"¿Sabe usted cómo escribo yo mis cuentos? -le dijo a Korolenko, el periodista y narrador radical, cuando acababan de conocerse- Así." Echó una ojeada a la mesa -cuenta Korolenko- tomó el primer objeto que encontró, que resultó ser un cenicero, y poniéndomelo delante dijo: " Si usted quiere mañana tendrá un cuento. Se llamará El cenicero."Y en aquel mismo instante le pareció a Korolenko que aquel cenicero estaba experimentando una transformación mágica: "Ciertas situaciones indefinidas, aventuras que aún no habían hallado una forma concreta, estaban empezando a cristalizar en torno al cenicero". V.NABOKOV/ Chéjov

"¿Has visto alguna vez un montaje realmente hermoso de, digamos, "El jardín de los cerezos"? No me digas que sí. Nadie lo ha visto. Puede que hayas visto "montajes inspirados, montajes eficaces", pero nunca algo hermoso. Nunca una versión en la cual todos los que salen al escenario estén a la altura del talento de Chéjovè, matiz por matiz, carácter por carácter."-J.D.Salinger

domingo, 6 de junio de 2010

Lorenzo Oliván/ Poemas y Sonata de Paul Hindemith

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lorenzo oliván, cantabria 1968








El rostro de las cosas
Nunca mires las cosas/tan sólo con tus ojos./Intenta imaginar en tu interior/ como se miran ellas a si mismas./¿Un charco gris con luna/es sólo un charco?. ¿El viento que hace un alto/ en su camino deja de ser el viento?/¿La madera de un árbol vuelto mueble/ya no siente los nervios que la cruzan?//Todo tiene otro rostro, y no es el rostro/ jamás de lo aparente./ Cada cosa,/asomada a lo que es, nos da la espalda/y se abisma en saber qué esconde dentro.//Asómate a ese vértigo sutil/en que la irrealidad se hace evidencia./ La más común ceguera de este mundo/ es ver tan sólo lo que todos ven.
lorenzo oliván

Manos
Mira la palma abierta de tus manos.
¿Qué te dicen? ¿Realmente son tuyas?
¿No te interrogan al interrogarlas?
¿No te miran ,extrañas ,si las miras?
Mueves, mueven, un poco, tus, sus dedos
haciéndote no sabes qué señales,
como si pretendieran desvelar
sobre ti mismo algun oscuro enigma.
Hay en sus huellas más signos escritos
que en los libros del mundo. Te dan vértigo
sus trazos superpuestos, ese afán
por dar perfil a cosas imprecisas.
Qué tormentas calladas, qué relámpagos
quietos, qué seca lluvia, qué raíces
sin flor, qué blandas piedras, qué mirar
sin hondos ojos, qué simas sin simas.
¿Dónde te llevan?¿Hacia qué lejano
tiempo de qué principio va tu mente?
¿A quién heriste, asesinaste, amaste
en qué otra piel? ¿De quién sois, manos mías?
lorenzo oliván