángel  no sabe pintar, aunque le influyen su monumentalidad  y  arriesgados escorzos... 
                    
                        El Expolio,(detalle) el intenso rojo de la túnica se refleja en la armadura...

En Roma hay demasiados artistas y el trabajo escasea sus amistades de la colonia española le informan de  las posibilidades que ofrece la construcción de El Escorial que se está llevando a cabo entonces y hacia 1576  Domenico Theotocopoulos llega a España.Tiene 36 años y vivirá en Toledo 37  más, hasta su muerte. 

Existe una carta de Tiziano a FelipeII en que el pintor escribe" un griego de gran valía, discípulo mío"que pudiera referirse a El Greco recomendándole. Logra que el rey le encargue  un gran cuadro  y pinta el Martirio de San Mauricio que no  parece  agradar al monarca. El tema se adecuaba  a las recientes directrices del Concilio de Trento - emplear asuntos capaces de conmover a los fieles- pero no el tratamiento,  intelectualizado y la forma   desconcertante e innovadora,  más propicia para producir asombro que piedad. 

Felipe II, el mayor coleccionista de El Bosco y Tiziano que fue   el "pintor  de cámara " de él y su padre-  debió apreciarla  porque pagó generosamente   pero no volvió  a llamarle. Se  instaló definitivamente en Toledo, donde no le faltarán encargos de la nobleza y del alto clero   entre los  que quedaban rescoldos de la renovación religiosa de Erasmo  y una religiosidad intimista y mística  que convive soterrada con   los rigores de la Contrarreforma y previene, a pesar de la Inquisición,  contra una interpretación  sin matices  de la religiosidad de la época.            
                           
                                Vista de Toledo,h1598,ó/lz, 122 x 108, Metropolitan N.York

Toledo es un lugar mágico; por la  topografía, por la antigüedad acumulada y la diversidad histórica que se adensa en una gravitación especial. Las callejuelas empinadas,la judería, la sinagoga, la mezquita, las iglesias y una catedral  gótica monumental -que trasgrede todas las leyes del Gótico y está tan llena de riquezas artísticas en el interior que se estorban unas a otras. La ciudad está ceñida por el Tajo y el río  permite una vega fértil en medio del secarral que la rodea. Toletum,  la llamaron  los romanos que vencieron la resistencia celtibérica el año 193 a.C y permanecieron mientras duró el Imperio,casi 500 años. Luego fue capital de los visigodos y dominio musulmán desde 711 hasta 1085 en que la rindió Alfonso VI. 

Musulmanes, judíos y cristianos, convivieron a partir de 1085 , posiblemente no idílicamente como pretende la leyenda , pero sí manteniendo una vida intelectual activa y fructífera, que trasmitió al mundo medieval europeo la sabiduría de los autores greco-latinos -Aristóteles entre ellos- a través de múltiples traducciones al árabe, hebreo, latín y romance. 

Durante la época de Carlos V fue una de las capitales del Imperio, y aunque perdió  peso político y social al fijar Felipe II la capital en Madrid en 1561, siguió teniendo gran importancia religiosa  como sede del  Primado de la Iglesia y en ella en 1529 había muerto el humanista italiano Baltasar de Castiglione. 
El Expolio,ól/lz, 1577-1579, 285 x 173 cm, Toledo, Catedral.

 Fue un encargo del  cabildo de la Catedral para la Sacristía Mayor. Antes de la Crucifixión un esbirro despoja a Cristo de las vestiduras. Aparece sólo en el evangelio apócrifo de Nicodemo. En el ángulo inferior izquierdo, las tres Marías. y en el derecho un papel con la firma. Cristo es el eje de la composición y la túnica de rojo veneciano y pliegues  de agresivo  antinaturalismo domina  la pintura. Le costó  cobrar el  encargo; el cabildo se resistía a pagar 900 ducados, escudándose en que el tratamiento no era muy ortodoxo y las tres Marías no eran citadas en los  Evangelios canónicos.
   
Todavía es el pintor veneciano y su aprendizaje del color,  la perspectiva y la proporción se mantienen, aunque debilitados por rasgos manieristas como  la fórmula iconográfica  de origen bizantino, la irracionalidad del  espacio opresivo, la multitud abigarrada en torno a Cristo,...el cielo sólido como mármol que se ve entre las picas...
    
La intensa mancha roja del manto  domina el espacio   inmantando la mirada del espectador . No responde a ningún modelo naturalista, a tela ninguna. Como tantas veces en el Greco es un trozo de pintura -pintura, con vida propia, un puro objeto plástico, muy cercano a la abstracción. Mirándola surge la idea de que Velázquez, entre cuyas pertenencias había tres  Grecos, luego le valoraba- la evoca y rinde homenaje cuando en La fragua de Vulcano, -un cuadro de naturalismo palpitante-, pinta la túnica del dios Apolo. También trae al recuerdo al gran Eduardo Chillida que en una de sus últimas entrevistas señalaba que el 90% de la pintura occidental eran pliegues y describía su fuerza expresiva.

               Martirio de San Mauricio, 1580-82, ól/lz, 448 x301. El Escorial.

   El Greco eligió  un episodio de la Leyenda Dorada de tiempos del emperador Diocleciano;  San  Mauricio al mando de la Legión tebana es ejecutado junto a sus legionarios por negarse a  ofrecer sacrificios a los dioses.El pintor  abandona el estilo aún  veneciano de El Expolio y al tiempo  contradice los  principios fundamentales de  representación desde el renacimiento, como la unidad de acción, (San Mauricio aparece más de una vez)  y deja aflorar con fuerza el sustrato bizantino. En la parte celestial los mártires son recibidos por figuras angélicas con símbolos del martirio en unos escorzos y luces prodigiosos.    

La naturaleza como modelo se debilita, como  las proporciones y la armonía  renacentistas, y el sentido del espacio, que deja de ser racional y se vuelve impracticable. En la parte superior se tiende a la desmaterialización, espiritualización de los cuerpos en transparencias visionarias y fantasmales. Las figuras tienden al canon alargado  que le caracterizará. 

Se deshace de reglas y pinta con entera libertad. Se sostiene que era un neoplatónico y que como Plotino, a quien leía, no creía que la belleza residiera en la armonía,ni que el arte fuera sólo imitación de la naturaleza y que era más importante lo que a la forma aportaba el propio artista. 

                       Entierro del conde de Orgaz, 1586-88, ól/lz, 480 x360. Iglesia de Santo Tomé, Toledo

   El entierro del conde de Orgaz,  un"retrato de grupo"  que  representa el entierro  del conde fallecido en 1327  transportado por San Esteban y San Agustín en presencia de un varios caballeros toledanos mientras su alma -en forma de niño translucido-, asciende al cielo. Sólo el párroco de Santo Tomé presencia el ascenso 
   
La parte inferior, de estilo naturalista, detallista y realizado con calidades y texturas "realistas", es también una galería de retratos, autorretrato incluido, [en la mitad izda. la cabeza que está sobre la mano de otro caballero toledano es El Greco]. La parte celestial , visionaria y. prodigiosa , -desde la composición de la pirámide  en escorzo que contiene a Cristo, María y San Juan Bautista (la Deèsis bizantina)- hasta las nubes de "mármol",  el faldellin "metálico" del ángel, la luz lunar que envuelve la escena  y enfría aún más   los colores ácidos...En la parte inferior emerge  el mundo de Venecia, incluido Tiziano. 

                               
Entierro del Conde de Orgaz, [detalle]
El sobrepelliz del párroco de Santo Tomé, -que contempla el prodigio y es el único que ve ascender al alma translúcida del Conde-, está realizado con finas veladuras y gran talento. Es otro de los numerosos "trozos de pintura-pintura" que se individualizan  como puro objeto plástico  por la intensidad pictórica que trasmiten, al margen de lo que representen, frecuentes en El Greco. 


Los años de Venecia serán definitivos   y a pesar de posteriores evoluciones, del fermento interior bizantino, o de los matices que pudiera añadir la inmersión en una sociedad tan intensa por sus mezclas -étnicas, culturales, religiosas...- como la toledana, siempre será un pintor veneciano  por cómo utiliza el color y la luz, a pesar del uso a menudo de colores fríos y ácidos y de luces de destellos y fulgores helados, a la manera de Tintoretto. 

Crea un universo apasionado, original y lleno  de tensión plástica. A menudo en sus pinturas  se individualizan esos trozos   que reclaman una mirada activa.Un detalle  se separa del conjunto, adquiere protagonismo y destaca como "puro objeto plástico": ya no es una túnica, o un sobrepelliz, o una nube o un volumen tratado como un vacío- es sólo un trozo de pintura-pintura elocuente , algo muy cercano a la abstracción más expresiva. 

Fue un gran retratista , no lejano de Tiziano o Tintoretto y en sus abundantes obras religiosas de exaltado misticismo, los temas posiblemente reflejen el gusto y los deseos de sus clientes, aunque  parte de la espiritualidad que expresan debió pertenecerle. 

De los pintores del Manierismo, --el periodo anticlásico que se sitúa entre el Renacimiento y el Barroco--, El Greco fue el más grande, por su invención, por cómo transgredió todas las reglas y utilizó el color,  la  luz y el misterio. Comenzó a avanzar  pronto  en un estilo solitario que  siguió a la naturaleza cuando le convino o la ignoró para hacer evidente otra realidad y tomó siempre caminos arriesgados. 

Oración en el Huerto,1590, ól/lz,102 x 132. N.Gallery
Los volúmenes realizados como vacíos crean   estructuras fluidas y dinámicas . Fue muy admirado por los pintores del Expresionismo y el Surrealismo, y en muchas de sus imágenes se encuentran tratamientos de composición, figuras, color, luces... , -como en este lienzo-, que  se acercan  a lo onírico en parte por su intenso misticismo..


Relacionado con el tema:
Sanchez Cotán(1560-1627) pintor de "bodegones"

martes, 29 de octubre de 2013

UNA BALA EN EL CEREBRO





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En 2005 Alfaguara publicó Vieja escuela de Tobias Wolff , muchos lectores le conocieron entonces siguiendo  la elogiosa crítica de José María Guelbenzu. Rodrigo Fresán en  El País   lo calificó de  " pequeño clásico" .
Era una invitación   a conocer al autor y algunos  lectores de aquella novela de formación, -un bildungsroman clásico-,  se hicieron adictos a la escritura  de Wolff.  En Una bala en el cerebro, una de sus narraciones cortas,  se puede valorar y disfrutar  de su maestría con las interesantes variaciones que ofrecen   las dos traducciones.


   
                                                  

                                            UNA BALA EN EL CEREBRO  (1ª                                                       traducción)



     Anders no pudo llegar al banco hasta justo antes de que cerraran, así que como era de esperar, había una cola inmensa y tuvo que estar un montón de tiempo parado detrás de dos mujeres, cuya estúpida conversación a voces le dio ganas de matarlas. En cualquier caso Anders, un critico literario conocido por la elegante e inabarcable ferocidad con la que despachaba casi todas las obras que reseñaba siempre tenía ganas de matar a alguien.
    Con una cola que todavía recorría dos veces el pasillo de cordones, una de las cajeras colgó el cartel de FUERA DE SERVICIO y se dirigió al fondo del banco, donde se apoyó en una mesa y empezó a charlar con un hombre que pasaba papeles de un montón a otro. Las mujeres que estaban delante de Anders interrumpieron su conversación y miraron a la cajera con odio.
    -¡Le parecerá bonito! -dijo una de ellas, y volviéndose a Anders añadió, segura de que él estaría de acuerdo-: Uno de esos pequeños detalles de humanidad que fomentan la fidelidad de la clientela. 
    Anders había amasado por su cuenta un odio ilimitado por la cajera pero no tardó en volverlo hacia aquella presumida llorona que tenía delante.
    -Es demasiado -dijo- una tragedia, en realidad. Cuando no le cortan a uno una pierna por equivocación o le bombardean el pueblo de sus antepasados, les cierran las ventanillas delante de sus narices.
    La mujer se mantuvo en sus trece.    -Yo no he dicho que fuera trágico -dijo- .Sólo he dicho que no es forma de tratar a los clientes.
    -Imperdonable -dijo Anders-. Los cielos nos vengarán.    Ella se mordió los carrillos, pero clavó la vista en algo que estaba detrás de él y se calló. -Anders vio que la otra mujer, la amiga, miraba en la misma dirección. Y entonces los cajeros dejaron de hacer lo que estaban haciendo, los clientes fueron volviéndose lentamente y el banco se quedó en completo silencio. Dos hombres con las caras cubiertas con pasamontañas negros y vestidos con traje azul estaban parados a un lado de la puerta. Uno de ellos tenia una pistola hundida en el cuello de un guardia de seguridad. Éste había cerrado los ojos y movía los labios en silencio. El otro llevaba una escopeta de cañones recortados.   
    -Cierren el pico -dijo el hombre de la pistola aunque nadie había dicho una palabra-. que a uno de los cajeros se le ocurra pulsar la alarma y los hago a todos fiambre. ¿Entendido?    Los cajeros asintieron.
    -Estupendo -dijo Anders-, Fiambre -se volvió hacia la mujer que estaba delante de él en la cola-, Buen guión,¿no? La severa poesía de las clases peligrosas.    La mujer lo miró con los ojos anegados en lágrimas.
    El hombre de la escopeta empujó al guardia hasta ponerlo de rodillas. Le pasó el arma a su compañero y agarrando bruscamente al guardia por las muñecas, se las ató a la espalda con unas esposas.Luego lo tiró al suelo de una patada en las paletillas. Tras esto recuperó su escopeta y se dirigió a la puerta de seguridad situada al final del mostrador. Era bajo, rechoncho, y se movía con una lentitud peculiar, como aletargado incluso.    
   -Ábranle -dijo su compañero.    El hombre de la escopeta empujó la puerta y fue de cajero en cajero, dándole a cada cual una saca. Cuando llegó a la ventanilla cerrada miró al hombre de la pistola, que preguntó:    
-¿Quién atiende en esta ventanilla?    Anders observó a la cajera. Ella se llevó la mano a la garganta y se volvió hacia el hombre con quien había estado hablando.   -Yo -dijo-, asintiendo al mismo tiempo con la cabeza.    -Pues mueva el culo y póngase a llenar esa saca.   -Ahí tiene -dijo Anders a la mujer que estaba delante de él en la cola-, ya se ha hecho justicia.    -¡Eh tú, listorro! ¿Te ha dado alguien permiso para hablar?    -No -contestó Anders.    -Entonces cierra el pico.     -¿Ha oído eso ? -dijo Anders-. Parece directamente sacado de Los asesinos.    -Por favor, cállese.   -Oye, tú. ¿Estás sordo o qué? -el hombre de la pistola se acercó a Anders. Le hundió el arma en la tripa-. ¿Crees que estoy de broma?    -No- respondió Anders, pero el cañón del arma le hacía cosquillas como un dedo tieso y tuvo que reprimir una sonrisa. Lo que consiguió mirando al hombre a los ojos, que eran claramente visibles detrás de los agujeros abiertos en la máscara: azul pálido y ribeteados de rojo. Tenía un tic en el izquierdo. Emanaba un penetrante olor a amoniaco, que fue lo que más sorprendió a Anders de todo lo que había sucedido; y estaba empezando a sentirse incómodo, cuando el hombre volvió a hostigarlo con la pistola.       
   Anders nunca había prestado mucha atención a aquella parte del banco, un viejo y pomposo edificio con suelos y columnas y mostradores de mármol y volutas doradas sobre las ventanillas de la caja. El techo abovedado estaba decorado con figuras mitológicas, en cuya carnosa fealdad recubierta de ropajes había reparado Anders muchos años antes y luego había dejado de fijarse.Ahora no le quedaba más remedio que examinar detenidamente la obra del pintor. Era incluso peor de lo que recordaba y estaba toda ella ejecutada con la máxima seriedad. El artista se sabía unos trucos que utilizaba una y otra vez: el tenue arrebol de las nubes, el recato con que volvían la vista atrás los cupidos y los faunos. El techo estaba cubierto con diferentes escenas, pero la que llamó la atención de Anders fue la de Zeus y Europa, representados en este caso como un toro oculto tras un almiar comiéndose con los ojos a una vaca. A fin de hacerla más sexy, el pintor había ladeado insinuantemente las caderas de la vaca y la había puesto unas lánguidas pestañas, bajo las cuales le devolvía al toro su mirada con otra de lasciva invitación. El toro sonreía afectadamente, arqueando las cejas. De haber habido un bocadillo saliendo de su boca, como en los cómics, éste habría dicho: "¡Hijiiii!"
    -¿Qué encuentras tan gracioso, listorro?    -Nada.    -Te parezco gracioso ¿eh? ¿te crees que soy un payaso?    -No.    -¿Te crees que te puedes burlar de mí,eh?    -No.    -Vuelve a reírte y habrás pasado a la historia. Capische?    Anders soltó una carcajada. Se tapó la boca con las manos y dijo: "Lo siento, lo siento"; luego se le escapó un resoplido y continuó: Capische, Dios mío, capische".Ante lo cual el hombre de la pistola la levantó y disparó a Anders directamente a la cabeza.
   -¿Conque te gusto? ¿Eh, listorro? -le dijo-. ¿Quieres chuparme la polla?    -No -dijo Anders.    -Entonces deja de mirarme.    Anders fijó la vista en la brillante puntera de los zapatos del hombre.
    -No abajo. Ahí arriba -le puso la pistola bajo la barbilla y le levantó la cara hasta que lo dejó mirando al techo.
    La bala horadó el cráneo de Anders, le atravesó el cerebro y salió por detrás del oído derecho, esparciendo trocitos de hueso en el córtex cerebral, en el cuerpo calloso, por detrás de éste hacia los ganglios basales y, más abajo, en el tálamo. Pero antes de que ocurriera todo esto, el primer impacto de la bala en el cerebro reventó una quebradiza cadena de iones y de neurotransmisores. Debido a su peculiar origen, éstos trazaron un recorrido así mismo peculiar, que le hizo revivir una tarde de verano olvidada hacía mucho tiempo, una tarde de hacía cuarenta años, por lo menos; por qué ésta y no otra no se debió más que a una pura chiripa. Después de machacarle el cráneo, la bala entró a una velocidad de trescientos metros por segundo, una velocidad patéticamente lenta, glacial, si se la compara con el relámpago sináptico que desencadenó a su paso. Una vez en el cerebro, la bala pasó a estar bajo la mediación del tiempo cerebral, lo que le dio a Anders un pausado lapso para contemplar la escena que, en una frase que él hubiera detestado, "pasó delante de sus ojos". 
    Merece la pena mencionar aquello que Anders no recordó, dado lo que sí recordó. Anders no recordó a su primer amor Sherry, o aquello que había amado con locura en ella, antes de que llegara a irritarlo, es decir, su desinhibida carnalidad y especialmente la desenvoltura que mostraba ante su aparato, al que llamaba Señor Ratón: "Huy, huy, si parece que el Señor Ratón tiene ganas de jugar" o "Venga, a casa, Señor Ratón". Anders no recordó a su mujer, a quien también había querido hasta que ella terminó agotándolo con su predicibilidad, ni a su hija, hoy una malhumorada profesora de Economía en Dartmouth. No se recordó a sí mismo parado delante del cuarto de su hija, observando como esta regañaba a su osito de peluche por haber sido malo y recitaba los espantosos castigos de que iba a ser objeto Paws si no cambiaba de conducta. No recordó ni un solo verso de todos los poemas que se había aprendido de memoria en su juventud a fin de regodearse con ciertas sensaciones intensas. Ni uno. Anders no recordó a su madre moribunda diciendo a propósito de su padre:"Debería haberlo apuñalado mientras dormía"  
   No recordó al profesor Josephs contando a la clase que los prisioneros atenienses en Sicilia eran liberados si podían recitar a Esquilo, y luego recitándolo él mismo, y en griego. Anders no recordó la quemazón de sus ojos al oír aquellos sonidos. No recordó la sorpresa al ver el nombre de un compañero de clase en la cubierta de una novela poco después de que se graduaran, ni el respeto que había sentido después de leer el libro. No recordó el placer de respetar.    
   Ni tampoco recordó Anders haber visto sólo unos días después del nacimiento de su hija, a una mujer tirándose a la calle desde el edificio de enfrente al suyo. No se recordó gritando: "¡Señor, apiádate de ella!". No recordó haber estrellado adrede contra un árbol el coche de su padre, ni que un policía le hubiera pateado las costillas en una manifestación en contra de la guerra, ni que alguna vez le hubiera despertado su propia risa. No recordó cuando había empezado a mirar con aburrimiento y aprensión el montón de libros que se acumulaban sobre su mesa, ni cuando empezó a enfadarse con los escritores por escribirlos.No recordó cuando todo empezaba a recordarle otra cosa.
    Esto es lo que recordó. El calor. Un campo de béisbol. La hierba amarillenta, el zumbido de los insectos, él mismo apoyado en un árbol mientras los chicos del barrio se reúnen para jugar un partido. Él mira mientras otros discuten sobre la genialidad de Mantle y Mays. Se han pasado todo el verano hablando de lo mismo, y el tema ya ha empezado a resultarle tedioso: una opresión, como el calor.
    Llegan los últimos chicos, Coyle y un primo suyo de Mississippi. Anders no conocía al primo de Coyle y nunca más lo volverá a ver. Le dice hola junto con los demás, pero no se vuelve a fijar más en él hasta que no han escogido campo y alguien le pregunta al chico en qué posición quiere jugar.    -Parador -dice el chico-. Parador es la fetén, chavea.    

                    Anders se vuelve y lo mira. Le gustaría oír al primo de Coyle repetir lo que acaba de decir, pero sabe que no debe pedírselo. Los otros creerán que se está burlando de la forma de hablar del chico y le llamarán  memo. Pero no se trata de eso, en absoluto, sino de que esas dos últimas palabras, su pura imprevisibilidad, su música, han producido en Anders un extraño entusiasmo, un extraño regocijo. Entra en el campo en trance, repitiéndoselas para sus adentros.

    La bala ya está en el cerebro; no se la puede adelantar perennemente ni detener por arte de magia. Terminará por hacer lo que tiene que hacer y dejará el cráneo atrás, arrastrando su cola de cometa trenzada de memoria y esperanza y talento y amor hasta el templo marmóreo del comercio. Es inevitable. Pero por el momento Anders todavía puede ganar tiempo. Tiempo para que las sombras se alarguen sobre el césped, tiempo para que el perro atado ladre a la pelota que pasa por el aire, tiempo para que  un muchacho al lado derecho del campo palmotee su guante de béisbol, negro de sudor, mientras recita suavemente fetén, chavea; fetén, chavea; fetén chavea. 


Tobias Wolff, La noche en cuestión. Alfaguara 2000 (Traducción: Pilar Vázquez)



                                       

                                              
                                               UNA BALA EN EL CEREBRO  (2ª traducción)


    Anders no pudo llegar al banco hasta justo antes de que cerraran, conque, naturalmente, la cola era interminable y tuvo que estar parado detrás de dos mujeres cuya estúpida conversación en voz muy alta le dio ganas de matarlas. En cualquier caso,Anders, un crítico literario conocido por la insistente y elegante ferocidad con la que despachaba casi todo de lo que reseñaba, nunca estaba del mejor humor.
    
    Con la cola dando todavía vuelta dos veces al cordón, una de las cajeras colgó un cartel de SIN SERVICIO en su ventanilla y se dirigió al fondo del banco, donde se apoyó en una mesa y empezó a perder el tiempo con un hombre que revolvía papeles. Las mujeres delante de Anders interrumpieron su conversación y miraron a la cajera con odio.
    -Muy bonito- dijo una de ellas. Se volvió hacia Anders y añadió, confiando en que estaría de acuerdo-: Uno de esos toques humanos que hacen que volvamos otra vez.
    Anders había acumulado por su cuenta un odio impresionante hacia la cajera, pero se dio la vuelta de inmediato hacia la presuntuosa llorica de delante.
    -Así nos tratan de mal -dijo-. Es trágico, en realidad. Si a uno no le cortan la pierna equivocada o bombardean el pueblo de sus antepasados, le cierran la ventanilla.
La mujer siguió a lo que estaba
    -Yo no dije que fuera trágico -dijo-. Sólo creo que es un modo espantoso de tratar a los clientes.
    -Imperdonable -dijo Anders-. el cielo se lo tendrá en cuenta.
     Ella se mordió las mejillas pero clavó la vista más allá de él y no dijo nada. Anders vio que su amiga estaba mirando en la misma dirección. Y entonces los cajeros dejaron de hacer lo que estaban haciendo, los demás clientes se dieron la vuelta lentamente, y en el banco se hizo el silencio. Dos hombres que llevaban pasamontañas negros y traje azul estaban parados al lado de la puerta. Uno de ellos tenía una pistola clavada en el cuello del guardia de seguridad. El guardia tenía los ojos cerrados y se le movían los labios. el otro hombre tenía una escopeta de cañones recortados.
    -¡Cierren el pico! -dijo el e la pistola, aunque nadie había dicho ni palabra-. Si uno de los cajeros pulsa la alarma los dejo a todos fiambre.
    -Estupendo -dijo Anders-. Fiambre- se volvió hacia la mujer que tenía delante-., Un buen guión ¿eh? La dura y cruda poesía de las  clases peligrosas.
    Ella le miró con ojos húmedos.
    El de la escopeta empujó al guardia, poniéndolo de rodillas. Entregó el arma a su compinche y tiró de las muñecas del guardia para ponérselas a la espalda y se las sujetó con unas esposas. Lo arrojó al suelo de una patada entre los omóplatos, luego recuperó su escopeta y fue a la puerta de seguridad del final del mostrador. Era bajo, fuerte y se movía con una lentitud peculiar.
    -Déjenlo entrar- dijo su compinche. El hombre de la escopeta abrió la puerta y recorrió tranquilo la hilera de cajeros, entregándoles una bolsa de plástico a cada uno. Cuando llegó a la ventanilla sin servicio miró al hombre de la pistola que dijo -: ¿De quién  es esta ventanilla?
    Anders observó a la cajera. Ésta se llevó la mano ala garganta y se volvió hacia el hombre con quien había estado hablando, que asintió con la cabeza.
    -Es la mía- dijo ella.
    -Pues mueva ese asqueroso culo y llene la bolsa.
    -Ahí tiene -dijo Anders a la mujer de delante de él-. Ya se ha hecho justicia.
    -¡Oye listillo! ¿Te he dicho que hables?
    -No- contestó Anders.
    -Entonces cierra el pico
   -¿Oyó eso? -dijo -Anders-. "Listillo". sacado directamente de Los asesinos.
    -Por favor, cállese dijo la mujer.
    -Oye, ¿estás sordo o qué? -el hombre de la pistola se acercó a Anders y le hundió el arma en la tripa-. ¿crees que estoy de broma?
    -No- dijo Anders, pero el cañón le hacía cosquillas como un dedo tieso y tuvo que contener una risa nerviosa. Lo consiguió obligándose a mirar a los ojos al hombre, que eran claramente visibles detrás de los agujeros del pasamontañas: azul claro y ribeteados de rojo. El párpado izquierdo del hombre tenía un tic. El aliento le olía fuerte, a amoniaco, lo que sorprendió a Anders más que todo lo que había pasado, y estaba sintiéndose incómodo cuando volvió a apretarle la pistola.
    -¿Te gusto, listillo? -dijo- ¿Me quieres chupar la polla?
    -No- dijo Anders.
    -Entonces deja de mirarme.
    Anders clavó la vista en la puntera de los brillantes zapatos del hombre.
    -Ahí abajo no. Ahí arriba -clavó la pistola bajo la barbilla de Anders y se la empujó hasta que estuvo mirando el techo.


    Anders nunca había prestado mucha atención a aquella parte del banco, un viejo y pomposo edificio con suelo y mostradores de mármol, y adornos metálicos dorados encima de las ventanillas de las cajas. El techo abovedado tenía una decoración de figuras mitológicas con una carnosa fealdad envuelta en túnicas. Anders ya había echado una mirada muchos años antes y después decidió ignorarla. Ahora no tenía otra elección que examinar la obra del pintor. Era incluso peor de lo que recordaba, y toda ella estaba realizada con la máxima seriedad. el artista se guardaba unos cuantos trucos en la manga y los usaba una y otra vez: un determinado tono rosado en la parte de abajo de las nubes, un modo tímido de volver la vista atrás en la cara de cupidos y faunos. El techo estaba cubierto de diferentes dramas, pero el que atrajo la mirada de Anders fue el Zeus y Europa; retratados en esta representación, como un toro que comía con los ojos a una vaca detrás de un montón de heno. Para hacer sexy a la vaca, el pintor había ladeado insinuantemente sus caderas y puesto unas largas pestañas caídas a través de las que devolvía la mirada al toro con seductora invitación. El toro sonreía con suficiencia y tenía las cejas arqueadas. Si hubiera habido un bocadillo saliéndole de la boca, como en los cómics, tendría escrito: "Bombón eres  ,mía".

    -¿Qué es tan divertido, listillo?
    -Nada.
    -¿Crees que soy cómico? ¿Crees que soy un payaso o algo?
    -No.
    -¿Crees que me puedes joder?
    -No.
    -Vuelve a joderme y serás historia. Capiche?
    Anders se echó a reír. Se tapo la boca con las dos manos y dijo:
    -Lo siento, lo siento -luego resopló entre los dedos sin poderlo evitar y dijo-:Capiche...Dios santo, capiche- y ante eso el hombre de la pistola la levantó y disparó a Anders en plena cabeza.



    La bala destrozó el cráneo de Anders, se abrió paso por su cerebro y salió por detrás del oído derecho, dispersando esquirlas de hueso en el córtex cerebral, el cuerpo calloso;y por detrás hacia los ganglios basales, y más abajo, el tálamo.Pero antes de que ocurriera todo eso, el primer impacto de la bala en el cerebro partió una quebradiza cadena de comunicación de iones y neurotransmisores. Debido a su peculiar origen, éstos trazaron un recorrido peculiar, trayendo inesperadamente a la vida una tarde de verano de unos cuarenta años antes, y hacía tiempo perdida para el recuerdo.Después de entrarle en el cráneo, la bala se movió a trescientos metros por segundo, una velocidad mínima comparada con el relámpago sináptico que destelló a su alrededor. Esto es, una vez alojada en el cerebro, la bala quedó sometida a la mediación del tiempo cerebral, lo que le dio a Anders tiempo de sobra para contemplar la escena que, en una frase que él hubiera aborrecido, "pasó delante de sus ojos".



    Merece la pena dar cuenta de lo que no recordó Anders, dado lo que sí recordó. No recordó a su primer amor, Sherry,o lo que había querido con más locura de ella, antes de que llegara a irritarlo: su desinhibida carnalidad, y en especial el modo cordial con que trataba a su miembro, al que llamaba Señor Topo, como cuando decía "Huy, parece que el Señor Topo quiere jugar". Anders no recordó a su mujer, a la que también había querido antes de que terminara agotándole con su predicibilidad, ni a su hija, ahora una huraña profesora de Economía en Dartmounth. No recordó que había estado parado delante de la habitación de su hija mientras ella reñía a su oso de peluche por sus travesuras y detallaba los terribles castigos que recibiría Zarpas si no variaba de conducta. No recordó ni un solo verso de los centenares de poemas que había  aprendido de memoria en su juventud para así producirse escalofríos cuando quisiera; ni "Callado, allá en lo alto del monte Darién", ni "Dios mío, oí en este día", ni "¿Todos mis pequeños? ¿Has dicho todos? ¡Buitre infernal! ¿Todos?". Ninguno de ellos recordó; ni uno. Anders no recordó a su madre moribunda diciendo de su padre: "Debería haberle apuñalado mientras dormía".

    
    No recordó al profesor Josephs contando a la clase que los prisioneros atenienses en Sicilia eran liberados si podían recitar a Esquilo, ni a sí mismo recitando a Esquilo, allí mismo, en griego. Anders no recordó que le ardían los ojos ante aquellos sonidos. No recordó la sorpresa de ver el nombre de un compañero de universidad en la cubierta de una novela no mucho después de que se graduaran, ni el respeto que sintió después de leer el libro. Ni recordó el placer de respetar algo.


    No recordó Anders haber visto a una mujer tirándose desde el edificio de enfrente del suyo y matándose unos días después de que hubiera nacido su hija. No recordó haber gritado: "¡Señor, apiádate de ella!". No recordó haber chocado a propósito con el coche de su padre contra un árbol, ni que tres policías le hubieran pateado las costillas en una manifestación contra la guerra, ni despertarse debido a su propia risa. No recordó cuando había empezado a mirar el montón de libros de encima de su mesa con  aburrimiento y miedo, ni cuando se enfadaba cada vez más con los escritores por escribirlos. No recordó cuando todo le empezó a recordar otras cosas.


    Esto es lo que recordó. Calor.Un campo de béisbol. Hierba amarillenta, el zumbido de insectos, él mismo apoyado en un árbol mientras los chicos del barrio se reúnen para jugar un partido. Él sigue mirando mientras los otros discuten sobre el respectivo genio de Mantle o Mays. Han estado preocupados por esa cuestión el verano entero, y el asunto ya le resultaba tedioso: una opresión, como el calor


    Luego llegan los últimos chicos, Coyle y un primo suyo de Mississippi. Anders no conocía al primo de Coyle de antes y nunca lo volverá a ver. Le dice hola con los demás pero no le vuelve a prestar atención hasta que ha elegido equipo, y alguien pregunta al primo en qué puesto quiere jugar.
    -Parador -dice el chico-. Parador es el mejor puesto aunque haiga más.
    Anders se vuelve y lo mira. Quiere oír al primo de Coyle repetir lo que acaba de decir, aunque sabe que es mejor no pedírselo. Los demás pensarían que él es un gilipollas, que se burla del chico por su error gramatical. Pero no es eso, no es eso en absoluto; es que a Anders le han dejado extrañamente espabilado, eufórico, aquellas dos últimas palabras, por su imprevisibilidad y su música. Entra en el campo en trance, repitiéndolas para sí mismo.
    La bala ya está en el cerebro; no puede hacerse que siga para siempre ni detenerla por encantamiento. Al final hará su trabajo y dejará el cráneo atrás, arrastrando su cola de cometa de memoria y esperanza, talento y amor hasta el interior del templo de mármol blanco. No se puede evitar eso. Pero Anders todavía puede ganar tiempo. Tiempo para que las sombras se alarguen sobre el césped, tiempo para que el perro atado ladre a la pelota que vuela, tiempo para que el chico del lado derecho se golpee el guante de béisbol negro de sudor y recite suavemente: "Haiga más, haiga más, haiga más".


Tobias Wolff, Aquí empieza nuestra historia. Alfaguara 2009.(Traducción: Mariano Antolín Rato)