"¿Sabe usted cómo escribo yo mis cuentos? -le dijo a Korolenko, el periodista y narrador radical, cuando acababan de conocerse- Así." Echó una ojeada a la mesa -cuenta Korolenko- tomó el primer objeto que encontró, que resultó ser un cenicero, y poniéndomelo delante dijo: " Si usted quiere mañana tendrá un cuento. Se llamará El cenicero."Y en aquel mismo instante le pareció a Korolenko que aquel cenicero estaba experimentando una transformación mágica: "Ciertas situaciones indefinidas, aventuras que aún no habían hallado una forma concreta, estaban empezando a cristalizar en torno al cenicero". V.NABOKOV/ Chéjov

"¿Has visto alguna vez un montaje realmente hermoso de, digamos, "El jardín de los cerezos"? No me digas que sí. Nadie lo ha visto. Puede que hayas visto "montajes inspirados, montajes eficaces", pero nunca algo hermoso. Nunca una versión en la cual todos los que salen al escenario estén a la altura del talento de Chéjovè, matiz por matiz, carácter por carácter."-J.D.Salinger

domingo, 28 de marzo de 2010

Ernesto Cardenal, poeta indispensable

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Es difícil juzgar su activismo político,sin negarle generosidades y buenas intenciones; pero es fácil decir que es un gran poeta, uno de los grandes; como consta en la contraportada de la antología publicada por Visor: "Su poesía está influida por la de Robert Lowell, William Carlos Williams y Thomas Merton, de quien fue discípulo entre 1957 y 1959. Es con seguridad de los poetas más indispensables, de importancia y valor fundamentales, en el legado de las letras latinoamericanas". Se podría añadir, universales. Es un creador que emociona y produce asombro.Sus versos pueden ser épicos o del lirismo más delicado, o ambas cosas. Nació en Granada, Nicaragua, en 1925.


...El pica-flor
tiene el pico largo y delgado como un alfiler
y es pajarito tan chiquito como la cabeza del pulgar.
Se mantiene del rocío y la miel y el licor de las flores,
sin sentarse sobre la rosa;
avecica de tanta velocidad
que al volar no se le ven las alas.
Se duerme o se adormece en octubre
y despierta o revive en abril
cuando hay muchas flores.
Su nido es de flecos de algodón,
y en una balanza de pesar oro
pesan dos tomines él y su nido.
Sutil como las avecicas
que en las márgenes de las horas de rezar
ponen los iluminadores.
Es de muy lindos colores su pluma,
dorada y verde y de otros colores y la usan para labrar oro.
Al atardecer salen los cocuyos, como linternas;
sus ojos resplandecen como lumbres,
a su luz hilan y cosen y tejen y bailan los indios
y con uno de ellos se puede leer una carta.
Y hay ciertos leños podridos que están ligerísimos y blancos
y de noche relumbran como brasas....





Ernesto Cardenal.:Antología poética. Visor de Poesía